En este estudio se utilizaron conjuntos de datos geoespaciales, de teledetección, de planificación y socioeconómicos agregados de acceso público. No se incluyeron participantes humanos, sujetos animales, materiales clínicos ni información personal identificable. Por lo tanto, no se requirió la aprobación ética institucional. En la Tabla de Materiales se detallan los entornos de software específicos, los paquetes computacionales (incluidas bibliotecas de econometría espacial y de visualización de alta resolución), los identificadores de objetos digitales (DOI) de los conjuntos de datos y las URL de origen de todos los recursos necesarios para reproducir este flujo de trabajo.
1. Área de estudio y marco analítico
El análisis se realizó en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en el noroeste de China, con un enfoque analítico específico en las extensiones urbanas delimitadas de ciudades clave (Figura 1) para capturar con precisión la dinámica de expansión localizada. Este límite se utilizó de forma consistente para el recorte de ráster, la simulación de uso del suelo, la evaluación de reservas de carbono y la agregación de unidades administrativas. El tamaño de la muestra analítica (n) comprendió 105 unidades administrativas de nivel condal analizadas en tres nodos temporales discretos (2000, 2010 y 2020), con simulaciones de uso del suelo que incorporaron 50 réplicas estocásticas para capturar la incertidumbre espacial.
Se empleó un marco analítico multiescalar que integra análisis a nivel de cuadrícula y a nivel de unidades administrativas. A escala de cuadrícula, se utilizaron datos de uso y cobertura del suelo, intensidad de la luz nocturna, cobertura de superficies impermeables, índices de vegetación, variables topográficas y restricciones de planificación ecológica para identificar patrones de urbanización del suelo, simular escenarios futuros de uso del suelo y evaluar la distribución de las reservas de carbono. A escala de unidad administrativa, se incorporaron variables socioeconómicas, de transporte y ambientales en análisis econométricos espaciales para evaluar los efectos directos y de derrame de la urbanización del suelo y la planificación ecológica sobre la dinámica de las reservas de carbono.
El marco analítico comprendió cinco componentes. Primero, se utilizaron datos multi-temporales de teledetección y de uso del suelo para caracterizar los patrones espacio-temporales de la urbanización del suelo, incluyendo la expansión de las zonas edificadas, la intensidad del desarrollo y la reestructuración del uso del suelo. Segundo, se desarrollaron escenarios de protección ecológica, protección de tierras agrícolas y planificación de bajo carbono para simular patrones futuros de uso del suelo. Tercero, se empleó el módulo de almacenamiento de carbono de InVEST para cuantificar la distribución y el cambio en las reservas de carbono bajo condiciones históricas y futuras de uso del suelo. Cuarto, se realizaron análisis de autocorrelación espacial global y local para identificar patrones de agrupamiento y regiones de concentración asociadas con la variación en las reservas de carbono. Quinto, se utilizaron modelos econométricos espaciales para evaluar la magnitud, dirección y efectos de desbordamiento de la urbanización del suelo, la intensidad de la planificación ecológica y los factores impulsores ambientales y socioeconómicos sobre la dinámica de las reservas de carbono.
Figura 1 muestra el flujo de trabajo analítico general. El flujo de trabajo vincula la definición del área de estudio, la integración de datos de múltiples fuentes, la identificación de la urbanización del suelo, el desarrollo de escenarios de planificación ecológica, la simulación del uso del suelo, la evaluación de reservas de carbono, el análisis de autocorrelación espacial y la modelización econométrica espacial. Los datos espaciales de múltiples fuentes sirvieron como capa de entrada. La identificación de la urbanización del suelo y el análisis histórico del uso del suelo conformaron la capa de caracterización del patrón. Los escenarios de planificación ecológica y la evaluación de las reservas de carbono formaron la capa de predicción y evaluación de impacto. Los análisis de autocorrelación espacial y econométricos se utilizaron para identificar los mecanismos espaciales y apoyar la interpretación de políticas.

Figura 1: Área de estudio, integración de datos y flujo técnico del trabajo. (A) Contexto espacial multiescalar y límites analíticos urbanos precisos para ciudades clave de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en el noroeste de China. (B) Flujo técnico integrado que vincula datos espaciales multifuente, identificación de urbanización del suelo basada en teledetección, diseño de escenarios de planificación ecológica, simulación de uso del suelo mediante PLUS, evaluación de reservas de carbono con InVEST, autocorrelación espacial, análisis de puntos calientes y modelado econométrico espacial. ND = desarrollo natural; EP = protección ecológica; CP = protección de tierras de cultivo; LC = optimización de bajo carbono; OLS = mínimos cuadrados ordinarios; SAR = modelo autorregresivo espacial; SEM = modelo de error espacial; SDM = modelo espacial de Durbin. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.
2. Fuentes de datos y sistema de variables
Se compiló un conjunto de datos de múltiples fuentes para apoyar la identificación de la urbanización del suelo, la simulación de escenarios de planificación ecológica, la evaluación de reservas de carbono y el análisis espacial econométrico. El conjunto de datos incluyó información sobre uso del suelo/cobertura del suelo, fracción de superficies impermeables, intensidad de la luz nocturna, índice de vegetación por diferencia normalizada (NDVI), variables topográficas, indicadores de accesibilidad al transporte, variables hidrológicas, densidad de población, densidad del producto interno bruto (PIB), restricciones de planificación, variables climáticas y parámetros de los reservorios de carbono. Tabla 1 resume la categoría del conjunto de datos, la descripción de las variables, la unidad, la resolución espacial y temporal, la fuente y la aplicación analítica. Se obtuvieron conjuntos de datos clave para los años 2000, 2010 y 2020. Los datos de uso del suelo y los principales productos de teledetección se armonizaron a resoluciones que variaron entre 30 m y 1 km, según los requisitos del análisis.
Tabla 1: Fuentes de datos y sistema de variables. La tabla informa la categoría del conjunto de datos, variable, descripción, unidad, resolución espacial/temporal, fuente y uso analítico para la identificación de la urbanización del suelo, simulación de escenarios, contabilidad de reservas de carbono con InVEST y modelado econométrico espacial. NDVI = índice de vegetación por diferencia normalizada; DEM = modelo digital de elevación; LULC = uso del suelo/cobertura del suelo. Haga clic aquí para descargar esta tabla.
Todas las capas espaciales fueron proyectadas a un sistema de coordenadas común, recortadas según el límite del área de estudio mostrado en la Figura 1 y remuestreadas o agregadas a la escala de cuadrícula o unidad administrativa requerida. Los valores faltantes fueron verificados antes del análisis de superposición espacial. Los conjuntos de datos ráster utilizados en los análisis de PLUS e InVEST se alinearon a nivel de píxel, mientras que las variables socioeconómicas se agregaron a unidades administrativas para la regresión espacial. Este flujo de trabajo de preprocesamiento garantizó unidades espaciales consistentes y puntos temporales comparables en los análisis temporales, simulaciones de escenarios, cálculos de reservas de carbono y modelado econométrico.
Los datos de uso y cobertura del suelo sirvieron como insumo principal para la detección de cambios históricos y la simulación futura del uso del suelo. Las categorías originales de uso del suelo se reclasificaron en seis clases: tierras agrícolas, tierras forestales, pastizales, cuerpos de agua, tierras urbanizadas y tierras no utilizadas. Este esquema de clasificación se utilizó de manera consistente para el análisis de cambios en el uso del suelo, la elaboración de escenarios y los cálculos de stock de carbono con InVEST. La proporción de tierras urbanizadas, la cobertura de superficies impermeables y la intensidad de la luz nocturna se utilizaron como indicadores de urbanización del suelo. La cobertura de superficies impermeables y la intensidad de la luz nocturna sirvieron como proxy de teledetección para la intensidad del desarrollo y la actividad humana. El NDVI se incluyó como un indicador ecológico en los análisis econométricos espaciales posteriores.
Las variables topográficas y de ubicación incluyeron elevación, pendiente, distancia a carreteras principales, densidad de carreteras y proximidad a ríos importantes. Estas variables se utilizaron como factores impulsores en la simulación de uso del suelo y como variables de control en modelos econométricos espaciales. En conjunto, representaron restricciones del terreno, accesibilidad al transporte y conectividad hidrológica.
Las variables socioeconómicas incluyeron la densidad de población y la densidad del PIB, complementadas por la densidad de la red vial cuando estuvo disponible. Estas variables se utilizaron para caracterizar la intensidad del desarrollo y las presiones de la actividad humana asociadas con cambios en las reservas de carbono. El marco de variables integró indicadores de desarrollo del suelo, presión socioeconómica y contexto ecológico para representar los múltiples factores que influyen en la dinámica de las reservas de carbono.
Se desarrolló un índice de intensidad de planificación ecológica utilizando líneas ecológicas rojas, reservas naturales, zonas tampón de cuerpos de agua, áreas con restricción por pendiente y otras regiones ambientalmente sensibles. Este índice sirvió tanto como capa de restricción en simulaciones futuras de uso del suelo como variable explicativa en análisis econométricos espaciales.
Para la evaluación de reservas de carbono con InVEST, se recopilaron cuatro parámetros de reservorios de carbono para cada clase de uso del suelo: carbono en la biomasa aérea, carbono en la biomasa subterránea, carbono orgánico del suelo y carbono en materia orgánica muerta. Los valores de los parámetros se obtuvieron de estudios regionales publicados, documentos orientativos de InVEST y características locales de cobertura del suelo, y se asignaron al sistema unificado de clasificación del uso del suelo. La reserva de carbono hace referencia al carbono total estimado contenido en estos cuatro reservorios, mientras que la densidad de reserva de carbono se refiere a la reserva de carbono por unidad de superficie.
Las variables se agruparon en tres categorías. La primera categoría comprendió indicadores de urbanización del suelo, incluida la proporción de suelo urbanizado, la cobertura de superficies impermeables y la intensidad de la luz nocturna. La segunda categoría incluyó variables ecológicas y de planificación, como el NDVI, la intensidad de planificación ecológica, la elevación, la pendiente y la proximidad hidrológica. La tercera categoría comprendió factores socioeconómicos, incluidas la densidad de población, la densidad de PIB y la densidad de carreteras. Estas variables se utilizaron para evaluar las relaciones entre la urbanización del suelo, la planificación ecológica y la dinámica del stock de carbono.
3. Identificación basada en teledetección de la urbanización del suelo
Los patrones espacio-temporales de la urbanización del suelo se identificaron utilizando tres indicadores complementarios: expansión del suelo urbanizado, cobertura de superficies impermeables e intensidad de la luz nocturna. La expansión del suelo urbanizado se extrajo de mapas secuenciales de uso del suelo para delimitar la extensión física y la progresión del desarrollo urbano desde las áreas centrales urbanizadas hacia las regiones circundantes. La cobertura de superficies impermeables se calculó para cuantificar la intensidad del desarrollo a nivel de cuadrícula, mientras que los datos matriciales de intensidad de luz nocturna se procesaron y normalizaron para representar la actividad humana y la concentración funcional. Estas capas espaciales se integraron posteriormente para construir el conjunto de datos histórico de urbanización del suelo. Los indicadores combinados se utilizaron para identificar áreas de intensificación sostenida del desarrollo, zonas de transición y regiones relativamente estables, y para evaluar la correspondencia espacial entre el desarrollo físico del suelo y la urbanización funcional.
Se construyó una matriz de transición del uso del suelo para cuantificar la magnitud y dirección de la conversión del uso del suelo entre tierras agrícolas, tierras forestales, pastizales, cuerpos de agua, tierras de construcción y tierras no utilizadas. Se prestó especial atención a las transiciones desde clases de tierras ecológicas y agrícolas hacia tierras de construcción. La matriz se utilizó para identificar las vías principales de conversión y las clases de tierras fuente principales que contribuyen a la expansión urbana.
Se realizó un análisis del patrón del paisaje para evaluar los cambios estructurales asociados con la urbanización del suelo. Las métricas incluyeron densidad de fragmentos, densidad de bordes, índice de forma del paisaje e indicadores relacionados con la fragmentación. Estas métricas se calcularon para cada período de estudio y se utilizaron para cuantificar los cambios en la configuración del paisaje, la continuidad espacial y la fragmentación asociados con la expansión del suelo urbanizado.
4. Diseño del escenario de planificación ecológica y simulación del uso del suelo
Los patrones futuros de uso del suelo se simularon utilizando el modelo de simulación de uso del suelo generador de fragmentos (Patch-generating Land Use Simulation, PLUS) bajo cuatro escenarios de planificación: desarrollo natural (ND), protección ecológica (EP), protección de tierras agrícolas (CP) y optimización de bajo carbono (LC). Las suposiciones de los escenarios, las reglas de conversión de tierras, los tipos de tierras restringidas y los resultados esperados de reservas de carbono se resumen en Tabla 2.
Tabla 2: Reglas de control de escenarios y restricciones de transición. La tabla define las probabilidades de conversión de tierras y las restricciones espaciales para los escenarios de desarrollo natural (ND), protección ecológica (EP), protección de tierras de cultivo (CP) y optimización de bajo carbono (LC). Notas: Las abreviaturas de los escenarios corresponden estrictamente a las utilizadas en la modelización PLUS y en las secciones de Resultados. La configuración de los escenarios define reglas de conversión orientadas a políticas y tipos de tierras restringidas utilizadas en las simulaciones; todas las zonas de exclusión legales permanecieron no convertibles en las capas espaciales finales. Haga clic aquí para descargar esta tabla.
Se integraron mapas históricos de uso del suelo y variables espaciales de conducción en el modelo PLUS para estimar probabilidades de transición del suelo de referencia utilizando el módulo de autómatas celulares (CA). Para los escenarios de protección ecológica (EP), protección de tierras de cultivo (CP) y optimización de bajo carbono (LC), se incorporaron líneas rojas ecológicas, tierras agrícolas básicas permanentes, zonas tampón alrededor de cuerpos de agua y otras restricciones de planificación como capas espaciales de restricción para limitar la conversión del suelo de acuerdo con las reglas predefinidas de cada escenario. Posteriormente, se definieron las cantidades objetivo de demanda de suelo para 2030 en cada escenario, y se ejecutó el módulo CA utilizando 50 réplicas estocásticas para generar las proyecciones finales de uso del suelo.
Se realizó la simulación del uso del suelo utilizando el modelo PLUS y su marco de autómatas celulares (CA) con generación estocástica de parches de múltiples tipos. Se utilizaron mapas históricos de uso del suelo y variables ambientales y socioeconómicas conductoras para estimar las probabilidades de expansión del suelo para cada clase de uso del suelo. Luego, se especificaron las cantidades futuras de demanda de suelo según los requisitos de cada escenario de planificación, y se generaron los mapas correspondientes de uso del suelo para el período objetivo de simulación.
El rendimiento del modelo se evaluó mediante retroproyección histórica antes de la simulación futura. Se utilizaron mapas de uso del suelo anteriores y las variables conductoras asociadas para simular un mapa de uso del suelo observado posteriormente. El acuerdo entre las distribuciones de uso del suelo simuladas y observadas se evaluó mediante la precisión general (OA), el coeficiente Kappa y la Figura de Mérito (FoM). La validación se realizó tanto a nivel general como por clase principal de uso del suelo. La retroproyección histórica de 2010 a 2020 arrojó una precisión general (OA) del 93,4 %, un coeficiente Kappa de 0,89 y una Figura de Mérito (FoM) de 0,26, lo que indica una capacidad altamente confiable para la proyección espacial en simulaciones posteriores de múltiples escenarios.
Se realizaron análisis de incertidumbre y sensibilidad para evaluar la solidez de los resultados de la simulación. Los análisis de sensibilidad de PLUS examinaron los efectos de diferentes configuraciones de resistencia a la transición y parámetros de ponderación vecinal para las principales clases de uso del suelo. Los análisis de sensibilidad de InVEST evaluaron la influencia de la variación en los coeficientes de los reservorios de carbono entre los tipos de uso del suelo. Los análisis de sensibilidad econométricos espaciales compararon especificaciones alternativas de la matriz de pesos espaciales. Estos análisis se utilizaron para determinar si los ordenamientos de escenarios y la dirección de los principales efectos de urbanización y planificación ecológica permanecieron consistentes bajo configuraciones alternativas de parámetros. Específicamente, se confirmó rigurosamente la estabilidad de los resultados: los ordenamientos de escenarios y los efectos de derrame espacial negativos de la urbanización del suelo permanecieron invariables cuando los parámetros de resistencia a la transición y los coeficientes de los reservorios de carbono se perturbaron en ±15 %.
5. Evaluación del stock de carbono
El stock de carbono se evaluó utilizando el modelo de carbono InVEST. Se asignaron parámetros de referencia para los cuatro reservorios de carbono (biomasa aérea, biomasa subterránea, carbono orgánico del suelo y materia orgánica muerta) a cada tipo de uso del suelo reclasificado, empleando los valores biofísicos resumidos en Tabla 3. Luego, se importaron al modelo mapas históricos de uso del suelo (2000–2020) y conjuntos de datos ráster de uso del suelo futuro simulados con PLUS, los cuales se integraron con los parámetros correspondientes de densidad de carbono. Posteriormente, se ejecutó el modelo para estimar el stock total de carbono regional (Tg C), la densidad de stock de carbono a nivel de cuadrícula (Mg C/ha) y mapas espaciales del cambio en el stock de carbono (ΔC) para los escenarios histórico y futuro.
Los mapas de uso del suelo reclasificados se vincularon con los valores de parámetros de referencia correspondientes de los reservorios de carbono indicados en la Tabla 3. Se evaluó la sensibilidad de las estimaciones de existencias de carbono ante incertidumbres en los parámetros ajustando estos valores de referencia en ±15 %, con resultados detallados de sensibilidad. El modelo se utilizó para calcular la existencia total de carbono, la densidad de existencia de carbono y el cambio en la existencia de carbono para cada clase de uso del suelo bajo condiciones históricas y escenarios futuros de planificación.
Se evaluaron tres categorías de resultados. Primero, se calcularon el stock total de carbono regional y las tendencias temporales para cuantificar la magnitud y la dirección del cambio en el stock de carbono a lo largo del tiempo. Segundo, se cartografiaron las distribuciones espaciales del stock de carbono y del cambio en el stock de carbono para identificar áreas de retención y pérdida de carbono. Tercero, se compararon las estimaciones del stock de carbono entre escenarios de planificación para evaluar los efectos relativos de las estrategias de protección ecológica, protección de tierras de cultivo y optimización de bajo carbono sobre la conservación del stock de carbono.
Tabla 3: Parámetros de reserva de carbono en condiciones iniciales para diferentes tipos de uso del suelo. La tabla muestra el carbono de la biomasa aérea, el carbono de la biomasa subterránea, el carbono orgánico del suelo, el carbono de la materia orgánica muerta y la densidad total de carbono utilizados en el módulo de reservas de carbono de InVEST. Las unidades son Mg C/ha. Notas: los valores representan los parámetros iniciales utilizados en el modelo InVEST. La densidad total de carbono equivale a la suma de las cuatro reservas de carbono. Los análisis de sensibilidad que modifican estos valores iniciales en ±15 % se presentan en Tabla 6. Haga clic aquí para descargar esta tabla.
6. Autocorrelación espacial y análisis econométrico espacial
Se realizó un análisis de autocorrelación espacial para determinar si el stock de carbono y el cambio en el stock de carbono presentaban dependencia espacial significativa. Se calculó el I de Moran global para evaluar el grado general de agrupamiento espacial en la distribución del stock de carbono y en el cambio del stock de carbono a lo largo del área de estudio. Luego, se utilizó el I de Moran local para identificar patrones locales de asociación espacial, incluyendo agrupamientos alto-alto, bajo-bajo, alto-bajo y bajo-alto. Se realizó un análisis de puntos calientes para identificar áreas con pérdida concentrada de carbono y retención del stock de carbono.
Se utilizaron modelos econométricos espaciales para examinar las relaciones entre la urbanización del suelo, la planificación ecológica, las condiciones ambientales, los factores socioeconómicos y la dinámica del stock de carbono. La densidad del stock de carbono o el cambio en el stock de carbono sirvieron como variable dependiente. Las variables explicativas incluyeron el índice de urbanización del suelo, la proporción de suelo urbanizado, la intensidad de la planificación ecológica, el índice de vegetación por diferencia normalizada (NDVI), la densidad de población, la densidad del PIB, la densidad de carreteras, la elevación, la pendiente, la precipitación media anual y la temperatura media anual.
Se utilizó la regresión de mínimos cuadrados ordinarios (OLS) como modelo de referencia. Se evaluó la dependencia espacial de los residuos antes de estimar los modelos autorregresivos espaciales (SAR), de error espacial (SEM) y de Durbin espacial (SDM). Se comparó el rendimiento de los modelos y las estimaciones de los coeficientes entre especificaciones.
Se construyó una matriz espacial de pesos estandarizada por fila para representar las relaciones de vecindad entre unidades administrativas. La especificación principal se basó en la contigüidad espacial, y los análisis de robustez compararon matrices alternativas de pesos espaciales basadas en distancia y en vecinos más cercanos, cuando estuvieron disponibles.
Los efectos directos, indirectos y totales se calcularon a partir del modelo de duración espacial (SDM) para evaluar las relaciones de desbordamiento local y espacial. Se incluyeron variables de terreno, accesibilidad, vegetación, clima y variables socioeconómicas como controles para reducir el sesgo por variables omitidas. Los coeficientes del modelo se interpretaron como asociaciones espaciales condicionales, no como efectos causales definitivos. Las variables con valores-p que excedieron los umbrales convencionales de significancia se interpretaron como evidencia débil o sugerente y no se consideraron efectos estadísticamente robustos.