Las plaquetas, células sanguíneas especializadas, son fundamentales para orquestar la respuesta hemostática para detener el sangrado después de una lesión y para facilitar la curación delos vasos sanguíneos. Además, también sirven como mediadores cruciales en la trombosis, una de las principales causas de muertes relacionadas con la enfermedad tromboembólica a nivel mundial 2,3,4,5,6. Cuando se produce una lesión vascular, las plaquetas se someten a una serie de procesos funcionales complejos, regulados y en múltiples etapas. Estos incluyen la adhesión a la matriz intimal, una afluencia de calcio intracelular que desencadena cambios conformacionales en las plaquetas, activación, secreción de gránulos, agregación y contracción del citoesqueleto, formando y estabilizando tapones hemostáticos para sellar los sitios dañados y prevenir el sangrado 7,8. A pesar de los avances significativos en los fármacos antiagregantes plaquetarios y en las estrategias terapéuticas 9,10,11, el riesgo de trombosis persiste. El manejo de la terapia antiplaquetaria presenta desafíos, incluyendo el riesgo de sangrado iatrogénico, la dificultad para lograr la eficacia antitrombótica mientras se mantiene la hemostasia y la variabilidad en la respuesta del paciente, incluida la resistencia a los medicamentos12,13.
Aunque los mecanismos moleculares que gobiernan las fases de respuesta plaquetaria están bien documentados, los métodos actuales para evaluar la función plaquetaria siguen siendo subóptimos. Las pruebas tradicionales de laboratorio a menudo se quedan cortas, ya que solo evalúan aspectos limitados de la actividad plaquetaria en etapa temprana a media, como la adhesión, la agregación o la viscosidad del coágulo 7,14,15,16,17,18. Este análisis parcial puede conducir a una información insuficiente. Además, estas pruebas no ofrecen una evaluación simultánea, continua y rápida de múltiples elementos funcionales plaquetarios cruciales dentro de un solo ensayo. En consecuencia, esta limitación dificulta los avances tanto en hematología clínica como experimental. Con el tiempo, se han desarrollado una gran cantidad de sensores impedimétricos o capacitivos para diversas aplicaciones biomédicas 19,20,21,22,23,24,25,26,27,28.
En este trabajo se presenta el protocolo para la evaluación de la función plaquetaria multiplexada mediante un biosensor capacitivo. El enfoque propuesto ofrece una característica atractiva al monitorear sensiblemente los cambios dinámicos en un amplio espectro de funciones plaquetarias a nivel celular. El enfoque presentado utiliza un biosensor compuesto por dos microchips: un chip de silicona superior, que es desechable, con un pocillo de muestra para plasma rico en plaquetas citrato y un electrodo de detección recubierto con fibronectina humana para facilitar la adhesión de las plaquetas, junto con un chip de silicona inferior reutilizable que alberga un electrodo de referencia. La medición continua de los cambios dinámicos en la capacitancia durante todo el proceso de coagulación, que abarca la adhesión, activación y postactivación de las plaquetas, permite un análisis sensible relacionado con las variaciones en los recuentos de plaquetas, los niveles de activación de las plaquetas y la inhibición de las vías de activación. La viabilidad clínica y la utilidad de este método se demostraron utilizando muestras de plasma humano pertinentes, lo que subraya su potencial para una evaluación sólida de la función plaquetaria en entornos clínicos.