8.22
Los huesos son tejidos conectivos rígidos cuyas funciones incluyen proteger y sostener partes del cuerpo.
El tejido óseo se clasifica en hueso compacto o cortical, que es duro y denso, y hueso trabecular o esponjoso, que es poroso.
El hueso compacto forma la capa externa y consiste en una matriz dispuesta en anillos concéntricos llamados laminillas. Los espacios entre las laminillas, llamados lagunas, contienen osteocitos.
El hueso esponjoso, situado en el interior del hueso, contiene trabéculas, estructuras delgadas y ramificadas formadas por laminillas. Los espacios entre las trabéculas contienen médula ósea roja o amarilla.
La matriz ósea es rica en fibrillas de colágeno que ofrecen flexibilidad y sales minerales que añaden rigidez.
La matriz ósea es secretada por células llamadas osteoblastos, que maduran y se convierten en osteocitos.
Los osteoclastos son células grandes y multinucleadas que participan en la resorción ósea.
Los osteocitos regulan el ciclo de pérdida y formación de hueso, conocido como remodelación ósea. Durante este proceso, los osteoclastos eliminan los depósitos minerales del tejido óseo viejo y los osteoblastos depositan los minerales circulantes para crear hueso nuevo.
El tejido óseo forma el esqueleto interno de los animales vertebrados, proporcionando estructura al cuerpo.
Matriz ósea
El hueso, o tejido óseo, es un…
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