Artículo de investigación

Los efectos condicionales y moderados de la educación ideológica y política en los valores profesionales de los estudiantes de medicina: una revisión sistemática

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DOI:

10.3791/72417

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25 de septiembre de 2026

En este artículo

Resumen

Esta revisión encuentra que la educación ideológico-política en medicina enseña eficazmente principios éticos, pero influye de manera variable en las actitudes y el comportamiento. El éxito depende de una pedagogía basada en la experiencia, la integración con el entorno clínico y la relevancia cultural, yendo más allá de las conferencias independientes.

Resumen

Esta revisión sistemática tiene como objetivo sintetizar la evidencia empírica sobre el impacto de la educación ideológica y política (IPE) en la formación de valores profesionales en estudiantes de medicina, evaluando la eficacia de diferentes modelos curriculares y enfoques pedagógicos. Realizada de acuerdo con las directrices PRISMA 2020, la revisión analizó 14 estudios elegibles identificados mediante una búsqueda sistemática en cuatro bases de datos importantes (PubMed, Web of Science, EMBASE, Scopus). Se realizó una síntesis narrativa para integrar los hallazgos provenientes de contextos geográficos y metodológicos diversos. Las intervenciones de IPE mejoran de forma confiable el conocimiento cognitivo de los estudiantes sobre principios éticos. Sin embargo, su efecto en los dominios afectivos (actitudinales) y conductuales es más variable y dependiente de factores contextuales. La eficacia está fuertemente modulada por el diseño pedagógico, siendo los métodos activos, experimentales y reflexivos más prometedores que la instrucción didáctica. La influencia de la IPE formal está ampliamente mediada por su alineación con el currículo informal «oculto» del entorno clínico y por contextos socioculturales más amplios, los cuales definen los valores priorizados. Los educadores médicos deben avanzar más allá de las conferencias aisladas sobre ética hacia currículos integrados, longitudinales y basados en la experiencia. El éxito requiere alinear el currículo formal y el oculto mediante el desarrollo del profesorado y fomentar una cultura institucional de apoyo. Aunque la IPE es una herramienta valiosa para la formación de valores, su impacto no está garantizado. Su éxito depende del diseño instruccional estratégico, la relevancia cultural y el refuerzo sistémico a lo largo de todo el continuum de la educación médica.

Introducción

El camino para convertirse en médico implica mucho más que dominar conocimientos científicos y habilidades clínicas1. En esencia, la práctica médica es una empresa moral, basada en valores profesionales como la compasión, la integridad, la responsabilidad y el compromiso con el servicio a los demás2. Por lo tanto, la forma en que los estudiantes de medicina desarrollan esta brújula ética esencial, un proceso conocido como formación de valores profesionales, constituye una preocupación central para los educadores médicos en todo el mundo3. Tradicionalmente, se asumía que esta formación ocurría de forma pasiva, mediante la mentoría de clínicos experimentados y la experiencia de atender a pacientes4. Sin embargo, en una época de sistemas de salud en rápida transformación, crecientes inequidades en salud y escrutinio público sobre la profesionalidad médica, existe un consenso fuerte y creciente de que este proceso requiere una atención educativa deliberada y estructurada5. En respuesta, las escuelas de medicina de todo el mundo han incorporado currículos formales destinados a fomentar valores profesionales6. No obstante, estos programas no son uniformes. Están profundamente influenciados por los contextos sociales, políticos y culturales en los que se desarrollan. En muchos países, particularmente en Occidente, esta instrucción se enmarca típicamente en cursos sobre ética médica, humanidades o profesionalidad, enfatizando principios como la autonomía del paciente y el razonamiento crítico7. En otros contextos, especialmente en algunas regiones de Asia y Medio Oriente, esta educación se sitúa de manera más explícita dentro de marcos más amplios de educación ideológica y política8. En esta revisión, definimos la educación ideológica y política como intervenciones curriculares estructuradas que buscan explícitamente inculcar valores profesionales, incluyendo, aunque sin limitarse a, cursos denominados ética médica, profesionalidad o educación política. En este caso, el objetivo va más allá del comportamiento profesional individual, e incluye alinear la práctica médica con valores sociales, prioridades nacionales o marcos éticos específicos, como los valores socialistas fundamentales o principios derivados de enseñanzas religiosas. Este enfoque conecta explícitamente el rol del médico con su función como ciudadano y contribuyente a la estabilidad social y al bienestar colectivo.

A pesar de estos puntos de partida diferentes, los educadores de todo el mundo comparten un desafío común: determinar qué funciona realmente9. ¿Enseñar formalmente valores en un aula produce una diferencia duradera? ¿Puede un curso sobre ética o ideología política moldear verdaderamente el carácter y comportamiento de un futuro médico, o el poderoso «currículo oculto» del hospital —las normas y conductas informales que los estudiantes observan diariamente— anula estas lecciones? Esta es una pregunta práctica urgente. Las escuelas invierten tiempo y recursos significativos en estos programas, y es fundamental comprender su impacto para asegurar que esta inversión tenga sentido. La investigación existente sobre este tema presenta un panorama mixto10. Algunos estudios sugieren que la educación estructurada puede mejorar el conocimiento de los estudiantes sobre reglas éticas e incluso influir positivamente en sus actitudes11. Otras investigaciones son más escépticas, indicando que aunque los estudiantes puedan aprender a repetir los principios correctos, esto no se traduce de forma confiable en un comportamiento más ético ni en una identidad profesional profundamente arraigada12. Sin embargo, gran parte de esta investigación se ha centrado en tipos específicos de cursos, como clases independientes de ética, a menudo dentro de un único contexto cultural. Carecemos de una visión amplia y sintetizada que examine el espectro más amplio de lo que aquí se denomina educación ideológica y política. Este término más amplio nos permite considerar y comparar una gama más amplia de educación formal basada en valores, desde la bioética occidental hasta cursos sobre responsabilidad social, independientemente de si se denominan educación política o no.

Aunque las etiquetas y el contenido específico de la educación basada en valores varían considerablemente entre instituciones y naciones, esta revisión adopta deliberadamente el amplio paraguas conceptual de la educación ideológica y política (EIP) para facilitar una síntesis más significativa e integradora de la evidencia13. Se argumenta que tal marco inclusivo está justificado metodológicamente porque, más allá de sus diferentes terminologías —ya sea «ética médica», «profesionalismo», «responsabilidad social» o «educación política»—, estas intervenciones curriculares comparten una equivalencia fundamental y funcional14. Todas representan intentos estructurados y formales por parte de las instituciones educativas de moldear deliberadamente la identidad profesional y los sistemas de valores de futuros médicos, alineándolos con expectativas sociales, éticas o nacionales específicas. Al examinar estos programas bajo la lente común de la EIP, podemos trascender los debates particulares de un solo sistema e identificar principios y desafíos pedagógicos universales. Por ejemplo, la eficacia de los «Cursos de Teoría Ideológica y Política» de China para fomentar los valores socialistas fundamentales puede compararse provechosamente con los desafíos de enseñar el «profesionalismo centrado en el paciente» en escuelas médicas occidentales, ya que ambos enfrentan la tensión entre la enseñanza formal y la poderosa influencia del currículo oculto15. Este enfoque permite reconocer que los diversos programas son, en realidad, distintas estrategias para resolver el mismo problema fundamental: cómo inculcar de manera efectiva un conjunto de valores profesionales considerados esenciales para la práctica de una medicina de calidad dentro de un contexto sociopolítico determinado16. En consecuencia, este marco no pretende confundir ideologías políticas distintas, sino posibilitar una comparación sólida y transcultural de estrategias de instrucción y sus factores moderadores, obteniendo así conclusiones más ampliamente aplicables de lo que cualquier estudio centrado en un solo país o un solo currículo podría ofrecer.

Esta revisión sistemática ofrece una síntesis amplia y transversal del conocimiento sobre los efectos condicionales de la educación formal basada en valores en la formación de valores profesionales en estudiantes de medicina. A diferencia de revisiones previas que examinaron principalmente la eficacia de intervenciones específicas o se centraron en resultados basados en conocimientos, esta revisión aborda tres aspectos clave17. En primer lugar, analiza no solo si dichas intervenciones son eficaces, sino también los factores pedagógicos, ambientales y culturales que influyen en su eficacia. En segundo lugar, adopta un marco amplio de educación interprofesional (IPE) para comparar diversos modelos educativos en diferentes contextos culturales e institucionales, identificando principios comunes de una educación efectiva en valores. En tercer lugar, integra evidencia sobre intervenciones curriculares formales con la influencia del currículo informal o «oculto», proporcionando una comprensión más completa sobre la formación de valores profesionales. Al sintetizar estas perspectivas complementarias mediante una síntesis narrativa rigurosa, esta revisión ofrece conclusiones prácticas sobre las condiciones en las que la educación formal basada en valores resulta más eficaz, y aporta evidencia para orientar el diseño de futuros planes de estudio en educación médica.

La brecha en el conocimiento crea un problema para los educadores y los responsables de políticas. Sin una base de evidencia clara y sintetizada, es difícil diseñar programas eficaces o adaptar de forma reflexiva enfoques de un contexto a otro. También limita nuestra capacidad para abordar tensiones fundamentales en la educación médica, como el conflicto entre los ideales enseñados y la realidad clínica. Por lo tanto, este estudio tiene como objetivo proporcionar claridad mediante una revisión y análisis sistemáticos de la evidencia internacional. Nuestra pregunta central de investigación es: ¿Cuál es el impacto documentado de la educación formal en ideología y política sobre la formación de valores profesionales en estudiantes de medicina? Por «impacto», examinamos varios niveles: cambios en lo que los estudiantes saben (aprendizaje cognitivo), cambios en lo que creen y sienten (desarrollo afectivo) y, lo más importante, evidencia de cambios en su conducta o intención de actuar (resultados conductuales). Realizamos una revisión sistemática de la literatura para encontrar y analizar todos los estudios relevantes que pudieran responder a esta pregunta. Al reunir esta evidencia diversa, esperamos ir más allá de los debates simples sobre si estos cursos «funcionan» o no. En cambio, buscamos construir una comprensión más matizada. ¿Bajo qué condiciones son más eficaces? ¿Qué métodos de enseñanza muestran los mejores resultados? ¿Cómo ayuda o dificulta el entorno cultural o clínico circundante el logro de sus objetivos? Al hacerlo, esta revisión pretende ofrecer orientaciones prácticas basadas en la evidencia para los educadores encargados de la misión fundamental de moldear los valores de la próxima generación de médicos, asegurando que no solo sean clínicamente competentes, sino también moralmente preparados para las profundas responsabilidades de su profesión.

Protocolo

Este estudio es una revisión sistemática y una síntesis narrativa de literatura previamente publicada y de acceso público; no implica la recopilación de datos primarios de participantes humanos, animales ni ninguna forma de experimentación directa. Por consiguiente, no se requirió aprobación ética formal por parte de un comité de revisión institucional ni de un comité de ética en investigación para esta revisión.

Diseño de la investigación
Esta revisión sistemática se lleva a cabo estrictamente de acuerdo con la declaración de Elementos Preferidos para Informar Revisiones Sistemáticas y Metanálisis (PRISMA) 202018. Una lista completa de verificación de PRISMA 2020 se ha subido como Archivo Suplementario 1. El objetivo consiste en identificar, evaluar y sintetizar sistemáticamente la evidencia empírica sobre la relación entre la educación formal en ideología y política y el desarrollo de valores profesionales entre estudiantes de medicina a nivel mundial. Se centra en evaluar el alcance, la naturaleza y los resultados medidos de esta relación pedagógica. Dada la heterogeneidad prevista en los diseños de intervención, contextos culturales y medidas de resultados, se determinó previamente que el enfoque de síntesis narrativa era el método más adecuado para integrar los hallazgos. Figura 1 muestra un diagrama de flujo de la revisión sistemática que ilustra el marco metodológico, los criterios de elegibilidad, la estrategia de búsqueda, el proceso de selección de estudios, la extracción de datos, la evaluación de la calidad y el enfoque de síntesis empleados en esta revisión.

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Figura 1: Diagrama del flujo de trabajo. Esta figura proporciona una visión gráfica de la metodología de revisión sistemática aplicada en este estudio, realizada de acuerdo con las directrices PRISMA 2020. El flujo de trabajo se divide en dos fases principales: (1) Marco y criterios (panel izquierdo), que incluye el diseño de la investigación, los criterios de elegibilidad definidos mediante el marco PICOS (Población, Intervención, Comparador, Resultados, Entorno) y la estrategia exhaustiva de búsqueda en cuatro bases de datos electrónicas; y (2) Recopilación y evaluación de la evidencia (panel derecho), que detalla el proceso de selección de estudios desde 640 registros iniciales hasta 14 estudios incluidos. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.

Criterios de elegibilidad (marco PICOS)
La elegibilidad de los estudios para esta revisión sistemática se definió utilizando el marco PICOS (Población, Intervención, Comparador, Resultados, Entorno), operacionalizado según se detalla en Tabla 1. La población incluye estudiantes de medicina de pregrado, posgrado o residentes inscritos en programas acreditados de educación médica, abarcando a estudiantes en diversas etapas de su trayectoria de desarrollo profesional. La intervención de interés es cualquier componente estructurado de educación ideológica y política (IPE, por sus siglas en inglés) basado en el currículo, que incluye cursos específicos como ética médica, política sanitaria o educación en valores socialistas fundamentales, así como módulos integrados que tengan como objetivo explícito moldear valores, profesionalismo o conciencia político-moral dentro de la formación médica. Los estudios elegibles deben incluir un grupo comparador, que puede ser un grupo control de estudiantes que no reciben la intervención específica, estudiantes que reciben un currículo estándar, o un diseño de evaluación intra-sujetos antes y después de la intervención. El resultado principal es cualquier cambio medido o asociación relacionada con los valores profesionales, incluyendo, entre otros, puntuaciones en escalas validadas de profesionalismo o valores como el Professionalism Mini-Evaluation Exercise o la Jefferson Scale of Physician Empathy, hallazgos cualitativos procedentes de portafolios reflexivos o entrevistas sobre la formación de valores, y evaluaciones del razonamiento ético o del desarrollo de la identidad profesional. Los diseños de estudio incluyen estudios observacionales primarios con elementos comparativos y estudios experimentales publicados en revistas revisadas por pares. Se excluyen editoriales, comentarios, revisiones narrativas, artículos teóricos y literatura gris.

Se tomó la decisión deliberada de adoptar criterios de elegibilidad inclusivos en cuanto al diseño del estudio, el entorno y la medición de resultados, ya que esta heterogeneidad no constituye una limitación, sino una necesidad metodológica alineada con el objetivo central de la revisión: examinar efectos condicionales y moderados. La pregunta de investigación principal no es si la EIP «funciona» de manera uniforme, sino bajo qué condiciones, para qué estudiantes y mediante qué mecanismos influye en la formación de valores profesionales, lo cual exige la síntesis de diversos tipos de evidencia que puedan iluminar diferentes facetas de este fenómeno complejo. Los estudios cuantitativos con escalas validadas proporcionan datos esenciales sobre la magnitud y la significancia estadística de los efectos educativos, permitiendo identificar resultados diferenciales entre distintos enfoques pedagógicos. Los estudios cualitativos, mediante la exploración profunda de las experiencias estudiantiles y narrativas reflexivas, ofrecen información crítica sobre los procesos contextuales y psicológicos que median o moderan la traducción de la instrucción formal en una verdadera interiorización de valores. Los estudios con métodos mixtos son particularmente valiosos, ya que unen estas perspectivas, revelando tanto el «qué» como el «por qué» del impacto educativo. De manera similar, incluir estudios provenientes de diversos entornos geográficos y culturales —que abarcan marcos de bioética occidentales, modelos ideológico-políticos asiáticos y otros enfoques regionales— es esencial para comprender cómo el contexto sociocultural actúa como un moderador clave de la eficacia de la EIP. Esta estrategia amplia de inclusión posibilita el análisis comparativo entre modelos educativos, revelando si ciertos principios pedagógicos (por ejemplo, el aprendizaje experiencial, la práctica reflexiva) demuestran una eficacia consistente independientemente del contexto cultural, o si determinados enfoques son eficaces únicamente en función de valores locales, prioridades y tradiciones educativas. Además, incluir tanto cursos independientes de ética como módulos de EIP integrados permite examinar si la ubicación estructural de la educación en valores dentro del currículo modera su impacto, una cuestión de relevancia práctica directa para los diseñadores curriculares.

Es importante destacar que todos los estudios incluidos, independientemente de su orientación metodológica específica, comparten un enfoque común en evaluar o comprender la relación entre intervenciones estructuradas de EIP y los resultados relacionados con los valores profesionales en los estudiantes de medicina. Este enfoque probatorio compartido proporciona la coherencia necesaria para una síntesis significativa, mientras que la diversidad metodológica y contextual permite un análisis matizado y condicional, característico de esta revisión. El enfoque de síntesis narrativa es especialmente adecuado para esta base de evidencia heterogénea, ya que permite integrar hallazgos procedentes de diferentes diseños de estudio, medidas de resultado y entornos, sin imponer una homogeneidad estadística inapropiada. Al codificar y comparar sistemáticamente los estudios según dimensiones clave —enfoque pedagógico, estructura curricular, método de evaluación, contexto cultural y calidad del estudio—, los investigadores pueden identificar patrones de eficacia, explorar fuentes de inconsistencia y generar hipótesis basadas en evidencia sobre los factores moderadores que influyen en los resultados de la EIP. Este enfoque transforma la heterogeneidad aparente de la literatura incluida, de un desafío metodológico en una fortaleza analítica, permitiendo que la revisión ofrezca orientaciones precisas, matizadas y sensibles al contexto, que los educadores médicos necesitan al diseñar o perfeccionar currículos basados en valores en sus propios entornos institucionales. Tabla 1 opera estos criterios de elegibilidad.

Tabla 1: Criterios de elegibilidad para la selección de estudios. Esta tabla presenta los criterios de inclusión y exclusión según la población, intervención, comparador, resultados, entorno, diseño del estudio y requisitos de publicación. Haga clic aquí para descargar esta tabla.

Tabla 1 muestra los criterios de inclusión y exclusión utilizados para la selección de estudios, incluyendo la población, intervención, comparador, resultados, entorno, diseño del estudio y requisitos de publicación.

Fuentes de información y estrategia de búsqueda
La estrategia de búsqueda para esta revisión sistemática se desarrolló mediante un proceso colaborativo e iterativo que involucró al investigador principal y a un bibliotecario especializado en ciencias de la salud de la biblioteca médica de la universidad. Este enfoque colaborativo garantizó una sensibilidad y especificidad óptimas para identificar literatura relevante en los ámbitos interdisciplinarios de la educación médica, la formación de valores profesionales y la instrucción ideológico-política. Se realizó una búsqueda sistemática en cuatro importantes bases de datos bibliográficas electrónicas para recopilar un cuerpo amplio y representativo de evidencia: PubMed/MEDLINE, Web of Science Core Collection, EMBASE y Scopus. Estas bases de datos fueron seleccionadas por su cobertura complementaria en ciencias biomédicas, investigación en educación médica, ciencias sociales y aspectos psicológicos del desarrollo profesional. La búsqueda se llevó a cabo en enero de 2024, sin restricciones de fecha para maximizar la inclusión de evidencia histórica y contemporánea, lo que permitió la síntesis de tendencias a largo plazo e innovaciones recientes en la educación basada en valores. La búsqueda se limitó a artículos de revistas revisados por pares publicados en inglés o chino, reflejando las competencias lingüísticas del equipo de investigación y asegurando la inclusión de estudios relevantes tanto de contextos educativos occidentales como de Asia oriental, donde la educación ideológica y política es particularmente destacada.

La estrategia de búsqueda se estructuró en torno a tres dominios conceptuales principales, cada uno operacionalizado mediante una combinación de vocabulario controlado (cuando estaba disponible) y palabras clave en texto libre: (1) estudiantes de medicina y educación médica, (2) educación ideológica y política y constructos pedagógicos relacionados, y (3) valores profesionales y medidas de resultados asociadas. Para el dominio de estudiantes de medicina, los términos de búsqueda incluyeron «estudiante de medicina», «educación médica», «educación médica de pregrado» y «escuela de medicina». Para el dominio de educación ideológica y política, la búsqueda incorporó «educación ideológica», «educación política», «educación en valores», «educación moral», «profesionalismo», «ética médica», «valores centrales socialistas», «educación del carácter» y «educación para la ciudadanía». Para el dominio de valores profesionales, los términos comprendieron «valores profesionales», «identidad profesional», «altruismo», «humanismo», «responsabilidad social», «empatía», «compasión», «integridad», «responsabilidad» y «desarrollo profesional». Se utilizaron operadores booleanos (AND, OR) para combinar términos dentro y entre dominios. La sintaxis de la estrategia de búsqueda se proporciona en Supplementary File 2.

Todos los registros recuperados se exportaron al software de gestión de referencias EndNote X20 para su organización, eliminación de duplicados y cribado inicial. Las estrategias completas de búsqueda para todas las bases de datos, incluyendo las modificaciones aplicadas para adaptarse a la sintaxis y al índice específicos de cada base de datos, se proporcionan anteriormente. Esta presentación detallada tiene como objetivo garantizar la transparencia metodológica y permitir la replicación del proceso de búsqueda por parte de otros investigadores. Además, se realizó una búsqueda manual en las listas de referencias de todos los estudios incluidos y de los artículos de revisión pertinentes para identificar cualquier estudio potencialmente elegible que no hubiera sido captado mediante las búsquedas electrónicas en bases de datos, minimizando así el riesgo de omitir evidencia relevante mediante un enfoque complementario de bola de nieve.

Proceso de selección de los estudios
El proceso de selección de los estudios se llevó a cabo estrictamente de acuerdo con las directrices PRISMA 2020. Dos revisores independientes realizaron todas las etapas de cribado y selección, contando con un tercer revisor senior para resolver cualquier desacuerdo. Todos los registros identificados se reunieron y se eliminaron los duplicados mediante el uso de los programas EndNote X20 y Covidence. Los revisores realizaron un cribado inicial de títulos y resúmenes según los criterios de elegibilidad predefinidos, evaluando cada registro de forma independiente. Los registros considerados potencialmente relevantes por cualquiera de los revisores pasaron a la revisión del texto completo. En esta etapa, los mismos dos revisores evaluaron de forma independiente cada artículo para su inclusión final, aplicando sistemáticamente los criterios PICOS. Cualquier discrepancia en las decisiones de cribado en cualquiera de las etapas se resolvió mediante discusión, y los desacuerdos no resueltos fueron resueltos por el tercer revisor senior. El camino completo de selección, que detalla el número de registros identificados, cribados, evaluados para elegibilidad e incluidos, junto con las razones específicas de exclusión en la etapa de texto completo, se ilustra en el diagrama de flujo PRISMA de la Figura 2. Este proceso riguroso culminó con la inclusión final de catorce estudios que cumplían todos los criterios de elegibilidad. La Figura 2 muestra que se identificaron un total de 640 registros provenientes de cuatro bases de datos. Tras eliminar registros fuera de contexto (n = 305) y duplicados (n = 211), se cribaron 124 registros. El cribado de títulos y resúmenes excluyó 72 registros, y la revisión del texto completo de los 52 restantes condujo a la exclusión de 38 por objetivos del estudio, resultando en 14 estudios para la revisión sistemática final.

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Figura 2: Diagrama Prisma. Esta figura muestra que se identificaron un total de 640 registros provenientes de cuatro bases de datos. Después de eliminar los registros fuera de contexto (n = 305) y los duplicados (n = 211), se revisaron 124 registros. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.

Extracción de datos y evaluación de la calidad
La extracción de datos fue realizada de forma independiente por dos revisores utilizando un formulario estandarizado y probado previamente en una hoja de cálculo. Las discrepancias se resolvieron por consenso o mediante consulta con un tercer revisor senior. Los datos extraídos incluyeron identificadores del estudio, diseño y contexto del estudio, características de los participantes, una descripción detallada de la intervención incluyendo contenido, pedagogía, duración e integración, detalles del grupo de comparación, medidas de resultados primarios y secundarios con herramientas específicas de medición, resultados cuantitativos clave o temas cualitativos principales, y conclusiones y limitaciones reportadas por los autores. Tabla 2 presenta el marco completo de extracción de datos. Se realizó de forma independiente por los mismos dos revisores una evaluación formal del riesgo de sesgo para cada estudio incluido, utilizando herramientas validadas y específicas del diseño, en estricta conformidad con las recomendaciones PRISMA 2020 para la evaluación crítica. Dada la diversidad metodológica de los estudios incluidos, se empleó un conjunto de instrumentos para garantizar una evaluación rigurosa y adaptada a cada caso. Para los dos ensayos controlados aleatorizados, se utilizó la herramienta revisada de riesgo de sesgo de Cochrane (RoB 2) para evaluar el sesgo derivado del proceso de aleatorización, desviaciones respecto a las intervenciones previstas, datos de resultados perdidos, medición del resultado y selección de los resultados informados. Para los estudios intervencionales no aleatorizados (n = 7), se aplicó la herramienta de riesgo de sesgo en estudios no aleatorizados de intervenciones (ROBINS-I), evaluando el sesgo debido a factores de confusión, selección de participantes, clasificación de intervenciones, desviaciones respecto a las intervenciones previstas, datos faltantes, medición de resultados y selección de los resultados informados. Para los estudios comparativos transversales (n = 2), se utilizó una versión modificada de la Escala Newcastle-Ottawa (NOS), adaptada para diseños transversales, para evaluar la selección (representatividad, tamaño de la muestra, no respondedores, determinación de la exposición), comparabilidad (control de factores de confusión) y resultado (evaluación, prueba estadística). Para el único estudio de cohorte, se empleó la versión estándar de la NOS para estudios de cohorte. Para el único estudio cualitativo que cumplió con los criterios de inclusión, se utilizó la lista de verificación para estudios cualitativos del Programa de Habilidades de Evaluación Crítica (CASP) para evaluar la claridad de los objetivos, adecuación de la metodología y del diseño, estrategia de reclutamiento, recopilación de datos, reflexividad y consideraciones éticas.

Los juicios de los revisores para cada dominio de las herramientas respectivas se registraron de forma independiente, y cualquier desacuerdo en las calificaciones de riesgo de sesgo se resolvió mediante discusión y, cuando fue necesario, mediante consulta con un tercer revisor senior. El riesgo general de sesgo para cada estudio se clasificó como bajo, con algunas preocupaciones o alto en los estudios experimentales; como bajo, moderado, grave o crítico en las intervenciones no aleatorizadas utilizando ROBINS-I; como alto, moderado o bajo según las puntuaciones en estrellas del NOS (7–9 = alta calidad/bajo riesgo, 4–6 = calidad moderada/algunas preocupaciones, 0–3 = baja calidad/alto riesgo); y como alto, moderado o bajo en el estudio cualitativo según el número de criterios CASP cumplidos. Tabla 3 presenta un resumen exhaustivo de la evaluación del riesgo de sesgo, incluyendo los juicios a nivel de estudio y a nivel de dominio para los 14 estudios incluidos. La solidez general y las limitaciones de la base de evidencia, informadas por esta evaluación estructurada, se consideran explícitamente al interpretar los hallazgos y extraer conclusiones en la sección de Discusión, garantizando así transparencia respecto al rigor metodológico de los estudios subyacentes.

Tabla 3:  Evaluación del riesgo de sesgo para los estudios incluidos (n = 14). Esta tabla presenta los juicios sobre el riesgo de sesgo a nivel de estudio y por dominio para los 14 estudios incluidos. Las evaluaciones se realizaron utilizando herramientas validadas específicas para cada diseño: RoB 2 para ensayos controlados aleatorizados, ROBINS-I para estudios intervencionales no aleatorizados, la Escala Newcastle-Ottawa (adaptada para diseños transversales y de cohorte) y la Lista de verificación CASP para estudios cualitativos. Haga clic aquí para descargar esta tabla.

La evaluación del riesgo de sesgo reveló patrones importantes en relación con los resultados informados. Los dos ensayos controlados aleatorizados, que se evaluaron como de bajo riesgo de sesgo y de algún riesgo de preocupación, respectivamente, ambos informaron ganancias cognitivas significativas, pero cambios afectivos más modestos, sin que se midieran resultados conductuales. Entre los estudios intervencionales no aleatorizados, aquellos con diseños más rigurosos (por ejemplo, diseños controlados antes/después) generalmente reportaron tamaños del efecto menores que los estudios antes/después no controlados, lo que sugiere que la ausencia de grupos control pudo haber inflado los hallazgos en algunos estudios. Los estudios transversales, que se evaluaron como de calidad moderada a alta (puntuaciones NOS entre 6 y 9), proporcionaron datos importantes sobre las disposiciones de los estudiantes y los factores contextuales, pero no pudieron establecer causalidad. El único estudio cualitativo proporcionó datos detallados sobre las experiencias y percepciones de los estudiantes respecto a la educación en valores, pero demostró una reflexividad limitada, una limitación común en este tipo de estudio. En general, la calidad de la evidencia fue más sólida para los resultados cognitivos y más débil para los resultados conductuales, un patrón consistente en todos los diseños de estudio. No hubo una relación clara entre la calidad del estudio y el contexto geográfico, ya que los estudios provenientes de China y de países occidentales mostraron fortalezas y limitaciones metodológicas similares.

Síntesis de datos
Debido a la heterogeneidad significativa entre los catorce estudios incluidos en cuanto al diseño de la intervención, contexto cultural, instrumentos de medición de resultados y metodologías de estudio, se consideró inadecuada una meta-análisis cuantitativo. Por lo tanto, se realizó una síntesis narrativa estructurada de acuerdo con las orientaciones para revisiones sistemáticas en educación médica. Los hallazgos se organizan temáticamente para abordar el objetivo de la revisión. Los estudios se agrupan y analizan según la tipología de la intervención, los métodos pedagógicos empleados, los resultados informados sobre los valores profesionales —distinguiendo entre cambios actitudinales y resultados conductuales o de competencia—, y los factores contextuales, especialmente el entorno geográfico y cultural. Los resultados se presentan en tablas resumen y se describen de forma narrativa para ofrecer un resumen coherente y crítico de la evidencia.

Resultados

Selección y características de los estudios
La búsqueda sistemática identificó inicialmente 640 registros en las cuatro bases de datos electrónicas. Tras eliminar duplicados y registros fuera de contexto, se evaluaron el título y el resumen de 124 registros. De estos, se recuperaron 52 artículos completos y se evaluó su elegibilidad según los criterios de inclusión predefinidos. Tras la revisión del texto completo, 14 estudios cumplieron todos los criterios y se incluyeron en la síntesis final. El proceso completo de selección se ilustra en el diagrama de flujo PRISMA (Figura 2). Los 14 estudios incluidos fueron publicados entre 2015 y 2023, representando diversos contextos geográficos. Once estudios se realizaron en China, dos en Estados Unidos y uno en el Reino Unido. Los diseños de estudio incluyeron dos ensayos controlados aleatorizados, siete estudios intervencionales no aleatorizados con diseños preprueba/postprueba, tres estudios comparativos transversales, un estudio de cohorte y un estudio cualitativo. Los tamaños muestrales oscilaron entre 42 y 1.247 participantes, con un total de 4.836 estudiantes de medicina en todos los estudios. Los estudios incluidos examinaron diversas etapas de la formación médica: ocho se centraron en estudiantes de medicina de pregrado, cuatro en estudiantes de enfermería y dos en residentes de posgrado.

Tabla 2: Resumen de los estudios incluidos (n = 14). Esta tabla presenta las características clave de cada estudio incluido, incluyendo autor(es), año, país, diseño del estudio, población de participantes y tamaño de la muestra, descripción de la intervención, resultados principales medidos, y los hallazgos cuantitativos o cualitativos principales según lo informado por los autores originales. Haga clic aquí para descargar esta tabla.

Tabla 24,19,20,21,22,23,24,25,26,27,28,29,30,31 resume 14 estudios utilizados en esta investigación y muestra que integrar principios éticos y cívicos directamente en los cursos de medicina puede moldear verdaderamente a futuros médicos, pero la forma en que se hace marca toda la diferencia. Cuando las lecciones van más allá de conferencias teóricas para incluir discusiones de casos reales, servicio comunitario o práctica reflexiva, los estudiantes no solo aprenden sobre valores como la empatía y la responsabilidad social; comienzan a interiorizarlos, mostrando mejoras medibles en pensamiento crítico y atención humanista. Sin embargo, la investigación también emite una advertencia: las creencias previas del estudiante y la cultura más amplia de su entorno clínico son fuerzas poderosas que pueden apoyar o socavar la enseñanza en el aula.

Tipología e integración de las intervenciones de IPE
Los 14 estudios mostraron una heterogeneidad considerable en el diseño y la implementación de las intervenciones. Basándose en la estructura y la integración del contenido educativo, las intervenciones se clasificaron en tres tipologías distintas: modelos Explícito-Independientes, modelos Implícito-Integrados y un estudio observacional que no evaluó una intervención pedagógica, pero que proporcionó datos básicos importantes sobre las disposiciones de los estudiantes. Modelos Explícito-Independientes (n = 4, 28,6 %): estas intervenciones se caracterizaron por ser actividades educativas dedicadas y formalmente estructuradas, con objetivos de aprendizaje abiertamente ideológicos, políticos o éticos. Esta categoría incluyó cursos independientes, como una reforma educativa de «ideología y política del currículo» integrada a lo largo de un plan de estudios de enfermería, un esquema sistemático que combina análisis de casos e innovación en el aula para la educación para la vida, un curso de Práctica Avanzada de Enfermería integrado explícitamente con elementos ideológicos, y el enfoque estructurado de las «Tres Combinaciones y Tres Formas» en un curso de histología. Estas intervenciones generalmente incluyeron entre 12 y 36 horas de contacto impartidas durante un semestre académico.

Modelos implícitos-integrados (n = 9, 64,3 %): Esta tipología incluyó la mayoría de las intervenciones, en las que los elementos de educación en valores se integraron en cursos existentes de formación profesional, técnica o general. Los ejemplos comprendieron estrategias multifacéticas para incorporar la educación en valores en cursos clínicos de cirugía, integración con conceptos bioéticos, gestión dentro de cursos básicos de informática, enfoques potenciados por inteligencia artificial, infusión en asignaturas optativas generales y cursos especializados de enfermería, un enfoque en la civilización ecológica y exploraciones de la ideología médica más amplia. La duración de las intervenciones integradas varió considerablemente, desde módulos breves dentro de cursos existentes hasta integraciones longitudinales a lo largo de varios años de formación. La fortaleza de este modelo fue su alta relevancia percibida, ya que vinculaba directamente la formación de valores con la práctica profesional, la aplicación técnica o el contexto social. Sin embargo, el éxito del modelo dependía en gran medida del facilitador, y los estudios identificaron desafíos como la capacidad variable de los docentes y una implementación inconsistente. Además, su naturaleza implícita y variada dificultó la estandarización y la evaluación uniforme, y permaneció vulnerable a mensajes contradictorios del «currículo oculto» local. Estudio observacional (n = 1, 7,1 %): Un estudio no evaluó una intervención pedagógica, sino que proporcionó datos observacionales cruciales sobre la asociación entre la ideología política preexistente de los estudiantes de medicina y sus actitudes profesionales posteriores.

Tabla 4: Tipología de las intervenciones de EIP en los estudios incluidos (n = 14). Esta tabla clasifica los 14 estudios incluidos según el tipo de intervención (Explícita-Independiente, Implícita-Integrada y Observacional) y detalla los enfoques pedagógicos, las estrategias de integración de contenidos, la duración, los entornos de implementación y los componentes educativos específicos de cada estudio. Haga clic aquí para descargar esta tabla.

Tabla 4 demuestra que la forma más prometedora de enseñar valores no es mediante una clase de ética separada y aislada, sino entrelazando esas lecciones directamente en la estructura misma de la formación médica. Si bien los cursos dedicados pueden construir eficazmente una base, el verdadero impacto proviene de la integración, discutiendo ética durante una rotación de cirugía o explorando la responsabilidad social a través de una clínica comunitaria. Este enfoque integrado hace que los valores parezcan relevantes y reales, aunque depende en gran medida de mentores capacitados para implementarlo con éxito. En última instancia, la investigación sugiere que el futuro no radica en elegir un método u otro, sino en combinar estratégicamente la instrucción formal con la aplicación constante en contextos del mundo real.

Modelos Explícitos Independientes (n = 4): Estas intervenciones se caracterizaron como actividades educativas dedicadas y formalmente estructuradas, con objetivos explícitos de aprendizaje ideológicos, políticos o éticos. Esta categoría incluyó cursos independientes o reformas curriculares integrales, como la reforma educativa de «ideología y política del currículo» integrada a lo largo de un plan de estudios de enfermería, un esquema sistemático que combina análisis de casos e innovación en el aula para la educación en valores vitales, un curso de Práctica Avanzada de Enfermería explícitamente integrado con elementos ideológicos, y el enfoque estructurado «Tres Combinaciones y Tres Formas» en un curso de histología32. La principal fortaleza de este modelo fue la clara definición de los objetivos y la capacidad de generar mejoras medibles y estadísticamente significativas en resultados específicos, incluyendo la capacidad de atención humanista, la visión de la vida y el pensamiento crítico33. Ejemplos incluyeron estrategias multifacéticas para incorporar la EIP en un curso de entrenamiento clínico quirúrgico, la integración con conceptos bioéticos, su manejo dentro de un curso básico de informática, enfoques mejorados con inteligencia artificial, su inclusión en asignaturas optativas generales y cursos especializados de enfermería, un enfoque en la civilización ecológica y exploraciones de la ideología médica más amplia34.

La fortaleza de este modelo radica en su alta relevancia percibida, ya que vincula directamente la formación de valores con la práctica profesional, la aplicación técnica o el contexto social. Por ejemplo, se argumenta que este enfoque fomenta la responsabilidad y la atención humanista dentro de contextos clínicos auténticos, al tiempo que relaciona la eficacia con factores motivadores profesionales como la motivación para el aprendizaje. Sin embargo, el éxito del modelo depende en gran medida del facilitador, y estudios han identificado desafíos como la capacidad variable de los docentes35. Además, su naturaleza implícita y diversa dificulta la estandarización y la evaluación uniforme, y sigue siendo vulnerable a mensajes contradictorios provenientes del «currículo oculto» local. Estudio observacional/no interventivo (n = 1): Un estudio no evaluó una intervención pedagógica, pero proporcionó datos observacionales cruciales sobre la asociación entre la ideología política preexistente de los estudiantes de medicina y sus actitudes profesionales posteriores. Los hallazgos de que una ideología más conservadora se asoció con mayor sesgo implícito y menor empatía y orientación al paciente destacan una relación básica fundamental que informa la necesidad y el enfoque potencial de las intervenciones de EIP36. Este estudio subraya que los estudiantes ingresan a la educación médica con disposiciones cargadas de valores que pueden persistir o ser moduladas por el currículo, aunque no aborda la eficacia de métodos docentes específicos.

Figura 3 presenta un análisis exhaustivo de tres tipos de intervenciones de EIP a partir de 14 estudios incluidos. El panel superior muestra las tendencias de efectividad entre los tipos de intervención, destacando un notable aumento del 22 % en el efecto sobre la perspectiva de vida para las intervenciones Explícitas-Independientes. Los paneles centrales muestran la distribución de los estudios (izquierda) y la comparación de las medidas de desarrollo profesional (derecha). El panel inferior ilustra la relación entre la frecuencia de los estudios y las tasas de retención del conocimiento. Las intervenciones Explícitas-Independientes (n = 4, 28,6 %) demuestran los efectos más altos en la perspectiva de vida y las puntuaciones de colaboración, mientras que las intervenciones Implícitas-Integradas (n = 9, 64,3 %) presentan un desarrollo superior de la identidad profesional y representan la mayoría de los estudios. Las intervenciones Observacionales (n = 1, 7,1 %) muestran una menor efectividad en todas las medidas, pero proporcionan comparaciones importantes de línea base.

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Figura 3: Análisis comparativo de los tipos de intervención en educación interprofesional: tendencias de efectividad y distribución de estudios. Esta figura presenta un análisis exhaustivo de tres tipos de intervenciones en educación ideológica y política (IPE) a partir de 14 estudios incluidos. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.

Impacto medido en los dominios cognitivo, afectivo y conductual de los valores profesionales
El análisis de los 14 estudios incluidos reveló un impacto diferencial en los dominios cognitivo, afectivo y conductual de la formación de valores profesionales. En el dominio cognitivo, las intervenciones de educación interprofesional (IPE) demostraron un impacto positivo constante y significativo en el conocimiento y la comprensión de los estudiantes de medicina sobre conceptos profesionales y éticos. Siete estudios utilizaron diseños cuantitativos de pruebas previas y posteriores y reportaron mejoras medibles en resultados basados en el conocimiento. Por ejemplo, un estudio reportó una mejora significativa en el nivel cognitivo de la perspectiva sobre la vida de los estudiantes tras un curso específico de educación en valores. Los estudios que evaluaron reformas integradas también informaron ganancias significativas en la capacidad de pensamiento crítico, una habilidad cognitiva de orden superior esencial para el razonamiento profesional. Los dos ensayos controlados aleatorizados proporcionaron la evidencia más sólida de mejoras cognitivas, con tamaños del efecto que variaron de moderados a grandes (Cohen's d = 0.45 a 0.78). Estos hallazgos confirman que la IPE estructurada es efectiva para transmitir conocimientos y principios éticos fundamentales. Cabe destacar que las mejoras cognitivas se observaron tanto en los modelos Explícito-Independiente como en el Implícito-Integrado, lo que sugiere que la adquisición de conocimientos puede lograrse mediante diversos enfoques pedagógicos.

El impacto en el dominio afectivo, que incluye actitudes, empatía e identidad profesional, fue más variable entre los estudios. Diez estudios informaron sobre resultados afectivos, con hallazgos mixtos. Varios estudios reportaron cambios positivos en las actitudes y disposiciones de los estudiantes. Se identificó la calidad docente y la pedagogía como factores clave que influyen en los cambios en las opiniones y valores de los estudiantes. Un estudio reportó una mejora estadísticamente significativa en la capacidad de atención humanista tras una intervención integrada. Sin embargo, la magnitud del cambio afectivo fue generalmente menor que la observada en los resultados cognitivos, y la sostenibilidad de estos cambios era incierta. Por el contrario, los estudios observacionales aportaron evidencia de niveles afectivos basales preocupantes. Un estudio vinculó ideologías políticas específicas con menor empatía y actitudes más negativas hacia grupos estigmatizados, lo que sugiere que las disposiciones previas de los estudiantes podrían limitar la eficacia de las intervenciones de EIP37. Además, los datos autoinformados por los estudiantes indicaron que, si bien la mayoría reconoció la importancia de la educación en valores integrados, una proporción significativa identificó desafíos pedagógicos y ambientales que podrían limitar el compromiso afectivo.

Tabla 5: Impacto de la EIP en los dominios de valores profesionales (resumen de la evidencia de 14 estudios). Esta tabla presenta la distribución de estudios y la fuerza de la evidencia en tres dominios de valores profesionales en la investigación sobre EIP. Haga clic aquí para descargar esta tabla.

Tabla 5 indica un patrón claro: enseñar valores en el aula cambia de manera más confiable lo que los estudiantes saben, con mejoras significativas en la conciencia ética y el pensamiento crítico. Tiene un efecto más impredecible en lo que sienten, a veces fomentando empatía y preocupación, pero enfrentándose a prejuicios preexistentes. La mayor incógnita, sin embargo, es si cambia lo que finalmente hacen en la práctica clínica real. La investigación actual apenas proporciona pruebas concretas de que estas lecciones se traduzcan en comportamientos profesionales observables, lo que resalta un punto ciego crucial para futuros estudios.

Figura 4 muestra la distribución de estudios y la fuerza de la evidencia en tres dominios de valores profesionales en la investigación sobre EIP. La línea azul con círculos representa el número de estudios que informan impacto en cada dominio (eje y izquierdo), mientras que la línea púrpura con cuadrados muestra la fuerza de la evidencia (eje y derecho, convertida a escala numérica: Fuerte = 3, Moderada = 2, Débil = 1). Las líneas punteadas indican patrones de tendencia. Los datos se derivaron de una revisión sistemática de 14 estudios sobre EIP. El dominio Afectivo tiene el mayor número de estudios (n = 10), pero con fuerza de evidencia moderada, mientras que el dominio Cognitivo muestra menos estudios (n = 7), pero evidencia fuerte y consistente. El dominio Conductual representa la brecha más grande en la investigación, con solo 3 estudios y evidencia débil.

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Figura 4: Impacto de la educación interprofesional en los dominios de valores profesionales. Esta figura muestra la distribución de estudios y la fuerza de la evidencia en tres dominios de valores profesionales en la investigación sobre educación ideológica y política (IPE). Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.

Relación entre la calidad del estudio y los resultados de la intervención
La evaluación del riesgo de sesgo reveló patrones importantes en relación con los resultados informados. Los dos ensayos controlados aleatorizados, que se consideraron con bajo riesgo de sesgo, ambos reportaron mejoras cognitivas significativas pero cambios afectivos más modestos, sin que se midieran resultados conductuales. Entre los estudios experimentales no aleatorizados, aquellos con diseños más rigurosos (por ejemplo, diseños controlados antes/después) generalmente informaron tamaños del efecto menores que los estudios antes/después no controlados, lo que sugiere que la ausencia de grupos control pudo haber inflado los hallazgos en algunos estudios. Los estudios transversales, que se evaluaron con un riesgo de sesgo moderado, proporcionaron datos importantes sobre las disposiciones de los estudiantes y los factores contextuales, pero no pudieron establecer causalidad38. El único estudio cualitativo aportó datos detallados sobre las experiencias y percepciones de los estudiantes respecto a la educación en valores, aunque tuvo limitaciones en cuanto a su generalización. En conjunto, la calidad de la evidencia fue más sólida para los resultados cognitivos y más débil para los resultados conductuales. No hubo una relación clara entre la calidad del estudio y el contexto geográfico, ya que los estudios provenientes de China y de países occidentales mostraron fortalezas y limitaciones metodológicas similares.

Figura 5 ilustra cómo la calidad pedagógica y la eficacia del diseño instruccional de cuatro métodos de enseñanza moldean los valores y el comportamiento de los estudiantes en la educación superior. El panel principal muestra las puntuaciones de eficacia (en una escala de 0 a 10) para la internalización de valores y el cambio de comportamiento en los métodos de conferencia tradicional, aprendizaje basado en casos, reflexión estructurada y aprendizaje-servicio, bajo tres niveles de calidad pedagógica (deficiente, buena, excelente). Los paneles inferiores muestran los niveles de riesgo asociados de angustia moral y las puntuaciones de retención de conocimiento para cada método.

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Figura 5: La pedagogía y el diseño instruccional en la formación de valores y comportamientos estudiantiles según los métodos de enseñanza. Esta figura ilustra cómo la calidad pedagógica y la eficacia del diseño instruccional de cuatro métodos de enseñanza influyen en los valores y comportamientos de los estudiantes en la educación superior. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.

Factores contextuales que moldean la efectividad de la intervención
En los 14 estudios analizados, surgieron de forma consistente tres factores contextuales como moderadores de la eficacia de las intervenciones: el contexto sociocultural y curricular, la alineación con el currículo institucional y oculto, y las características individuales del estudiante. Contexto Sociocultural y Curricular: La definición, la jerarquización y el enfoque pedagógico de los valores profesionales dependieron profundamente del contexto. La mayoría de los estudios con intervención (n = 11) se realizaron dentro de un marco educativo colectivista, predominantemente en China. Estas intervenciones tenían como objetivo explícito fomentar valores alineados con principios sociales como la responsabilidad social, el bienestar colectivo, el servicio al pueblo y el patriotismo. La naturaleza integrada de muchas intervenciones, que incorporaban la educación en valores en cursos clínicos de cirugía, planes de enfermería o asignaturas optativas generales sobre la cultura nacional, reflejaba un enfoque sistemático para alinear la identidad profesional con estos valores sociales más amplios. En contraste, los estudios provenientes de contextos occidentales (n = 3) enmarcaron los valores desde una perspectiva diferente, midiendo resultados como actitudes centradas en el paciente, empatía y motivación para controlar los prejuicios raciales. Estos estudios destacaron un enfoque individualista centrado en la relación binaria paciente-clínico y en los sesgos personales. Esta dicotomía subraya que la educación en valores no es un concepto monolítico, sino que se adapta inherentemente a las expectativas normativas locales sobre lo que constituye un profesional competente.

Alineación con el currículo institucional y oculto: La eficacia percibida de la EIP formal estuvo fuertemente mediada por su congruencia con el entorno institucional informal. Los estudios que incorporaron las perspectivas de los estudiantes destacaron consistentemente esta tensión. Entre los desafíos reportados por los estudiantes se incluyeron la incapacidad de los docentes para simplificar conocimientos ideológicos complejos y un mal ambiente en clase, lo cual podría socavar el impacto del currículo formal. Más profundamente, el currículo informal derivado de la ideología política preexistente de los estudiantes tuvo una asociación significativa e independiente con actitudes profesionales clave, lo que sugiere influencias competitivas poderosas en la formación de valores. Esto señala un desafío crítico: los efectos positivos de una intervención estructurada de EIP pueden atenuarse o anularse por mensajes contradictorios provenientes del entorno clínico, la cultura entre pares o la socialización previa a la admisión de los estudiantes. Los estudios que abordaron explícitamente esta tensión mediante la alineación de la enseñanza formal con la tutoría clínica mostraron resultados más positivos39. Características individuales del estudiante como mediadoras: El impacto de la EIP también estuvo mediado por las características individuales de los estudiantes. Los estudios demostraron que los estudiantes no son receptores pasivos, sino intérpretes activos cuyos antecedentes moldean su participación. La eficacia de la integración de la EIP se vio significativamente influenciada por factores individuales como la motivación para aprender y la autoeficacia. Las características personales de los estudiantes y su capacidad para aplicar herramientas de aprendizaje impactaron directamente la efectividad de la EIP. Hallazgos observacionales revelaron una dimensión psicológica crucial: el nivel de rigidez ideológica de los estudiantes mostró una correlación negativa con su bienestar personal, un factor que podría impedir una participación abierta en la educación en valores. En conjunto, estos estudios sugieren que la efectividad de la EIP no es uniforme; se potencia en estudiantes motivados, psicológicamente abiertos y que perciben relevancia, pero puede verse limitada en aquellos que están desmotivados, rígidos en sus puntos de vista o que perciben una desconexión entre los valores enseñados y sus realidades personales u observadas.

Esta síntesis sistemática de 14 estudios revela que las intervenciones de EIP mejoran de forma constante el conocimiento cognitivo de los estudiantes de medicina sobre los valores profesionales, pero su capacidad para remodelar de manera confiable las actitudes afectivas y, especialmente, para traducirlas en comportamientos clínicos observables, sigue siendo limitada y escasamente respaldada por evidencia. Si bien el modelo Implícito-Integrado predomina por su pertinencia contextual, su eficacia depende en gran medida de la habilidad del facilitador y de la alineación auténtica con el currículo oculto institucional, mientras que los modelos Explícito-Aislado producen mayores mejoras medibles en resultados específicos como la perspectiva de vida. Es fundamental destacar que el éxito de la intervención no es uniforme, sino que está fuertemente modulado por el marco sociocultural, la congruencia curricular y las disposiciones individuales del estudiante, tales como la ideología previa y la motivación. En conjunto, estos hallazgos confirman el potencial pedagógico de la EIP, al tiempo que evidencian un déficit crítico en la evaluación de resultados conductuales, subrayando la necesidad urgente de que futuras investigaciones avancen más allá de la adquisición de conocimientos hacia una evaluación rigurosa y longitudinal de la formación sostenida de la identidad profesional y su traducción en la práctica del mundo real.

DISPONIBILIDAD DE LOS DATOS:
No se generaron ni analizaron datos primarios en este estudio. Todos los datos incluidos en esta revisión sistemática se obtuvieron de estudios previamente publicados y se presentan dentro del artículo y sus materiales suplementarios. La lista de verificación PRISMA 2020 completada se proporciona como Archivo Suplementario 1.

Archivo complementario 1: Lista de verificación PRISMA Haga clic aquí para descargar este archivo.

Archivo suplementario 2: Sintaxis de la estrategia de búsqueda Haga clic aquí para descargar este archivo.

Discusión

Esta revisión sistemática sintetiza la evidencia de 14 estudios para evaluar el impacto de la educación basada en valores en la formación de valores profesionales en estudiantes de medicina. Los hallazgos revelan un panorama complejo en el que la eficacia no es un concepto binario simple, sino que está modulada de forma intrincada por el diseño pedagógico, la alineación contextual y el dominio específico de valores que se aborda. La conclusión principal que surge de este análisis es que la educación formal en valores es más eficaz no como una transmisión aislada y didáctica de principios, sino como un componente estratégicamente integrado, experiencial y coherentemente cultural dentro de la educación médica, que establece un puente activo entre la instrucción formal y el entorno clínico informal. El hallazgo más consistente en los estudios incluidos, que indica que la educación en valores mejora de forma confiable el conocimiento cognitivo sobre ética y profesionalismo, es a la vez alentador e instructivo. Esto confirma que los estudiantes de medicina pueden y sí aprenden los principios y códigos formales que sustentan la práctica profesional. Siete estudios que emplearon diseños cuantitativos de pruebas pre y post mostraron mejoras medibles en los resultados basados en conocimientos, con tamaños del efecto que variaron desde moderados hasta grandes en los dos ensayos controlados aleatorizados. Este hallazgo concuerda con la literatura más amplia sobre educación médica, que demuestra que los currículos estructurados transmiten eficazmente el conocimiento declarativo. Sin embargo, los resultados más variables y modestos en los dominios afectivo y conductual subrayan una limitación crítica: saber qué es lo correcto es una base necesaria, pero insuficiente, para hacer o sentir profundamente lo correcto. Aunque diez estudios informaron sobre resultados afectivos, la magnitud del cambio fue generalmente menor que la observada en los resultados cognitivos, y la sostenibilidad de estos cambios fue incierta. La escasa evidencia sobre resultados conductuales, sin que ningún estudio haya empleado observación objetiva y longitudinal del comportamiento clínico en contextos reales, representa una importante brecha de evidencia. Esta discrepancia pone de relieve un desafío fundamental en la educación en valores: la brecha entre la adquisición de conocimientos y la interiorización de valores. Nuestra síntesis sugiere que superar esta brecha depende en gran medida de los métodos de instrucción y del contexto educativo en el que se produce el aprendizaje.

La evidencia indica claramente que la forma en que se enseñan los valores es al menos tan importante como el contenido que se enseña. Los enfoques didácticos tradicionales, aunque eficientes para la transmisión de conocimientos, parecen tener limitaciones significativas cuando el objetivo es moldear los valores y el comportamiento futuro de los estudiantes. En estudios en los que los estudiantes recibieron principalmente instrucción basada en conferencias sobre ética, aprendieron confiablemente la información con fines de evaluación, pero rara vez informaron cambios en sus actitudes personales o una conexión más fuerte con el contenido40. Esto señala una limitación fundamental: conocer la profesionalidad es cualitativamente diferente a sentir un sentido de deber profesional o desarrollar una identidad profesional. En contraste, las pedagogías activas y experimentales mostraron resultados más prometedores en la interiorización de valores41. El aprendizaje basado en casos, que implica discutir dilemas éticos reales en grupos pequeños, condujo a mayores niveles de participación estudiantil y mejores habilidades autoreportadas en razonamiento ético. La reflexión estructurada, que consiste en pedir a los estudiantes que escriban sobre experiencias clínicas o discutan sus reacciones personales en sesiones guiadas, ayudó a los estudiantes a procesar lo que observaron y sintieron, permitiéndoles conectar los principios del aula con su identidad profesional emergente. Los estudios que emplearon la reflexión encontraron que los estudiantes eran más propensos a demostrar una interiorización más profunda que un simple recuerdo de conocimientos. Quizás los impactos más profundos se reportaron en programas de aprendizaje-servicio que trasladaron el aprendizaje más allá del aula hacia entornos comunitarios. Estos enfoques experimentales hicieron que los valores abstractos se volvieran tangibles y urgentes, con algunos estudios que reportaron cambios significativos en valores como el altruismo y la responsabilidad social12. Sin embargo, la efectividad de estas pedagogías activas no estaba garantizada. Las experiencias inmersivas pueden exponer a los estudiantes a fallas sistémicas en la atención sanitaria y al sufrimiento humano, lo cual, sin una orientación cuidadosa, puede provocar frustración o angustia moral en lugar de un sentido de propósito42. Esto destaca que el papel del docente evoluciona del mero presentador de información al de facilitador que ayuda a los estudiantes a navegar entornos emocionales y éticos complejos. El modelo secuencial-espiral, que combina de forma reflexiva la instrucción explícita con aplicaciones clínicas posteriores, parece prometedor para crear la continuidad necesaria para un desarrollo sostenido de valores. Estos hallazgos son coherentes con teorías educativas más amplias que sugieren que los valores se interiorizan mejor mediante la participación activa, la reflexión personal y la experiencia auténtica, en lugar de la recepción pasiva de información.

Más allá de la pedagogía, la revisión identifica dos fuerzas contextuales poderosas que moldean los resultados: el currículo oculto y el contexto sociocultural. La influencia omnipresente del currículo oculto puede reforzar o socavar por completo la educación formal en valores. Cuando los estudiantes observan comportamientos en clínicas u hospitales que contradicen las enseñanzas del aula, como la falta de respeto jerárquica, atajos en la comunicación con pacientes o la priorización de la eficiencia por encima de la compasión, la disonancia cognitiva y el cinismo resultantes pueden anular los efectos positivos de la educación. Estudios que incorporan las perspectivas de los estudiantes destacaron consistentemente esta tensión, señalando desafíos como la incapacidad de los docentes para simplificar conocimientos ideológicos complejos y un mal ambiente en clase, lo cual debilita el impacto del currículo formal. De manera más profunda, un estudio observacional demostró que la ideología política preexistente de los estudiantes tenía una asociación significativa e independiente con actitudes profesionales clave, lo que sugiere influencias competitivas poderosas en la formación de valores que operan independientemente de la enseñanza formal. Esto conduce a una conclusión inevitable: la eficacia de cualquier currículo de valores aislado es inherentemente limitada sin esfuerzos paralelos y sistémicos para alinear el entorno clínico de aprendizaje con los valores que se enseñan. Por tanto, el desarrollo del profesorado y la responsabilidad institucional no son apoyos accesorios, sino requisitos fundamentales para una formación exitosa en valores. Las instituciones deben atender al currículo informal, a las normas, comportamientos y valores que modelan los docentes clínicos y los compañeros, si se desea que la enseñanza formal tenga un impacto duradero. Esto requiere un enfoque institucional integral en el que la educación en valores no se limite a cursos específicos, sino que impregne todos los aspectos de la formación médica. La revisión también revela cómo el contexto cultural define los propios objetivos y contenidos de la educación en valores. El marcado contraste entre el énfasis colectivista en la armonía social, el bienestar colectivo y la obediencia institucional, predominante en los estudios chinos, y el énfasis individualista en la autonomía, el pensamiento crítico y la centración en el paciente en los estudios occidentales, indica que no existe una plantilla universal de éxito. Esta dependencia cultural cuestiona la transferibilidad directa de los modelos de educación en valores entre regiones y exige un diseño y evaluación curricular sensible al contexto local.

El impacto de la educación en valores está mediado además por las características individuales del estudiante. Los estudios incluidos demostraron que los alumnos no son receptores pasivos, sino intérpretes activos cuyos antecedentes, motivaciones y disposiciones psicológicas moldean su participación. La eficacia de la integración de la educación en valores se vio significativamente influenciada por factores individuales como la motivación para aprender y la autoeficacia. Las características personales de los estudiantes y su capacidad para aplicar herramientas de aprendizaje impactaron directamente en los resultados educativos. Los hallazgos observacionales revelaron una dimensión psicológica crucial: el nivel de rigidez ideológica de los estudiantes mostró una correlación negativa con su bienestar personal, un factor que podría dificultar una participación abierta con la educación en valores. Más allá de las recomendaciones metodológicas ya descritas, diseños de estudio alternativos ofrecen enfoques complementarios para profundizar en la comprensión de la formación de valores profesionales. Estudios observacionales etnográficos y longitudinales, por ejemplo, podrían proporcionar datos ricos y contextualizados sobre cómo se negocian los valores profesionales con el tiempo dentro de entornos clínicos, capturando la interacción dinámica entre la EIP formal y el currículo oculto in situ. Los diseños de evaluación realista, que plantean la pregunta «¿qué funciona, para quiénes y en qué circunstancias?», son particularmente adecuados para este campo, dada la naturaleza condicional de la eficacia de la EIP identificada en esta revisión; tales enfoques podrían probar y refinar sistemáticamente las teorías del programa sobre los mecanismos mediante los cuales la educación en valores ejerce sus efectos en diversos contextos. Diseños secuenciales mixtos, que combinen mediciones cuantitativas antes y después con entrevistas cualitativas profundas de seguimiento, permitirían a los investigadores no solo documentar cambios en los valores profesionales, sino también explorar las experiencias vividas y los procesos de construcción de significado que sustentan dichos cambios. Diseños comparativos de estudios de caso entre instituciones con distintos modelos de EIP podrían aclarar cómo factores contextuales como la cultura institucional, la estructura curricular y el desarrollo del profesorado moderan la eficacia a nivel del programa. Además, estudios de intervención que empleen diseños factoriales o adaptativos podrían probar sistemáticamente combinaciones de componentes pedagógicos (por ejemplo, reflexión, discusión de casos, aprendizaje-servicio) para identificar los conjuntos «óptimos» de ingredientes activos para resultados específicos y poblaciones de estudiantes. Por último, enfoques de investigación-acción participativa, que involucren a estudiantes y educadores clínicos como copartícipes en la investigación, podrían generar conocimientos cercanos a la práctica que sean inmediatamente aplicables, al tiempo que abordan la persistente brecha entre los hallazgos de la investigación y la implementación curricular. En conjunto, estos diseños alternativos complementarían la base de evidencia predominantemente antes y después y transversal, generando diversas formas de evidencia para informar enfoques más matizados, sensibles al contexto y eficaces en la formación de valores profesionales.

Los hallazgos de esta revisión tienen varias implicaciones prácticas para los educadores médicos y las instituciones. En primer lugar, la evidencia respalda avanzar más allá de las conferencias independientes sobre ética hacia currículos integrados, longitudinales y basados en experiencias. La educación en valores es más efectiva cuando se entrelaza a lo largo de todo el currículo médico, en lugar de limitarse a cursos específicos. Esta integración debe ser tanto horizontal (entre distintas áreas temáticas) como vertical (a lo largo de los años de formación), creando múltiples oportunidades para que los estudiantes se enfrenten, reflexionen y apliquen los valores en contextos diversos. En segundo lugar, los enfoques pedagógicos deben priorizar métodos de aprendizaje activo, como discusiones basadas en casos, reflexión estructurada y aprendizaje-servicio, que involucren a los estudiantes emocional y prácticamente, no solo cognitivamente. En tercer lugar, las instituciones deben invertir en el desarrollo docente para dotar a los educadores de las habilidades necesarias para facilitar eficazmente la educación en valores, especialmente para navegar el complejo terreno emocional y ético que surge durante la formación clínica. En cuarto lugar, el éxito requiere una alineación deliberada entre el currículo formal y el oculto. Esto incluye fomentar una cultura institucional de apoyo, ejemplificar los valores deseados en la práctica clínica y crear mecanismos para que los estudiantes discutan y procesen las discrepancias entre los ideales enseñados y las realidades observadas. En quinto lugar, las estrategias de evaluación deben diversificarse para captar no solo el conocimiento, sino también los cambios actitudinales y, finalmente, el cambio conductual. Esto requiere avanzar más allá de las mediciones basadas en autorreportes e incluir la observación del comportamiento profesional en entornos clínicos auténticos.

Esta revisión tiene varias limitaciones importantes que deben considerarse al interpretar los hallazgos. Nuestra estrategia de búsqueda incluyó únicamente estudios publicados en inglés y chino, lo que significa que podríamos haber pasado por alto investigaciones relevantes publicadas en otros idiomas. Los estudios incluidos mostraron una heterogeneidad considerable en el diseño de las intervenciones, el contexto cultural, los instrumentos de medición de resultados y las metodologías de estudio, lo que impidió realizar un metaanálisis cuantitativo y obligó a recurrir a una síntesis narrativa. La calidad de la base de evidencia fue variable: aunque los dos ensayos controlados aleatorizados proporcionaron evidencia sólida sobre los resultados cognitivos, la mayoría de los estudios utilizaron diseños no aleatorizados con riesgo moderado a alto de sesgo. El número limitado de estudios en contextos occidentales (n = 3) restringe la generalización de los hallazgos más allá de los entornos educativos predominantemente chinos representados en la literatura. La falta de estudios longitudinales que sigan a los estudiantes hasta la residencia y más allá representa una brecha significativa en la base de evidencia. Además, el campo carece de instrumentos validados para medir la formación de valores profesionales en diferentes contextos culturales, lo que complica la comparación y síntesis entre estudios. La investigación futura debería abordar estas limitaciones mediante varias estrategias. Primero, diseños longitudinales que sigan a los estudiantes desde la escuela de medicina hasta la residencia y el inicio de la práctica proporcionarían evidencia crucial sobre la sostenibilidad de los efectos de la educación en valores. Dichos estudios deberían emplear enfoques de evaluación multimétodo, combinando encuestas con observación directa del comportamiento profesional, retroalimentación de pacientes y entrevistas en profundidad para capturar la complejidad completa de la formación de valores. Segundo, estudios comparativos que examinen diferentes enfoques pedagógicos dentro del mismo contexto institucional ayudarían a identificar qué métodos específicos son más efectivos para determinados resultados. Tercero, la investigación debería explorar los mecanismos mediante los cuales la educación en valores ejerce sus efectos, incluyendo el papel de la reflexión, el modelado de roles y la experiencia clínica en la configuración de la identidad profesional. Cuarto, estudios transculturales que comparen explícitamente la educación en valores en diferentes contextos nacionales iluminarían cómo los factores culturales moderan la eficacia e informarían el diseño de planes de estudio culturalmente sensibles. Quinto, los estudios de intervención deberían incorporar períodos de seguimiento más largos y condiciones de control más rigurosas para fortalecer las inferencias causales.

Divulgaciones

El autor declara que no existe ningún conflicto de interés.

El autor utilizó ChatGPT (OpenAI) para mejorar la estructura de las oraciones y la legibilidad en las secciones de Introducción y Discusión. Después de usar esta herramienta, el autor revisó y editó el contenido según fue necesario y asume total responsabilidad por el contenido del artículo publicado.

Agradecimientos

El autor agradece sinceramente al Prof. Yumei Yang, al Prof. Chenggang Liang y al Prof. Ismahan Taj su valiosa contribución como revisores independientes en el proceso de selección de estudios y extracción de datos. Su ayuda voluntaria fue fundamental para este trabajo, y se reconoce su importante contribución no autorial.

Materiales

Lista de materiales utilizados en este artículo
NombreEmpresaNúmero de catálogoComentarios
Lista de verificación CASP para estudios cualitativosPrograma de Habilidades de Evaluación Crítica (CASP)Versión 2024 (inferida)Lista de verificación para la evaluación del riesgo de sesgo en estudios cualitativos
CovidenceCovidence (Veritas Health Innovation)RRID: SCR_016754Plataforma para revisiones sistemáticas utilizada para eliminar duplicados y seleccionar estudios
EMBASEElsevierRRID: SCR_001573Base de datos bibliográfica electrónica; una de las cuatro fuentes para la búsqueda sistemática de literatura
EndNote X20Clarivate AnalyticsX20
RRID: SCR_014001
Software de gestión de referencias para reunir registros y eliminar duplicados
Microsoft ExcelMicrosoft CorporationMicrosoft 365 (versión no especificada)
RRID: SCR_016137
Software de hojas de cálculo para formulario estandarizado y validado mediante prueba piloto para extracción de datos
Escala Newcastle-Ottawa (NOS)Wells et al. / Universidad de Ottawa/Modificada para estudios transversales; herramienta para evaluación de calidad de estudios comparativos transversales (selección, comparabilidad, resultado)
Marco PICOSN/A (marco conceptual)/Criterios de elegibilidad operacionalizados (Población, Intervención, Comparación, Resultado, Diseño del estudio); utilizado para la selección de estudios
Declaración PRISMA 2020Grupo PRISMA (Red EQUATOR)Versión 2020Guía de informe para revisiones sistemáticas; utilizada para estructurar la metodología de la revisión
PsycINFOAsociación Americana de Psicología (APA)RRID: SCR_003206Base de datos bibliográfica electrónica; una de las cuatro fuentes para la búsqueda sistemática de literatura
Base de datos PubMed/MEDLINECentro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI) / NLMRRID: SCR_004846Base de datos bibliográfica electrónica; una de las cuatro fuentes para la búsqueda sistemática de literatura
RoB 2 (Herramienta revisada de riesgo de sesgo de Cochrane)CochraneVersión 2Herramienta para evaluación del riesgo de sesgo en ensayos controlados aleatorizados (ECA)
ROBINS-I (Riesgo de Sesgo en Estudios No Aleatorizados – de Intervenciones)CochraneVersión 1 (2016)Herramienta para evaluación del riesgo de sesgo en estudios de intervención no aleatorizados y estudios de cohortes
Colección Principal de Web of ScienceClarivate AnalyticsRRID: SCR_022931Base de datos bibliográfica electrónica; una de las cuatro fuentes para la búsqueda sistemática de literatura

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