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El manejo de enfermería de la lesión renal aguda comienza con la revisión de los antecedentes del paciente para detectar infecciones recientes, uso de medicamentos nefrotóxicos o afecciones como la hipertensión.
Durante el examen físico, la enfermera evalúa si hay oliguria, edema periférico, distensión de la vena yugular y crepitantes pulmonares, y también comprueba si hay debilidad muscular y cambios en el ECG, como ondas T máximas y un complejo QRS ensanchado.
Con base en estas evaluaciones, los posibles diagnósticos de enfermería incluyen:
Exceso de volumen de líquido relacionado con el deterioro de la función renal, como lo demuestran el edema periférico y el aumento de peso.
Alteración del intercambio gaseoso relacionada con la acumulación de líquido en los pulmones, como lo demuestran la disnea y los crepitantes pulmonares.
Los objetivos principales se centran en restablecer el equilibrio de líquidos y electrolitos, mejorar el intercambio de gases y prevenir complicaciones como la hiperpotasemia.
Para lograr estos objetivos, la enfermera monitorea la ingesta y la salida de líquidos, coloca al paciente en semi-Fowler, administra diuréticos y brinda educación sobre una dieta baj
La lesión renal aguda (LRA) conlleva una incapacidad para mantener el equilibrio de líquidos, electrolitos y ácido-base. Un manejo de enfermería efica…
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