2.12
El desarrollo perceptivo en la infancia permite a los bebés comprender su entorno a través de diversos sistemas sensoriales.
Se explica aquí el desarrollo de la percepción de la profundidad y la háptica.
Primero, la percepción de la profundidad es la capacidad de ver objetos y superficies en tres dimensiones.
Se basa en tres indicadores: cinético, binocular y monocular.
Aproximadamente entre los 3 y 4 meses, los lactantes utilizan por primera vez pistas cinéticas o basadas en el movimiento. Ver cómo se mueven los objetos en relación entre sí ayuda al cerebro a percibir la distancia.
Aproximadamente a los 4 meses, los lactantes comienzan a utilizar pistas binoculares. El cerebro compara imágenes diferentes de cada ojo. Diferencias mayores entre las dos imágenes indican objetos más cercanos.
Entre los 5 y 7 meses, los lactantes comienzan a utilizar pistas monoculares. Estas pistas utilizan información de un solo ojo, como el tamaño relativo. Los objetos que parecen más grandes se perciben como más cercanos, mientras que los objetos más pequeños se perciben como más lejanos.
A continuación, la percepción háptica implica obtener información sobre los objetos mediante el tacto activo en lugar de solo la observación.
Por ejemplo, al llevarse un objeto a la boca, los lactantes utilizan los receptores de la lengua para percibir diferencias sutiles y obtener información sensorial detallada sobre ese objeto.
El desarrollo perceptivo permite a los bebés organizar e interpretar la información sensorial, ayudándoles a comprender los objetos, las distancias y…
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