El efecto pulsed-Doppler es la principal técnica utilizada en la echografía clínica para evaluar el flujo sanguíneo. Aplicado con los modos doppler de ultrasonido enfocado convencional, tiene varios límites. En primer lugar, se necesita una operación de filtrado de señal finamente ajustada para distinguir los flujos sanguíneos de los tejidos en movimiento circundantes. En segundo lugar, el operador debe elegir entre localizar los flujos sanguíneos o cuantificarlos. En las últimas dos décadas, las imágenes por ultrasonido han experimentado un cambio de paradigma con la aparición de ultrasonido ultrarrápido utilizando ondas desenfocadas. Además de un aumento de cien veces en la velocidad de fotogramas (hasta 10000 Hz), esta nueva técnica también rompe el equilibrio convencional de cuantificación/localización, ofreciendo un mapeo completo del flujo sanguíneo del campo de visión y un acceso simultáneo a mediciones de velocidades finas en el nivel de un solo píxel (hasta 50 μm). Esta continuidad de datos en dimensiones espaciales y temporales mejora fuertemente el proceso de filtrado de tejido/sangre, lo que resulta en un aumento de la sensibilidad a velocidades de flujo sanguíneo pequeñas (hasta 1 mm/s). En este artículo de método, nuestro objetivo es introducir el concepto de ultrarrápido Doppler, así como sus principales parámetros. En primer lugar, resumimos los principios físicos de las imágenes de ondas desenfocadas. A continuación, presentamos los pasos principales de procesamiento de señal Doppler. En particular, explicamos la implementación práctica de los algoritmos críticos de separación de tejido/flujo sanguíneo y sobre la extracción de velocidades de estos datos filtrados. Esta descripción teórica se complementa con experiencias in vitro. Un fantasma tisú que incrusta un canal con fluido que imita la sangre se muestra con un sistema de ultrasonido programable de investigación. Se obtiene una imagen de flujo sanguíneo y las características de flujo se muestran durante varios píxeles en el canal. Por último, se propone una revisión de las aplicaciones in vivo, mostrando ejemplos en varios órganos como carótidos, riñón, tiroides, cerebro y corazón.