El período postnatal temprano es una ventana crítica del desarrollo en la que las influencias ambientales pueden cambiar la trayectoria del desarrollo. Por ejemplo, la adversidad temprana de la vida (ELA, por sus siglas en inglés) puede alterar el desarrollo del cerebro para provocar cambios a largo plazo en la función cognitiva y emocional. Ejemplos de ELA incluyen abuso físico o emocional, negligencia, recursos inadecuados y un ambiente familiar impredecible que ocurredurante la infancia o la adolescencia. Se sabe que el ELA es un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos como la depresión, el trastorno por consumo de sustancias, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la ansiedad 2,3,4,5. Esto es importante dado que los niveles de pobreza infantil en los EE. UU. se han más que duplicado recientemente, del 5,2% en 2021 al 12,4% en 20226, y aunque la pobreza en sí misma no es necesariamente ELA, aumenta la probabilidad de varios tipos de ELA7.
Los modelos animales han sido esenciales durante mucho tiempo para comprender los efectos del estrés en los primeros años de vida en el desarrollo del cerebro y los resultados en la edad adulta. Los dos principales modelos animales utilizados en los últimos años para diseccionar este fenómeno son la separación materna (EM) y un entorno empobrecido inducido por materiales de cama y anidación limitados (LBN). La EM fue desarrollada como un modelo de privación parental8. En él, las madres de roedores se alejan de sus crías, generalmente durante varias horas, todos los días hasta el destete8. Se ha descubierto que el paradigma de la EM da lugar a comportamientos depresivos y similares a la ansiedad en la edad adulta9, así como a una respuesta aberrante al estrés crónico10,11. Por otro lado, el modelo LBN, desarrollado por primera vez en el laboratorio de Baram12, no separa la madre de las crías, sino que modifica el ambiente en el que se crían las crías, imitando un ambiente de bajos recursos12,13. La disminución de la cantidad de material de anidación y la prevención del acceso directo al lecho en este modelo resulta en una interrupción del cuidado materno de las madres3. Dado que se requiere una atención materna robusta y predecible para el desarrollo adecuado de los circuitos cerebrales cognitivos y emocionales14, la atención materna fragmentada de la LBN puede dar lugar a una variedad de resultados, incluido un eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) hiperactivo, cambios en el equilibrio excitatorio-inhibidor en múltiples regiones del cerebro, aumento de los niveles de hormona liberadora de corticotropina (CRH) y comportamiento depresivo en la descendencia13, 15,16,17,18,19.
El mecanismo exacto por el cual el ELA resulta en un mayor riesgo de trastornos neuropsiquiátricos no se comprende completamente. Se cree que está relacionado con alteraciones en los circuitos del eje HPA 19,20, y la evidencia reciente muestra que esto puede ser causado por cambios en la poda sináptica microglial19. Se ha demostrado que el modelo LBN es una herramienta crucial para comprender el impacto del entorno perinatal en el desarrollo del cerebro y los resultados conductuales a largo plazo. A pesar de que este modelo fue desarrollado inicialmente para ratas, también ha sido adaptado para ratones con el fin de aprovechar las herramientas transgénicas existentes 12,13. Cabe destacar que el modelo es muy similar en ambas especies y provoca resultados altamente convergentes, como alteraciones en el eje HPA, déficits cognitivos y comportamiento depresivo, lo que pone de manifiesto su utilidad interespecie y su potencial traslacional. Este artículo proporcionará una descripción detallada de cómo emplear el modelo de cama y anidación limitada en ratones, recopilando y analizando el comportamiento materno y los resultados de la descendencia para validar la eficacia del modelo y los resultados esperados.