12.5
- [Narrador] Cuando Gregor Mendel realizó
el cruzamiento monohíbrido de plantas de arveja,
que diferían en una sola característica,
tales como el color de la vaina,
él observó que solo un fenotipo parental
desapareció en la primera generación filial o F-uno.
Y luego, reapareció en la segunda generación filial,
o F-dos,
lo que significaba que un fenotipo era dominante
sobre el otro.
Los retoños con el fenotipo dominante
conformaban el 75% de la generación F-dos,
mientras que los del fenotipo recesivo
conformaban el 25%.
Como resultado de sus experimentos, Mendel concluyó
que deben haber un par de partículas,
ahora conocidas como genes, que son responsables
de trasmitir cada característica
de una generación a la siguiente.
Mendel resumió uno de los conceptos claves
que son la base de la herencia, en su Ley de Segregación,
la cual declara que todos los organismos diploides
llevan consigo dos copias de cada gen, llamados alelos,
que son segregados al azar a los gametos,
durante la meiosis.
Así que cuando dos organismos se reproducen,
todos los retoños reciben un alelo de cada progenitor.
Debido a que la segregación es al azar,
los progenitores heterocigóticos,
aquellos que portan dos alelos diferentes,
tienen la misma probabilidad de transmitir
un alelo dominante o recesivo.
Y el índice de tres a uno observado
en un cruce entre dos heterocigóticos,
ilustra la Ley de Segregación.
Un 25% de los retoños tendrán
un genotipo homocigótico dominante y demostrarán
el fenotipo dominante.
Un 50% serán heterocigóticos y demostrarán
el fenotipo dominante.
Y un 25% serán homocigóticos recesivos
y demostrarán el fenotipo recesivo.
Al cruzar plantas de guisantes, Mendel notó que uno de los rasgos parentales a veces desaparecía en la primera generación de descendientes, llamada ge…
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