El accidente cerebrovascular es una enfermedad cerebrovascular aguda frecuente caracterizada por una alta incidencia de discapacidad y mortalidad1. De todos los casos de ictus, casi el 80% pertenecen a ictus isquémico2. Hasta ahora, la trombólisis intravenosa sigue siendo uno de los pocos enfoques productivos para el tratamiento del accidente cerebrovascular isquémico agudo. Sin embargo, la efectividad del tratamiento trombolítico está limitada por la estrechez del tiempo efectivo y la ocurrencia de transformación hemorrágica3. En la fase de rehabilitación a largo plazo después de un accidente cerebrovascular isquémico, es probable que un número considerable de pacientes experimente disfunciones neurológicas duraderas4. Se necesita urgentemente más investigación para desentrañar los mecanismos fisiopatológicos subyacentes del accidente cerebrovascular isquémico, así como para facilitar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas al accidente cerebrovascular isquémico. El establecimiento de un modelo fiable y replicable del ictus isquémico es crucial para la investigación básica, así como para la posterior investigación traslacional en el campo del ictus isquémico.
En 1981, Tamura et al. desarrollaron un modelo de isquemia cerebral focal mediante el empleo de electrocoagulación transcraneal en el sitio proximal de la arteria cerebral media (ACM)5. Desde entonces, numerosos investigadores han utilizado diversas metodologías como la ligadura, la compresión o el clipaje para inducir la oclusión distal del ACM (dMCAO) para establecer modelos de ictus isquémico transitorio o permanente 6,7,8. En comparación con el modelo de filamento, el modelo dMCAO presenta ventajas notables, como un menor tamaño del infarto y una mayor tasa de supervivencia, lo que lo hace más adecuado para investigar la recuperación funcional a largo plazo tras el ictus isquémico9. Además, el modelo dMCAO demuestra una mayor tasa de supervivencia en roedores envejecidos en comparación con el modelo de filamento, lo que lo convierte en una herramienta ventajosa para investigar el accidente cerebrovascular isquémico en modelos animales ancianos y comórbidos10. Se ha demostrado que el modelo de accidente cerebrovascular fototrombótico (TP) posee las características de menor invasividad quirúrgica y una tasa de mortalidad significativamente baja. Sin embargo, el modelo de TP presenta un mayor grado de necrosis celular y edema tisular en comparación con el modelo dMCAO, lo que lleva a la ausencia de circulación colateral11. Además, cabe destacar que las lesiones isquémicas observadas en el modelo de TP provienen predominantemente de la oclusión microvascular, que difiere sustancialmente de la isquemia cerebral inducida por embolia de grandes vasos en el modelo dMCAO12.
En este trabajo, presentamos la metodología para inducir el modelo murino de dMCAO mediante la coagulación del ACM distal mediante craneotomía con ventana ósea pequeña. Además, realizamos exámenes histológicos y evaluaciones conductuales para caracterizar de manera integral las lesiones isquémicas y los resultados de accidentes cerebrovasculares en este modelo experimental. Nuestro objetivo es familiarizar a los investigadores con este modelo y facilitar futuras investigaciones sobre los mecanismos patológicos del accidente cerebrovascular isquémico.