Los objetos quirúrgicos retenidos (LES), como los gossypibomas (esponjas quirúrgicas o bolas de algodón que se dejan inadvertidamente en el cuerpo), representan una complicación quirúrgica crítica pero prevenible. Con una incidencia que oscila entre 1 de cada 100 y 1 de cada 5.000 procedimientos, las LER provocan infecciones crónicas, fístulas y consecuencias médico-legales, a pesar de los estrictos protocolosde recuento 1. A pesar de los estrictos procedimientos de conteo de elementos por parte de los equipos quirúrgicos, aún pueden ocurrir errores procedimentales, lo que conlleva gravesconsecuencias 2. Este informe detalla a un hombre de 65 años con una herida crónica en la pantorrilla causada por una bola de algodón retenida, que persistió durante 1 año tras la cirugía ortopédica. Una revisión de 26 casos en extremidades inferiores (Tabla 1) subraya periodos prolongados de latencia, síntomas inespecíficos y complejidades diagnósticas debido a los hallazgos variables de imagen.
Para abordar estas deficiencias, han surgido sistemas de seguimiento RFID y basados en códigos de barras como tecnologías complementarias para mejorar la seguridad quirúrgica. Estudios comparativos demuestran que el conteo asistido por RFID reduce el tiempo de detección y casi elimina esponjas perdidas durante operaciones simuladas, mientras que los sistemas de códigos de barras mejoran la responsabilidad y ladocumentación 3,4,5. Por ejemplo, Cima et al.6 informaron que la integración RFID redujo los incidentes de esponja retenida hasta en un 100% en hospitales piloto, con beneficios adicionales de verificación en tiempo real y rastreos de auditoría. A diferencia del conteo visual, los sistemas RFID/código de barras proporcionan una confirmación objetiva y automatizada, minimizando así la dependencia de la memoria o del registro manual 7,8.
No obstante, la implementación práctica requiere considerar el coste, la integración del flujo de trabajo y los posibles modos de fallo técnico. Los sistemas RFID son especialmente ventajosos en entornos quirúrgicos de alto volumen o de emergencia, donde el recuento manual es propenso a errores, pero su uso puede estar limitado por el coste del dispositivo, la compatibilidad con procesos de esterilización o la interferencia de señal de instrumentos metálicos. Los sistemas de códigos de barras, aunque más económicos, dependen de un etiquetado consistente y del acceso al escáner, lo que puede ser engorroso en campos contaminados o restringidospor fluidos 4,5. Por lo tanto, las instituciones deben adaptar la adopción de tecnología a sus recursos, la complejidad de los casos y los niveles de formación del personal para lograr un equilibrio óptimo entre seguridad y practicidad.
Este informe de caso detalla a un hombre de 65 años con una herida crónica en la pantorrilla causada por una bola de algodón retenida que persistió durante 1 año tras una cirugía ortopédica. Una revisión de 26 casos de gossypiboma en extremidades inferiores subraya la complejidad diagnóstica y enfatiza el valor de incorporar sistemas RFID/código de barras junto con el conteo tradicional para prevenir las LER 5,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19, 20,21,22,23,24,25,26. Reforzar la vigilancia sistémica mediante ayudas tecnológicas, auditorías procedimentales y comunicación puede reducir sustancialmente las cargas físicas, emocionales y financieras asociadas a estos eventos adversos.
Presentación del caso:
Un hombre de 65 años se presentó con una herida cutánea crónica localizada y un tracto sinusal en la extremidad inferior derecha, que persistió durante 1 año. El paciente tenía febrilidad con un recuento de glóbulos blancos normal, niveles normales de PCR y sin flujo purulento. El examen físico reveló hinchazón, aumento de la temperatura local de la piel y secreción de la fístula en el segmento inferior de la pantorrilla derecha. Una resonancia magnética mostró una señal anormal en el segmento inferior de la pantorrilla derecha, lo que sugiere un absceso (Figura 1). Durante la exploración quirúrgica, se descubrió una bola de algodón retenida en la zona infectada, que se confirmó como la fuente del cuerpo extraño (Figura 2). Se realizó un desbridamiento posterior y se extirpó el tracto fístula. A continuación, se cerró el lugar quirúrgico con un colgajo cutáneo local y se administró vancomicina 1,2 g cada 12 horas para un tratamiento antiinfeccioso dirigido. Tras la operación, el paciente demostró una cicatrización satisfactoria de la herida durante el periodo de seguimiento de 2 semanas.
Diagnóstico, evaluación y planificación:
Las pruebas iniciales realizadas al paciente masculino de 65 años incluyeron un examen físico y una resonancia magnética. El examen físico reveló hinchazón localizada, aumento de la temperatura cutánea y secreción por una fístula en el segmento inferior de la pantorrilla derecha. Estos hallazgos sugerían una infección subyacente o una reacción a cuerpos extraños. La resonancia magnética se realizó para proporcionar una visualización detallada de los tejidos blandos y la posible formación de abscesos. La resonancia magnética de la pantorrilla derecha mostró una lesión bien definida en el compartimento posterior-lateral del tercio inferior de la pierna. En imágenes de ecocardiograma de espín ponderadas en T1 (TR/TE = 600/12 ms), la lesión mostró una señal marcadamente hipointensa en relación con el músculo esquelético, rodeada por una cápsula fibrosa fina y de baja señal. Las imágenes correspondientes de eco rápido de espín ponderadas en T2 (TR/TE = 4000/90 ms) revelaron una arquitectura interna característica en forma de verticil, o en espiral, que consiste en un núcleo central de baja señal entrelazado con finas hebras curvilíneas, bordeado por un borde hiperintenso periférico que representa la granulación inflamatoria del tejido y la acumulaciónde líquido 27. Las secuencias de T2 con supresión de grasa acentuaron el halo periférico de alta señal y el edema perilesional, confirmando la naturaleza inflamatoria crónica de la lesión. No se observó comunicación evidente con la corteza ósea ni el edema de la médula, y los haces neurovasculares adyacentes permanecieron intactos. Estas características, junto con la historia quirúrgica del paciente, sugerían fuertemente un cuerpo extraño retenido a base de algodón (gossypiboma) en lugar de absceso o neoplasia de tejido blando.
El examen clínico por sí solo no pudo identificar de forma definitiva la naturaleza de la masa. El diagnóstico de gossypiboma se alcanzó en base a la combinación del historial de cirugía ortopédica previa del paciente, la presentación clínica y los hallazgos específicos de la resonancia magnética. Los síntomas de hinchazón localizada, calor y secreción, junto con la herida y el tracto sinusal que no cicatrizan, reforzaron aún más este diagnóstico. La exploración quirúrgica confirmó el diagnóstico, revelando y retirando la bola de algodón retenida. Esta intervención quirúrgica no solo confirmó la presencia de un gossypiboma, sino que también permitió la extracción del cuerpo extraño, esencial para resolver la herida crónica y el tracto paranasal.
El diagnóstico diferencial considerado incluyó infección crónica, formación de abscesos y tumor de tejidos blandos. Sin embargo, los hallazgos de la resonancia magnética y los resultados de la exploración quirúrgica descartaron estas alternativas, confirmando el gossypiboma como causa de los síntomas del paciente.
El plan de tratamiento consistía en la escisión quirúrgica del algodón retenido, seguida de desbridamiento y cierre del sitio quirúrgico con un colgajo cutáneo local. Se administró vancomicina postoperatoriamente para tratar cualquier posible infección. La razón detrás de este plan de tratamiento era eliminar la fuente de la inflamación crónica y la infección, promover la cicatrización de la herida y prevenir complicaciones adicionales. El uso de vancomicina se basó en sus propiedades antibacterianas de amplio espectro, dirigiéndose a posibles patógenos que podrían haber contribuido a la heridacrónica 28.
Las posibles complicaciones y efectos secundarios del tratamiento incluían infección en el sitio quirúrgico, dehiscencia de la herida y recurrencia del gossypiboma si quedaba alguna parte del algodón. Además, el uso de vancomicina podría provocar efectos secundarios como nefrotoxicidad u ototoxicidad, aunque estos riesgos se consideraron mínimos dado el estado clínico general del paciente y la necesidad de tratar cualquier infección subyacente.