La neuropatía motora hereditaria distal (dHMN) constituye un grupo genéticamente heterogéneo de trastornos hereditarios del sistema nervioso periférico, definidos patológicamente por la degeneración dependiente de la longitud de las neuronas motoras inferiores y sus axones. Clínicamente, los pacientes presentan debilidad progresiva y atrofia de los músculos distales de las extremidades, mientras que la función sensorial permanece en gran parte intacta en la mayoría de los casos1. Las manifestaciones iniciales afectan típicamente las extremidades inferiores distales, incluyendo debilidad en la flexión de los dedos del pie y atrofia de los músculos gastrocnémico y musculatura intrínseca del pie, con progresión gradual hacia los músculos interóseos de la mano y los músculos tenares/hipotenares a medida que avanza la enfermedad2. Los patrones de herencia varían entre los subtipos, con formas tanto autosómicas dominantes como autosómicas recesivas descritas. Hasta la fecha, se han relacionado más de 50 genes patógenos con la dHMN, aunque la causa genética subyacente permanece sin identificar en más de la mitad de los individuos afectados3.
Debido a la marcada heterogeneidad genética y al amplio solapamiento fenotípico con otras afecciones neuromusculares, el diagnóstico de la dHMN basado únicamente en la evaluación clínica suele ser poco confiable4. Los enfoques convencionales de diagnóstico escalonados, que parten de la fenotipificación clínica hacia la secuenciación de genes candidatos, son ineficientes y presentan una baja tasa de diagnóstico, especialmente en casos esporádicos o con fenotipos atípicos1,2. Los paneles genéticos dirigidos ofrecen una alternativa más rentable, pero están limitados por listas predefinidas de genes y podrían pasar por alto variantes patógenas raras o novedosas. La secuenciación completa del genoma ofrece la cobertura genómica más amplia, pero se ve limitada por su alto costo, tiempos prolongados de análisis y un gran número de variantes de significado incierto en entornos clínicos rutinarios5. Para el presente estudio, empleamos un marco diagnóstico integrado que combina evaluación clínica sistemática, examen neurofisiológico, secuenciación del exoma completo (WES) y análisis de segregación familiar. Las pruebas neurofisiológicas ayudan a confirmar la afectación puramente motora del nervio periférico y a delimitar la distribución de la lesión nerviosa, reduciendo así el diagnóstico diferencial. La WES permite interrogar simultáneamente todos los genes conocidos asociados a la dHMN, detectar posibles nuevas variantes patógenas y realizar posteriormente el análisis de segregación familiar, lo que ayuda a filtrar aún más las variantes incidentales benignas y fortalece la evidencia sobre la patogenicidad de las variantes candidatas, logrando un equilibrio práctico entre la tasa de diagnóstico, el costo y la interpretabilidad.
El gen de la quinasa relacionada con la vaccinia 1 (VRK1) codifica una quinasa serina/treonina que participa en vías de transducción de señales nucleares y reparación del daño en el ADN, y su función fisiológica es esencial para mantener la homeostasis y viabilidad neuronales6. Las variantes patógenas en VRK1 dan lugar a un amplio espectro clínico: hipoplasia pontocerebelosa tipo 1A (PCH1A) de inicio en la infancia, caracterizada por microcefalia, hipotonía grave y retraso profundo del desarrollo motor; neuropatía motora distal hereditaria (dHMN) de inicio en la edad adulta con afectación predominantemente distal de las extremidades; y presentaciones más raras, incluyendo paraplejia espástica hereditaria (HSP) y fenotipos similares a la esclerosis lateral amiotrófica (ALS)7,8,9. Específicamente, la variante sin sentido homocigota c.1124G>A (p.Trp375Ter) en VRK1 ha sido documentada en múltiples pedigrees independientes con dHMN que presentan un patrón de herencia autosómica recesiva consistente, lo que respalda su asociación causal establecida con dHMN10. Esta variante introduce un codón de terminación prematuro en la región codificante del extremo C-terminal de VRK1 y se predice que provoca la pérdida de la función proteica bien sea mediante la producción de una proteína truncada o la activación de la degradación mediada por ARNm sin sentido. Aunque el mecanismo patológico preciso no ha sido validado funcionalmente para esta variante específica, se hipotetiza que la actividad quinasa VRK1 alterada podría interrumpir la reparación del ADN neuronal y las cascadas de señalización intracelular, contribuyendo así a la degeneración de las neuronas motoras y al desarrollo de la dHMN.
En la práctica clínica, se debe priorizar el análisis genético de VRK1 en los siguientes escenarios: pacientes con sospecha clínica de dHMN que presenten debilidad y atrofia motoras distales dependientes de la longitud con sensibilidad conservada, especialmente aquellos con antecedentes familiares autosómicos recesivos o inicio de la enfermedad en la edad adulta; individuos de familias consanguíneas que presenten neuropatía motora distal sin causa aparente; pacientes con manifestaciones superpuestas del sistema nervioso central y periférico que no se puedan atribuir a otros trastornos genéticos conocidos; y casos de dHMN o enfermedad de Charcot-Marie-Tooth tipo 2 (CMT2) negativos para variantes patógenas comunes en genes11,12. Debe reconocerse varias limitaciones importantes de este enfoque diagnóstico. Primero, la dHMN relacionada con VRK1 comparte una superposición fenotípica considerable con otros trastornos neuromusculares, incluyendo la atrofia muscular espinal (AME), la CMT2, la EHS y la esclerosis lateral amiotrófica en estadio temprano, lo que podría llevar a una clasificación diagnóstica errónea. Segundo, la interpretación de variantes raras en VRK1 sigue siendo un desafío, ya que la mayoría carecen de validación funcional y dependen en gran medida de herramientas computacionales de predicción, lo que resulta en clasificaciones de patogenicidad incierta para un subconjunto de variantes. Tercero, al tratarse de un estudio con una sola genealogía, la generalización de nuestros hallazgos es limitada, y las correlaciones genotipo-fenotipo requieren confirmación adicional en cohortes de pacientes más amplias.
Actualmente, los informes sobre la HMNd asociada a VRK1 en poblaciones chinas son escasos, y aún no se han descrito completamente la heterogeneidad fenotípica completa ni las características clínicas de esta afección. En este estudio, presentamos una familia consanguínea china con HMNd causada por una variante homocigota c.1124G>A en el gen VRK1. Mediante la integración de hallazgos clínicos, electrofisiológicos y genéticos, caracterizamos las características fenotípicas y genotípicas de esta genealogía, aportando datos de referencia para apoyar el diagnóstico clínico preciso y el asesoramiento genético en la HMNd relacionada con VRK1.
PRESNTACIÓN DEL CASO:
El probando (III₁) era un varón de 24 años de edad originario de Bijie, provincia de Guizhou, nacido de padres primos hermanos. El pedigrí familiar de tres generaciones se muestra en la Figura 1 y es consistente con un patrón de herencia autosómica recesiva. II₁ y II₂ (los padres del probando) eran ambos portadores heterocigotos de la variante VRK1 c.1124G>A y eran asintomáticos. El probando (III₁) era homocigoto para la variante y presentaba síntomas clínicos. III₂ y III₄ (las hermanas mayores del probando) eran portadoras heterocigotas sin fenotipo clínico. III₃ (la tercera hermana mayor del probando) fue adoptada en la infancia y se reportó que presentaba debilidad en las extremidades inferiores y atrofia muscular similares, pero no se contaba con confirmación genética.
Manifestaciones clínicas
Motivo de consulta: Déficit progresivo y atrofia de ambas extremidades inferiores durante 2 años.
Historia de la enfermedad actual: Hace dos años, el paciente desarrolló debilidad indolora en las extremidades inferiores distales sin factores desencadenantes evidentes. Refirió caídas frecuentes al caminar sobre superficies planas, aunque era capaz de agacharse y levantarse sin ayuda. El paciente y su familia notaron un adelgazamiento progresivo de las piernas por debajo de las rodillas. Desde la infancia tuvo baja tolerancia al ejercicio, con dificultad para correr y saltar. No presentó entumecimiento, dolor ni alteraciones térmicas en las extremidades, no tuvo debilidad evidente en las extremidades superiores ni síntomas bulbares. Su inteligencia era normal y trabajaba de forma independiente como peluquero.
Examen neurológico
Fuerza muscular (escala MRC): Flexión de cadera 5/5, extensión de rodilla 4+/5, dorsiflexión del tobillo 4/5, flexión plantar del tobillo 3+/5 bilateralmente; músculos proximales de extremidades superiores 5/5, extensión de muñeca 4+/5, flexión de dedos 4/5, músculos intrínsecos de la mano 4/5 bilateralmente.
Tono muscular: Normal en las cuatro extremidades; sin aumento ni disminución del tono.
Masa muscular: Se observó una atrofia evidente de los músculos distales de la extremidad inferior (gastrocnemio, tibial anterior y músculos intrínsecos del pie) (Figura 2A). Las extremidades superiores aparecían delgadas, con una atrofia leve de los músculos intrínsecos de la mano (Figura 2B).
Fasciculaciones: No se observaron fasciculaciones visibles en los músculos de las extremidades ni del tronco.
Reflejos tendinosos: Los reflejos de las extremidades superiores estaban disminuidos; los reflejos tendinosos de las extremidades inferiores (reflejos rotuliano y aquileo) estaban ausentes bilateralmente.
Signos patológicos: Los signos de Babinski y de Chaddock bilaterales fueron negativos.
Examen sensorial: Las sensaciones superficiales (dolor, tacto, temperatura) y profundas (vibración, posición) estaban intactas en todas las extremidades.
Coordinación: Las pruebas de dedo-nariz y talón-rodilla-espinilla fueron normales bilateralmente.
Nervios craneales: Pupilas iguales y reactivas a la luz; movimientos extraoculares completos; simetría facial; elevación normal del paladar; movimiento normal de la lengua sin atrofia ni fasciculaciones; ausencia de disfagia o disartria.
Marcha: Marcha en escalón bilateral.
Exámenes complementarios de laboratorio: La creatina quinasa sérica (CK), el nivel de vitamina B₁₂ y las pruebas de función tiroidea (TSH, FT3, FT4) estaban todos dentro de los rangos de referencia normales.
Neuroimagen: No se realizó resonancia magnética (RM) craneal ni espinal en este paciente.
Diagnóstico diferencial
PCH1A: Excluido. El paciente presentaba enfermedad de inicio en la edad adulta, sin microcefalia, hipotonía, displasia cerebelosa ni retraso del desarrollo, lo cual era inconsistente con el fenotipo clásico de PCH1A en la infancia.
SMA: Excluido. El paciente presentaba inicio en la edad adulta con afectación puramente distal y fuerza normal en las extremidades proximales, sin el patrón típico de debilidad predominante proximal del SMA.
CMT2: Descartado mediante neurofisiología. El paciente presentaba afectación exclusivamente motora de los nervios, con potenciales de acción normales en los nervios sensitivos, por lo que no cumplía los criterios diagnósticos para CMT2.
ELA: Excluida. No hubo afectación de neuronas motoras superiores, ni síntomas bulbares, ni fasciculaciones en músculos inervados por nervios cervicales o bulbares; el curso crónico progresivo con afectación puramente distal era atípico para la ELA.
HSP: Excluido. El paciente no presentaba espasticidad, ni hiperreflexia ni signos patológicos, con afectación puramente del motoneurona inferior.
Enfermedad de Kennedy (atrofia muscular espinal y bulbar, SBMA): Excluida. No hubo afectación bulbar, ni fasciculaciones periorales, ni manifestaciones endocrinológicas; el patrón de herencia no era consistente con una transmisión ligada al cromosoma X.
Diagnóstico, Evaluación y Plan
Diagnóstico
1. dHMN, confirmado por la variante patógena homocigota c.1124G>A (p.Trp375Ter) en el gen VRK1 (herencia autosómica recesiva).
2. Neuropatía periférica axonal motora pura, que afecta predominantemente las extremidades inferiores distales.
Evaluación
El paciente presentó debilidad motora distal progresiva lenta y atrofia muscular con sensibilidad conservada, compatible con el fenotipo clásico de inicio en la edad adulta de la dHMN relacionada con VRK1.
Los hallazgos neurofisiológicos indicaron una lesión axonal motora difusa con conducción sensitiva normal, lo que respalda una neuropatía motora pura.
La gravedad de la enfermedad fue leve a moderada en la presentación actual: el paciente permaneció ambulatorio y capaz de realizar sus actividades diarias de forma independiente, sin afectación bulbar ni respiratoria.
El árbol genealógico mostró herencia autosómica recesiva, con portadores heterocigotos que permanecen asintomáticos.
Plan de manejo y seguimiento
1. Manejo sintomático: Recetar órtesis de tobillo-pie para mejorar la estabilidad de la marcha y prevenir lesiones por caídas; derivar a medicina de rehabilitación para programas individualizados de entrenamiento de fuerza y ejercicios de estiramiento con el fin de mantener el rango de movimiento articular y prevenir contracturas.
2. Seguimiento regular: Programar evaluaciones neurológicas anuales, incluyendo estudios repetidos de conducción nerviosa, para monitorear la progresión de la enfermedad.
3. Consejería genética: Proporcionar consejería genética detallada al caso índice y a los miembros de la familia sobre el riesgo de recurrencia, las opciones de planificación reproductiva y las pruebas genéticas presintomáticas para familiares en riesgo.
4. Educación del paciente: Aconsejar la evitación de medicamentos neurotóxicos y la fatiga excesiva; proporcionar apoyo psicológico para abordar la ansiedad relacionada con la enfermedad.