La técnica de estimulación del nervio vago transauricular (taVNS) se aplica metodológicamente mediante la colocación de electrodos en la región auricular, concretamente en la cymba, cavum o trago, para estimular el nervio vago de forma no invasiva. Además, el lóbulo de la oreja, que no está inervado por el nervio vago, puede servir como un sitio placebo para la estimulación de control. La intensidad de la estimulación se ajusta entre 0,5 y 3,0 mA, con duraciones de sesión que oscilan entre 20 y 60 min, administradas diaria o semanalmente, según el protocolo del estudio. El número total de sesiones varía según el protocolo, desde unas pocas semanas hasta varios meses. Desde el punto de vista ético, la investigación que involucra taVNS debe cumplir con las regulaciones establecidas por la Agencia local de Medicamentos y Productos Sanitarios y las directrices de la Unión Europea. Se requiere la aprobación de un Comité de Ética para los estudios con participantes sanos, mientras que para la investigación clínica es necesario un Comité de Ética Médica, que garantice que se proporcione información por escrito y consentimiento informado. Además, se deben establecer criterios de exclusión rigurosos para salvaguardar la seguridad de los participantes, excluyendo a las personas embarazadas, aquellas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares o metabólicas, trastornos psiquiátricos, epilepsia, hipertensión o aquellas que usan medicamentos que afectan el sistema nervioso autónomo. En cuanto a los resultados clínicos, el protocolo del estudio actual demostró resultados prometedores con taVNS en pacientes con trastornos de la conciencia, mostrando una mejora significativa en la recuperación del estado de alerta y la respuesta a los estímulos. Los pacientes tratados con taVNS experimentaron cambios neurofisiológicos en comparación con el grupo control. Además, los biomarcadores electroencefalográficos se pueden utilizar para evaluar la eficacia del tratamiento, incluso en ausencia de indicadores de comportamiento observables. Estos hallazgos sugieren un potencial clínico significativo para la taVNS en el manejo del trastorno de la conciencia, aunque la falta de regulaciones específicas para la taVNS subraya la necesidad de adherirse a las mejores prácticas científicas internacionales y buscar un consenso sobre las directrices europeas para su aplicación en la investigación.