El remodelado óseo es un proceso continuo orquestado por osteoclastos, osteoblastos, células de revestimiento óseo y osteocitos, esenciales para mantener la integridad del esqueleto adulto 1,2. Impulsado principalmente por la diferenciación y actividad de osteoclastos y osteoblastos, este proceso dinámico implica la reabsorción y deposición de hueso, desencadenada por el estrés mecánico y la carga 3,4,5.
Los experimentos con animales desempeñan un papel fundamental en la elucidación de los intrincados mecanismos biológicos y celulares que subyacen al movimiento dental ortodóncico (OTM)6,7. Este proceso involucra una amplia gama de tipos de células, como osteoblastos, osteoclastos, osteocitos, fibroblastos y células inmunitarias como macrófagos y células T, situadas dentro de la mandíbula y el ligamento periodontal 7,8. Estas células responden dinámicamente a estímulos mecánicos y cambios en el medio local, influyendo en la composición y arquitectura del hueso circundante 7,8. Además, también desencadenan una respuesta inflamatoria a nivel celular, aunque no haya patógenos presentes. Esta respuesta inflamatoria desempeña un papel en el aumento del recambio del tejido óseo9.
Se han utilizado varios modelos animales, incluyendo ratones, ratas, conejos, perros y monos, en estudios experimentales de OTM 7,8,10. Entre estos, los roedores, particularmente los ratones, son los preferidos para investigar las fases iniciales del movimiento dental y la remodelación ósea6. Investigaciones previas han enfatizado las ventajas del uso de modelos de ratón sobre modelos de rata, principalmente debido a la amplia disponibilidad de cepas genéticamente modificadas, lo que permite una exploración detallada de las influencias genéticas en OTM 7,11. Actualmente, se emplean dos modelos principales para inducir el movimiento de los dientes en ratones. El primer método consiste en insertar un resorte helicoidal de níquel-titanio (NiTi) entre el primer molar superior y los incisivos superiores 4,12. El segundo abordaje consiste en colocar una banda elástica dentro del espacio interdental entre el primer y el segundo molar superior13. Los resultados primarios analizados suelen incluir la magnitud del movimiento dental y la microarquitectura ósea, evaluada preferentemente mediante microtomografía computarizada (micro-TC)14. Idealmente, la evaluación de la integridad de las raíces dentales es importante para garantizar que se empleen las fuerzas adecuadas para producir OTM4.
Si bien la micro-TC es ampliamente reconocida como el estándar de oro para evaluar la microarquitectura de los tejidos mineralizados14, la ausencia de metodologías y protocolos estandarizados para escanear, analizar y reportar datos a menudo presenta desafíos para discernir los procedimientos precisos empleados, interpretar los resultados y facilitar las comparaciones entre diferentes modelos de OTM14,15.
Aquí, presentamos una guía paso a paso para el modelo de ratón OTM, incluida la adquisición de micro-CT y el análisis de OTM, microestructura ósea y raíces dentales. Este método consiste en aplicar una fuerza mecánica controlada al primer molar para inducir el movimiento dentro de la mandíbula. La selección de este método se deriva de varios factores, como la viabilidad, la relevancia y la precisión. Este enfoque permite un análisis cuantitativo detallado, proporcionando información valiosa sobre los procesos biológicos que subyacen al movimiento de los dientes ortodóncicos y facilitando el desarrollo de mejores estrategias de tratamiento ortodóncico en el futuro.