25.8
- [Instructor] En embriones humanos,
células inmaduras capaces de formar cualquier tejido
se comprometen progresivamente
a un cierto tipo de célula madura
a través de un proceso de dos pasos:
especialización y determinación.
El primer paso, la especialización,
depende de la ubicación de la célula en el embrión,
como dónde se encuentra en el eje dorsal-ventral
y las señales producidas por sus vecinas.
Estos elementos posicionales exponen a la célula
a una combinación única de factores
que inician una secuencia de desarrollo
como la formación neuronal.
Si tales células especializadas fueran extraídas del embrión
e introducidas en un ambiente neutro,
como una placa que contuviera
un medio de crecimiento básico,
seguirían formando su tipo de célula comprometida
como, en este caso, neuronas.
Sin embargo, si se añaden proteínas u otros factores,
el destino de la célula puede ser alterado
y así, las estructuras especializadas para formar neuronas
podrían ser redirigidas
para producir cualquier otro tejido, como piel.
La acción continuada de factores posicionales
dentro del embrión,
provoca que las células especializadas
entren en la segunda fase: la determinación.
Por el contrario, si las células determinadas son extraídas
e introducidas en un entorno no neutral,
como una nueva área embrionaria con señales diferentes,
aún seguirían formando neuronas.
El destino de la célula no varía.
Por lo tanto, las células son conducidas gradualmente
a un determinado tipo de tejido
a través de la acción secuencial de la especialización
y la determinación,
antes de que finalmente se diferencien
para formar células maduras
como neuronas con características marcadas.
Durante la embriogénesis, las células se comprometen progresivamente a diferentes destinos mediante un proceso de dos pasos: especificación seguida de…
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