34.14
Las plantas requieren una abundante cantidad de dióxido de carbono
de la atmósfera para realizar la fotosíntesis.
Las superficies de las hojas de las plantas contienen aberturas
que facilitan el intercambio de oxígeno.
Estas aberturas se llaman estomas.
La luz de sol dispara la apertura de los estomas,
permitiendo que el dióxido de carbono entre a la hoja cuando
la fotosíntesis lo requiere.
El oxígeno es un derivado de la fotosíntesis
y sale a la atmósfera a través de los estomas.
Un par de células guardianas regula cada apertura de los estomas.
Estas células especializadas se hinchan cuando
incorporan agua de células vecinas mediante la ósmosis,
creando una apertura que permite el intercambio gaseoso.
Cuando el agua deja las células guardianas,
se contraen y el estoma se cierra.
La concentración de iones influye en la cantidad
de agua en las células guardianas.
La luz solar estimula a las células guardianas para que incorporen iones de potasio.
Un incremento en la concentración de potasio
conduce agua hacia las células, consiguiéndose así una apertura del estoma.
Cuando el potasio deja las células guardianas,
el agua sigue mediante la ósmosis.
Las células guardianas, ahora fláccid
Durante la fotosíntesis, las plantas adquieren el dióxido de carbono necesario y liberan el oxígeno producido a la atmósfera. Los orificios de la epid…
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