La pandemia de COVID-19 se ha convertido en una de las crisis sanitarias mundiales más devastadoras de la historia moderna, que ha provocado millones de muertes en todo el mundo1. El virus responsable, el SARS-CoV-2, sigue un ciclo de vida complejo que incluye etapas clave como la infección, la replicación del genoma, el ensamblaje y la salida. El proceso de infección comienza cuando la proteína de la espícula viral (S) se une al receptor de la célula huésped, la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), lo que facilita la liberación del genoma viral en la célula huésped 2,3. La ARN polimerasa dependiente de ARN viral (RdRp) cataliza entonces la replicación del ARN genómico. Este ARN, en complejo con la proteína nucleocápside (N), forma una estructura estable que es reconocida por la proteína de membrana (M). La proteína M desempeña un papel central en el ensamblaje viral mediante el reclutamiento del complejo ARN-N, S, y la proteína de envoltura (E)4,5. Después del ensamblaje, el virión completa su salida a través de una vía de tráfico no canónica mediada por lisosomas6.
En respuesta a la pandemia, se han movilizado importantes recursos mundiales para desarrollar vacunas, anticuerpos neutralizantes y medicamentos antivirales. La evaluación de estas intervenciones ha sido esencial para avanzar en la investigación sobre el SARS-CoV-27. Sin embargo, el estudio del virus vivo presenta importantes desafíos logísticos, ya que los experimentos con el virus deben realizarse en laboratorios de nivel de bioseguridad 3 (BSL-3). La disponibilidad limitada de instalaciones BSL-3 ha limitado el ritmo de la investigación destinada a comprender y combatir el SARS-CoV-2.
Para hacer frente a estos desafíos, dos sistemas principales, la partícula similar a un virus (VLP) y la pseudotipificación lentiviral, se han adoptado ampliamente en la investigación del SARS-CoV-2, los cuales no requieren la contención de BSL-38. El sistema VLP implica la co-transfección de células con genes que codifican proteínas estructurales virales, incluidas M, S, E y N, que juntas generan partículas similares a los virus. Estas partículas imitan las propiedades estructurales y funcionales del virus, lo que las convierte en una herramienta valiosa para estudiar procesos clave en el ciclo de vida del SARS-CoV-2, e incluso en un antígeno eficaz para el desarrollo de vacunas 9,10,11.
Por el contrario, el sistema de pseudotipado lentiviral consiste en reemplazar la proteína G del virus de la estomatitis vesicular (VSV) en el lentivirus por la proteína S del SARS-CoV-2, lo que permite la producción de partículas lentivirales que pueden incorporar genes reporteros como la luciferasa o la GFP. Este sistema es particularmente útil para investigar anticuerpos neutralizantes que bloquean la interacción S-ACE212. Sin embargo, el pseudotipado lentiviral no refleja el ensamblaje o la salida viral del SARS-CoV-2 debido al uso de proteínas estructurales del VIH, que median la liberación de partículas en la membrana plasmática.
Para superar estas limitaciones, Syed et al. identificaron recientemente la señal de empaquetamiento del SARS-CoV-2 dentro de su genoma de ARN, lo que demuestra la especificidad de la proteína N hacia el reconocimiento del genoma viral13. Al fusionar esta señal de empaquetamiento con genes reporteros, es posible incorporar de manera eficiente estos genes en partículas similares al virus SARS-CoV-2 (SC2-VLP)13. Esta estrategia no solo replica los procesos de ensamblaje y salida del SARS-CoV-2, sino que también permite la medición sensible de los pasos de infección. En este estudio, presentamos la metodología experimental para el uso del sistema SC2-VLP y destacamos las consideraciones clave para llevar a cabo este enfoque.