Las organizaciones de servicio público enfrentan cada vez más desafíos complejos que desafían simples ajustes administrativos. Estos problemas se caracterizan por la participación de múltiples actores, responsabilidades fragmentadas, acceso desigual a la información y tensiones entre procedimientos administrativos estandarizados y necesidades diversas de los usuarios. En lugar de afirmar que tales problemas pueden resolverse mediante una fórmula completamente reproducible, este protocolo los trata como problemas de servicio acotados y de bajo riesgo, con características similares a los problemas «wicked» (intratables), que pueden estructurarse, visualizarse y explorarse mediante pasos de facilitación reproducibles1,2. En la prestación rutinaria de servicios públicos, estos problemas se manifiestan como fallos operacionales: los ciudadanos tienen dificultades para identificar los materiales requeridos, el personal de primera línea enfrenta consultas repetitivas y los administradores aplican reglas que no son fácilmente visibles para los usuarios finales.
Para abordar estas complejidades, la innovación en servicios públicos ha pasado de reformas internas de eficiencia hacia enfoques participativos centrados en el usuario. La investigación actual indica que la co-creación y la coproducción permiten que ciudadanos, profesionales y organizaciones contribuyan de forma colaborativa a la innovación del servicio3,4,5. Sin embargo, este cambio participativo introduce un desafío metodológico. Aunque diversas partes interesadas pueden estar de acuerdo en que un servicio es ineficiente, rara vez alcanzan un consenso sobre dónde ocurre la falla estructural, quiénes se ven más afectados o qué intervenciones específicas son necesarias.
Este protocolo está destinado a investigadores de diseño de servicios, investigadores de administración pública, equipos de mejora de servicios municipales o universitarios y facilitadores capacitados que requieran un enfoque repetible para traducir quejas de múltiples actores en materiales diagnósticos visuales antes de la implementación. Es más adecuado para aplicaciones de bajo riesgo, como servicios de consulta, registro, verificación de estado y seguimiento, en los que los usuarios deben interpretar requisitos, preparar materiales, avanzar a través de múltiples etapas del servicio y coordinarse con varios actores. No debe utilizarse como método principal para la toma de decisiones en emergencias, transacciones altamente estandarizadas con procedimientos establecidos de un solo paso, resolución legal, tratamiento médico, protección de menores, decisiones sobre estatus migratorio, determinaciones de ayuda financiera, procesos disciplinarios, ni en ningún entorno que requiera acceso a expedientes de casos identificables.
En comparación con el análisis independiente de partes interesadas, el mapeo de recorridos o los talleres participativos, el flujo de trabajo propuesto vincula el mapeo de actores, desgloses específicos de servicios por etapa, la formulación conjunta de desafíos y la prueba simulada de prototipos dentro de una única secuencia auditada. Esta integración ayuda a prevenir que los equipos pasen directamente de una insatisfacción generalizada a ideas de solución sin antes identificar quiénes se ven afectados, dónde ocurre la falla y qué materiales pueden probarse de forma segura. Asimismo, revisiones recientes sobre diseño conjunto en el sector público y la salud pública destacan la necesidad de procesos transparentes, facilitación explícita y evaluación cuidadosa de la participación y las dinámicas de poder4,6,7,8,9.
El diseño de servicios ofrece un marco práctico para abordar este desafío mediante métodos visuales, participativos y orientados al prototipado6,8,10. En lugar de tratar los fallos del servicio como déficits políticos abstractos, el diseño de servicios examina las interacciones entre usuarios, personal, puntos de contacto y procesos internos. Por consiguiente, la co-creación se propone cada vez más dentro de la administración pública como un medio para involucrar a los ciudadanos en la definición de problemas complejos4,7,11. Sin embargo, las iniciativas de co-creación a menudo resultan insuficientes cuando carecen de un mecanismo estructurado para traducir las experiencias subjetivas de las partes interesadas en materiales de servicios públicos comprobables, o cuando no gestionan explícitamente las diferencias de poder entre los participantes.
Una transición metodológica rigurosa requiere la integración secuencial de herramientas analíticas específicas. El mapeo de interesados sirve como línea base diagnóstica al aclarar la participación de los actores, su influencia, dependencias y asimetrías de información12. Luego, el mapeo de recorridos se utiliza para identificar puntos críticos específicos y ambigüedades en la responsabilidad a lo largo de las etapas secuenciales del servicio13. Posteriormente, el marco Double Diamond proporciona una ruta estructurada para convertir estas interrupciones mapeadas en desafíos de diseño accionables, separando la exploración divergente del problema del desarrollo convergente de soluciones7,8,14. Finalmente, la prueba de prototipos de baja fidelidad permite evaluar de forma segura conceptos co-diseñados antes de su implementación, un paso esencial en los servicios públicos, donde cambios prematuros pueden interrumpir el acceso de los ciudadanos o aumentar las cargas administrativas15,16.
A pesar de la creciente orientación metodológica sobre estas herramientas, la reproducibilidad sigue siendo una limitación crítica en la literatura sobre co-diseño de servicios públicos6,7,8,17. Muchos estudios describen los talleres de diseño en términos generales, ocultando los pasos analíticos precisos necesarios para su réplica independiente. Un método riguroso debería establecer etapas fijas, asignaciones definidas de tiempo, reglas estandarizadas de puntuación, productos visuales consistentes y criterios de decisión transparentes. Además, debería distinguir claramente la evaluación de la usabilidad en etapas iniciales y basada en tareas, de afirmaciones más amplias sobre el desempeño real del organismo en el mundo práctico.
Este artículo presenta un protocolo sistemático de visualización de diseño de servicios desarrollado para estructurar problemas complejos con múltiples actores en la innovación de servicios públicos de bajo riesgo4,6,16,17. Diseñado específicamente para procesos de aplicación y consultoría en servicios públicos, el protocolo integra secuencialmente el mapeo de partes interesadas, el mapeo de recorridos, un taller de Doble Diamante y la prueba de prototipos. El objetivo general es proporcionar a investigadores y profesionales un enfoque altamente reproducible, paso a paso, para pasar de quejas fragmentadas sobre un servicio a un diagnóstico visual, una definición objetiva del problema y la verificación empírica de conceptos de servicio co-diseñados.