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Informe de caso

Bola de algodón quirúrgica retenida que provoca herida crónica en la pantorrilla

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DOI:

10.3791/68774

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19 de diciembre de 2025

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En este artículo

Resumen

Un hombre de 65 años desarrolló una herida crónica en la pantorrilla debido a una bola de algodón quirúrgica retenida (gossypiboma), identificada mediante resonancia magnética y exploración quirúrgica. Este caso pone de manifiesto la necesidad crítica de contar estrictamente los elementos intraoperatorios, mejorar la comunicación y tecnologías de identificación por radiofrecuencia (RFID)/código de barras para evitar la retención de cuerpos extraños y garantizar la seguridad del paciente.

Resumen

Los objetos quirúrgicos retenidos, como las bolas de algodón (gossypibomas), son complicaciones raras pero evitables que pueden causar infecciones crónicas y dificultades diagnósticas. Informamos del caso de un hombre de 65 años con una herida en la pantorrilla derecha y el tracto nasal que no cicatrizaban que persistían durante 1 año tras una cirugía ortopédica. La resonancia magnética (RM) reveló un absceso caracterizado por hipointensidad ponderada en T1 y flecos espirales de baja señal ponderados en T2, lo que llevó a la exploración quirúrgica. Se identificó y extirpó una bola de algodón retenida, seguida de desbridamiento y cierre local de la colgaja rotatoria. El paciente logró una recuperación completa sin recurrencia. Una revisión de 26 casos publicados de extremidades inferiores indica que la mayoría de los gossypibomas ocurren tras la fijación de fracturas, presentándose a menudo con latencia prolongada, síntomas inespecíficos y apariciones variables en la resonancia magnética. Las estrategias preventivas incluyen conteo riguroso, mejora de la comunicación en equipo y tecnologías emergentes de seguimiento como la identificación por radiofrecuencia (RFID) y los sistemas de códigos de barras. Este caso enfatiza el reconocimiento temprano de heridas crónicas atípicas y apoya la incorporación de un seguimiento automatizado en los flujos de trabajo quirúrgicos para prevenir la retención de cuerpos extraños y mejorar la seguridad del paciente.

Introducción

Los objetos quirúrgicos retenidos (LES), como los gossypibomas (esponjas quirúrgicas o bolas de algodón que se dejan inadvertidamente en el cuerpo), representan una complicación quirúrgica crítica pero prevenible. Con una incidencia que oscila entre 1 de cada 100 y 1 de cada 5.000 procedimientos, las LER provocan infecciones crónicas, fístulas y consecuencias médico-legales, a pesar de los estrictos protocolosde recuento 1. A pesar de los estrictos procedimientos de conteo de elementos por parte de los equipos quirúrgicos, aún pueden ocurrir errores procedimentales, lo que conlleva gravesconsecuencias 2. Este informe detalla a un hombre de 65 años con una herida crónica en la pantorrilla causada por una bola de algodón retenida, que persistió durante 1 año tras la cirugía ortopédica. Una revisión de 26 casos en extremidades inferiores (Tabla 1) subraya periodos prolongados de latencia, síntomas inespecíficos y complejidades diagnósticas debido a los hallazgos variables de imagen.

Para abordar estas deficiencias, han surgido sistemas de seguimiento RFID y basados en códigos de barras como tecnologías complementarias para mejorar la seguridad quirúrgica. Estudios comparativos demuestran que el conteo asistido por RFID reduce el tiempo de detección y casi elimina esponjas perdidas durante operaciones simuladas, mientras que los sistemas de códigos de barras mejoran la responsabilidad y ladocumentación 3,4,5. Por ejemplo, Cima et al.6 informaron que la integración RFID redujo los incidentes de esponja retenida hasta en un 100% en hospitales piloto, con beneficios adicionales de verificación en tiempo real y rastreos de auditoría. A diferencia del conteo visual, los sistemas RFID/código de barras proporcionan una confirmación objetiva y automatizada, minimizando así la dependencia de la memoria o del registro manual 7,8.

No obstante, la implementación práctica requiere considerar el coste, la integración del flujo de trabajo y los posibles modos de fallo técnico. Los sistemas RFID son especialmente ventajosos en entornos quirúrgicos de alto volumen o de emergencia, donde el recuento manual es propenso a errores, pero su uso puede estar limitado por el coste del dispositivo, la compatibilidad con procesos de esterilización o la interferencia de señal de instrumentos metálicos. Los sistemas de códigos de barras, aunque más económicos, dependen de un etiquetado consistente y del acceso al escáner, lo que puede ser engorroso en campos contaminados o restringidospor fluidos 4,5. Por lo tanto, las instituciones deben adaptar la adopción de tecnología a sus recursos, la complejidad de los casos y los niveles de formación del personal para lograr un equilibrio óptimo entre seguridad y practicidad.

Este informe de caso detalla a un hombre de 65 años con una herida crónica en la pantorrilla causada por una bola de algodón retenida que persistió durante 1 año tras una cirugía ortopédica. Una revisión de 26 casos de gossypiboma en extremidades inferiores subraya la complejidad diagnóstica y enfatiza el valor de incorporar sistemas RFID/código de barras junto con el conteo tradicional para prevenir las LER 5,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19, 20,21,22,23,24,25,26. Reforzar la vigilancia sistémica mediante ayudas tecnológicas, auditorías procedimentales y comunicación puede reducir sustancialmente las cargas físicas, emocionales y financieras asociadas a estos eventos adversos.

Presentación del caso:

Un hombre de 65 años se presentó con una herida cutánea crónica localizada y un tracto sinusal en la extremidad inferior derecha, que persistió durante 1 año. El paciente tenía febrilidad con un recuento de glóbulos blancos normal, niveles normales de PCR y sin flujo purulento. El examen físico reveló hinchazón, aumento de la temperatura local de la piel y secreción de la fístula en el segmento inferior de la pantorrilla derecha. Una resonancia magnética mostró una señal anormal en el segmento inferior de la pantorrilla derecha, lo que sugiere un absceso (Figura 1). Durante la exploración quirúrgica, se descubrió una bola de algodón retenida en la zona infectada, que se confirmó como la fuente del cuerpo extraño (Figura 2). Se realizó un desbridamiento posterior y se extirpó el tracto fístula. A continuación, se cerró el lugar quirúrgico con un colgajo cutáneo local y se administró vancomicina 1,2 g cada 12 horas para un tratamiento antiinfeccioso dirigido. Tras la operación, el paciente demostró una cicatrización satisfactoria de la herida durante el periodo de seguimiento de 2 semanas.

Diagnóstico, evaluación y planificación:

Las pruebas iniciales realizadas al paciente masculino de 65 años incluyeron un examen físico y una resonancia magnética. El examen físico reveló hinchazón localizada, aumento de la temperatura cutánea y secreción por una fístula en el segmento inferior de la pantorrilla derecha. Estos hallazgos sugerían una infección subyacente o una reacción a cuerpos extraños. La resonancia magnética se realizó para proporcionar una visualización detallada de los tejidos blandos y la posible formación de abscesos. La resonancia magnética de la pantorrilla derecha mostró una lesión bien definida en el compartimento posterior-lateral del tercio inferior de la pierna. En imágenes de ecocardiograma de espín ponderadas en T1 (TR/TE = 600/12 ms), la lesión mostró una señal marcadamente hipointensa en relación con el músculo esquelético, rodeada por una cápsula fibrosa fina y de baja señal. Las imágenes correspondientes de eco rápido de espín ponderadas en T2 (TR/TE = 4000/90 ms) revelaron una arquitectura interna característica en forma de verticil, o en espiral, que consiste en un núcleo central de baja señal entrelazado con finas hebras curvilíneas, bordeado por un borde hiperintenso periférico que representa la granulación inflamatoria del tejido y la acumulaciónde líquido 27. Las secuencias de T2 con supresión de grasa acentuaron el halo periférico de alta señal y el edema perilesional, confirmando la naturaleza inflamatoria crónica de la lesión. No se observó comunicación evidente con la corteza ósea ni el edema de la médula, y los haces neurovasculares adyacentes permanecieron intactos. Estas características, junto con la historia quirúrgica del paciente, sugerían fuertemente un cuerpo extraño retenido a base de algodón (gossypiboma) en lugar de absceso o neoplasia de tejido blando.

El examen clínico por sí solo no pudo identificar de forma definitiva la naturaleza de la masa. El diagnóstico de gossypiboma se alcanzó en base a la combinación del historial de cirugía ortopédica previa del paciente, la presentación clínica y los hallazgos específicos de la resonancia magnética. Los síntomas de hinchazón localizada, calor y secreción, junto con la herida y el tracto sinusal que no cicatrizan, reforzaron aún más este diagnóstico. La exploración quirúrgica confirmó el diagnóstico, revelando y retirando la bola de algodón retenida. Esta intervención quirúrgica no solo confirmó la presencia de un gossypiboma, sino que también permitió la extracción del cuerpo extraño, esencial para resolver la herida crónica y el tracto paranasal.

El diagnóstico diferencial considerado incluyó infección crónica, formación de abscesos y tumor de tejidos blandos. Sin embargo, los hallazgos de la resonancia magnética y los resultados de la exploración quirúrgica descartaron estas alternativas, confirmando el gossypiboma como causa de los síntomas del paciente.

El plan de tratamiento consistía en la escisión quirúrgica del algodón retenido, seguida de desbridamiento y cierre del sitio quirúrgico con un colgajo cutáneo local. Se administró vancomicina postoperatoriamente para tratar cualquier posible infección. La razón detrás de este plan de tratamiento era eliminar la fuente de la inflamación crónica y la infección, promover la cicatrización de la herida y prevenir complicaciones adicionales. El uso de vancomicina se basó en sus propiedades antibacterianas de amplio espectro, dirigiéndose a posibles patógenos que podrían haber contribuido a la heridacrónica 28.

Las posibles complicaciones y efectos secundarios del tratamiento incluían infección en el sitio quirúrgico, dehiscencia de la herida y recurrencia del gossypiboma si quedaba alguna parte del algodón. Además, el uso de vancomicina podría provocar efectos secundarios como nefrotoxicidad u ototoxicidad, aunque estos riesgos se consideraron mínimos dado el estado clínico general del paciente y la necesidad de tratar cualquier infección subyacente.

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Protocolo

El paciente está informado y da su consentimiento para la publicación. Este estudio se llevó a cabo de acuerdo con los estándares éticos de los comités institucionales y nacionales de investigación, así como con la Declaración de Helsinki de 1964 y sus posteriores enmiendas. El protocolo, que incluye la recogida de datos, evaluación por imagen, manejo quirúrgico y publicación de detalles clínicos e imágenes anonimizados, fue revisado y aprobado por el Comité de Ética del Primer Hospital Afiliado, Universidad de Zhejiang (nº 2024-0844). Se obtuvo el consentimiento informado por escrito para la participación y publicación del paciente antes de todos los procedimientos del estudio.

1. Admisión del paciente y evaluación clínica

  1. El paciente presentó una herida crónica en la pantorrilla derecha y el tracto parasinus que persistió durante 1 año tras una cirugía ortopédica previa (fijación interna por fractura).
  2. Al ingresar, se obtuvo un historial médico y quirúrgico detallado, incluyendo informes operativos previos, detalles del implante, historial de antibióticos y cronología de la progresión de la herida.
  3. El examen físico se realizó de forma sistemática: inspección (tamaño, profundidad y márgenes de la herida y del tracto sinusal), palpación (sensibilidad, induración, temperatura) y evaluación de fluctuaciones o crepitaciones. Se tomó muestras de secreción de la herida para cultivo y sensibilidad. Se documentaron la extensión de cicatrices, edema local y presencia de hardware de fijación. Se registraron parámetros vitales y signos sistémicos (fiebre, malestar). Las pruebas iniciales incluyeron hemograma completo (CBC), proteína C reactiva (CRP), tasa de sedimentación de eritrocitos (VS) y pruebas de función renal (para considerar la dosificación de antibióticos).
  4. Se realizó fotografía preoperatoria para documentación, y el consentimiento informado incluyó la discusión del posible descubrimiento de material extraño retenido y la necesidad de un cierre reconstructivo.

2. Imagen diagnóstica

  1. Se realizó una resonancia magnética de la pantorrilla derecha utilizando secuencias ponderadas en T1 y T2 para evaluar la patología de tejidos blandos. Se realizó una resonancia magnética (RM) de la pantorrilla derecha utilizando un sistema de resonancia magnética superconductora de 1,5 Tesla equipado con una bobina de rodilla de matriz en fase de ocho canales para mejorar la relación señal-ruido y la visualización distal de la pierna. El campo de imagen se extendía desde el tercio inferior de la pantorrilla hasta justo por encima de la articulación del tobillo.
  2. Se obtuvieron adquisiciones multiplanares en planos axiales, sagitales y coronales. Las secuencias incluyeron ecocardiograma de espín ponderada en T1 (TR/TE = 600/12 ms) para la delimitación de tejidos blandos y cápsulas, ecocardiograma rápida de spin ponderada en T2 (TR/TE = 4000/90 ms) para cambios de fluidos e inflamatorios, y secuencias con supresión de grasa en T2 (TR/TE = 4200/85 ms) para resaltar edema e infiltración inflamatoria. El grosor de la corte era de 4 mm, con un hueco entre cortes de 0,5 mm y un campo de visión (FOV) de 18 cm. No se administró ningún agente de contraste a base de gadolinio, ya que las secuencias no de contraste demostraron suficientemente la morfología de la lesión y las características de la señal.
  3. La resonancia magnética reveló una masa bien definida con baja intensidad de señal en imágenes ponderadas en T1 y una estructura central de baja señal similar a una espiral en imágenes ponderadas en T2, consistente con una bola de algodón retenida (gossypiboma) rodeada de cápsula fibrótica y tejido inflamatorio crónico.

3. Intervención quirúrgica

  1. Antes de la inducción, todos los pacientes se someten a una evaluación preanestésica exhaustiva, incluyendo pruebas de función cardiopulmonar, paneles renales y hepáticos, y evaluación de comorbilidades como diabetes o hipertensión que puedan afectar la seguridad de la anestesia. Se verifican evaluaciones de las vías respiratorias (clasificación de Mallampati, movilidad cervical) y historial de alergias, especialmente a anestésicos, látex y antibióticos.
  2. El equipo de anestesia, las herramientas de reanimación y los fármacos de emergencia (por ejemplo, epinefrina, atropina, vasopresores) deben ser revisados antes de la inducción. Cualquier anomalía se comunica inmediatamente al responsable del equipo de anestesiología antes de proceder.
  3. Bajo anestesia combinada espinal-epidural utilizando ropivacaína al 0,5% (12 mg) a nivel L3-L4 y una infusión controlada de propofol por objetivo (2,5 μg/mL) para sedación, el paciente fue colocado en posición prona con una almohadilla blanda bajo el tobillo. Se aplicó un torniquete neumático a la mitad del muslo con una presión de inflado de 260 mmHg y una duración total no superior a 90 minutos.
  4. La técnica aséptica estricta es obligatoria desde la preparación del paciente hasta el cierre de la herida. El campo quirúrgico estaba completamente cubierto con materiales estériles, con todos los miembros del equipo realizando un fregado estandarizado de manos y llevando batas y guantes estériles.
  5. Se abrieron los instrumentos quirúrgicos y se contaron sobre una mesa estéril, y la contaminación provocó su sustitución inmediata. Se recomienda el re-drapeado intraoperatorio si el tiempo de exposición supera las 2 horas o si la barrera estéril está comprometida.
  6. Tras la preparación estéril, se realizó una incisión longitudinal de aproximadamente 8 cm de longitud sobre la cicatriz previa en la parte inferior posterior lateral de la pantorrilla. El tejido subcutáneo se disecó a lo largo del tracto paranasal con tijeras y disección roma hasta encontrar una cápsula fibrótica.
  7. Se identificó y extrajo una masa gris-blanca similar al algodón usando pinzas dentadas. La cavidad del absceso se irrigó secuencialmente con peróxido de hidrógeno al 3%, solución salina normal y solución de povidona-yodo al 0,5% hasta que el líquido de retorno quedó limpio.
  8. El tejido necrótico y de granulación se desbridó bruscamente con un curette y un bisturí hasta que quedó expuesto tejido sangrante viable. El seguimiento en tiempo real de RFID/códigos de barras de esponjas, gasas e instrumentos permite el recuento manual y garantiza la conciliación antes del cierre. Cualquier discrepancia provocaba inmediatamente una reinspección de la cavidad de la herida bajo visión directa. La enfermera de quirófano, la enfermera de circulación y el cirujano verificaron verbalmente la finalización de los conteos antes de aplicar el vendaje.
  9. Se diseñó un colgajo rotacional local (relación longitud-anchura 2:1) para lograr un cierre sin tensión. El colgajo se elevaba en el plano subdérmico, se rotaba para cubrir el defecto y se insertaba usando suturas absorbibles 3-0 para la capa profunda y suturas interrumpidas de nylon 4-0 para la piel.
  10. Se colocaba un drenaje de succión cerrada bajo la aleta y se conectaba a una presión negativa continua baja (90-120 mmHg), retirada tras 48 horas.
  11. Al finalizar la operación, la cavidad de la herida estaba completamente desbridada y no se visualizó material extraño residual. El colgajo rotacional demostró una coloración rosa uniforme y un relleno capilar rápido (<2 s). La temperatura del quirófano se mantuvo en 22 °C, y se utilizó solución salina caliente y humidificada de forma intermitente para evitar la desecación de los colgajos.

4. Manejo postoperatorio

  1. La vancomicina (1 g diluido en 100 mL de solución fisiológica normal) se administró por vía intravenosa 30 minutos antes de la incisión cutánea como profilaxis perioperatoria, infundida durante 60 minutos. En el postoperatorio, se continuó con una dosis de 1 g cada 12 horas durante 7 días, seguida de la administración oral de linezolida 600 mg dos veces al día durante otros 5 días para asegurar el control de la infección y prevenir la recurrencia.
  2. Se realizó un seguimiento continuo para detectar erupciones, hipotensión o broncoespasmo. En caso de hipersensibilidad, la infusión se suspendió inmediatamente y se administraron antihistamínicos o corticosteroides según el protocolo.
  3. La función renal y la creatinina sérica se monitorizaron diariamente durante el uso de vancomicina para evitar la nefrotoxicidad. La función renal se mantuvo estable durante todo el tratamiento, con creatinina sérica que osciló entre 0,86 y 0,96 mg/dL y eGFR entre 84 y 94 mL/min/1,73 m². La transición a agentes orales (por ejemplo, linezolid 600 mg dos veces al día) se basó en la sensibilidad y tolerancia al cultivo, con la educación del paciente sobre el reconocimiento de signos de toxicidad hematológica.
  4. El manejo del dolor incluyó paracetamol intravenoso 1 g cada 8 horas y compresas frías intermitentes durante las primeras 24 horas. La extremidad estuvo elevada durante 48 horas y el colgajo se monitorizaba diariamente para detectar color, temperatura y relleno capilar. Se registró la salida de drenaje y se realizaron cambios de vendaje en condiciones asépticas.
  5. Dada la inmovilización asociada a las cirugías de extremidades inferiores, la profilaxis farmacológica y mecánica es esencial. La heparina de bajo peso molecular (LMWH) se inició 12 horas después de la operación (o según la guía institucional) y continuó durante 7-10 días, salvo que estuviera contraindicada. Se aplicaban medias de compresión graduadas o dispositivos neumáticos intermitentes de compresión intraoperatoria y se mantenían hasta la marcha completa. La estratificación de riesgo (puntuación de Capran) debería guiar la duración e intensidad de la profilaxis.
  6. Se retiraron las suturas en el día 14 postoperatorio y el paciente fue retomando gradualmente el apoyo de peso según lo toleraba. No se observaron complicaciones ni recurrencia en la herida durante el periodo de seguimiento.

5. Seguimiento y seguimiento

  1. Se programó un seguimiento postoperatorio de 2 semanas para evaluar la cicatrización de la herida, la viabilidad del colgajo y la ausencia de recurrencia o infección. Los parámetros registrados incluyeron integridad de la herida, ausencia de recurrencia y satisfacción del paciente con la apariencia de la cicatriz. La superficie de la herida del paciente estaba completamente seca, la incisión bien alineada, no hubo recurrencia y la satisfacción del paciente con el aspecto de la cicatriz fue de 4 puntos.
  2. A las 2 semanas, el colgajo era flexible y bien integrado. No se observó eritema, secreción ni sensibilidad. Se retiraron las suturas y la incisión demostró una cicatrización lineal con los bordes de la piel intactos. La reevaluación en laboratorio confirmó la normalización de los parámetros inflamatorios.
  3. El análisis de marcadores de laboratorio (PCR, VS) se repitió al mes de año. La ecografía a 1 mes confirmó la ausencia de líquido residual o material extraño. Se aconsejó al paciente mantener una higiene local y reportar de inmediato cualquier secreción, hinchazón o dolor.

6. Medidas preventivas

  1. Protocolo de conteo: Se realizaron tres recuentos secuenciales de esponjas e instrumentos (inicial, cierre, final) y se verificaron audiblmente tanto por enfermeras de limpieza como de circulación, registradas en el registro quirúrgico.
  2. Se implementó sistemas de seguimiento RFID o de códigos de barras para mejorar la rendición de cuentas de los artículos. Todas las esponjas, gasas, bolas de algodón e instrumentos quirúrgicos se etiquetaban previamente con microchips RFID o códigos de barras impresos antes de entrar en el campo estéril. Cada etiqueta corresponde a un número único de identificación de artículo registrado en el sistema de gestión del quirófano (OR).
  3. Cada vez que se introducía, retiraba o reemplazaba un objeto en el campo quirúrgico, era escaneado por la enfermera de circulación o la enfermera de quirófano. El sistema actualiza el recuento en tiempo real, mostrando el número total de elementos activos. El software RFID o código de barras emite una alerta audible o visual si un artículo permanece sin escanear para su retirada, señalando una posible discrepancia antes del cierre de la herida.
  4. Antes del cierre de la herida, tanto la enfermera de limpieza como la enfermera de circulación realizaron un escaneo sincronizado del campo. El recuento final del sistema debe coincidir con el inventario base antes de que el cirujano proceda al cierre. Si ocurre una discrepancia, el sistema bloquea el historial del caso y solicita un recuento inmediato y una inspección física antes de que el paciente abandone el quirófano.
  5. Las auditorías mensuales de seguridad y la formación trimestral de equipos multidisciplinares enfatizaban la adhesión a las listas de verificación de seguridad quirúrgica de la OMS y a los algoritmos de prevención de RSI.

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Resultados

El paciente fue sometido a una exploración quirúrgica exitosa, durante la cual se extirpó el algodón retenido, seguido de desbridamiento y cierre con un colgajo cutáneo local. En el postoperatorio, se administró vancomicina (1,2 g cada 12 horas) para tratar la posible infección. La función renal se mantuvo estable durante todo el tratamiento, con creatinina sérica que osciló entre 0,86 y 0,96 mg/dL y eGFR entre 84 y 94 mL/min/1,73 m².

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Discusión

La retención intraoperatoria de objetos extraños sigue siendo una preocupación crítica en la práctica quirúrgica. Estos hechos pueden causar daños físicos y psicológicos sustanciales a los pacientes, imponer cargas económicas considerables y exponer a los hospitales a graves riesgos reputacionales ylegales 30. En nuestro caso, una bola de algodón que quedó en el campo quirúrgico provocó la formación crónica de heridas y fístulas. Un gossypiboma, a veces conocido c...

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Divulgaciones

Los autores no tienen nada que revelar.

Agradecimientos

Los autores no tienen reconocimientos.

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Materiales

Lista de materiales utilizados en este artículo
NombreEmpresaNúmero de catálogoComentarios
Solución de Povidona-Yodo al 0,5%Shanghai Likang Disinfection Co., Ltd.LK-PI-500ML
Inyección de cloruro de ropivacaína al 0,5%AstraZenecaNDC 0310-0520-10
Escáner de resonancia magnética Tesla de 1,5 (Superconductor)Siemens HealthineersMagnetom Avanto 1.5T
Solución de Peróxido de Hidrógeno al 3%Sinopharm Chemical Reagent Co., Ltd.10011218
Suturas de nylon 4-0Ethicon (Johnson & Johnson & Johnson)1660H
Bobina de rodilla de matriz en fase de 8 canalesSiemens HealthineersRESONANCIA MAGNÉTICA-RODILLA-8CH
Inyección de paracetamol 1 g/100 mLBaxter International Inc.NDC 0338-7209-10
Sistema de drenaje de succión cerradaB. Braun Medical4265003
Dispositivo continuo de baja presión negativa (90– 120 mmHg)Yuyue MedicalNPWT-120
Peróxido de hidrógeno 3%Sinopharm10011218
Comprimidos de Linezolida 600 mgPfizerNDC 0009-5150-04
Heparina de bajo peso molecular (LMWH)SanofiClexano 4000 UI/0,4 mL
Solución fisiológica normal 0,9%China Otsuka Pharmaceutical Co., Ltd.100 mL/500 mL
Suturas de nylon 4-0Ethicon1660H
Solución de povidona-yodo 0,5%LikangLK-PI-500ML
Inyección de Propofol al 1% (10 mg/mL)Fresenius KabiNDC 63323-162-10
Sistema de seguimiento quirúrgico RF/código de barrasHaldor Advanced Technologies Ltd.ORLocate
Ropivacaína Clorhidrato 0,5%AstraZenecaNDC 0310-0520-10
Juego de riego salino (Estéril)BD MedicinaBD-IRR-500
Vancomicina Clorhidrato 1 gEli Lilly y CompañíaNDC 0002-0103-01

Referencias

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