La memoria social es una característica fundamental del comportamiento social de los mamíferos y está particularmente bien desarrollada en especies altamente sociales como los ratones y los seres humanos. En roedores, el reconocimiento de otros subyace a las dinámicas conductuales críticas para la supervivencia dentro de grupos familiares y de congéneres, incluyendo la cohesión grupal, las jerarquías de dominancia, los comportamientos reproductivos y el cuidado parental1,2. Además de su papel evolutivamente ventajoso en la supervivencia animal, la alteración de la memoria social en humanos es una característica común en múltiples trastornos neuropsiquiátricos y neurológicos, incluyendo el trastorno del espectro autista, la esquizofrenia y la enfermedad de Alzheimer3,4,5,6. Dado que el reconocimiento social es fundamental para el funcionamiento diario de las especies sociales y tiene una clara importancia clínica, desarrollar ensayos conductuales que capturen con precisión su naturaleza multidimensional y sus bases neuronales es esencial. Aunque los paradigmas existentes miden algunos aspectos del reconocimiento social en ratones, la mayoría de los ensayos están diseñados para evaluar preferencias por novedad comparando relaciones nuevas frente a relaciones a corto plazo formadas en minutos u horas, en lugar de cuantificar el reconocimiento de relaciones sociales a largo plazo.
Los enfoques existentes, como el paradigma de tres cámaras o los paradigmas de habituación-deshabituación, evalúan la preferencia por la novedad tras una exposición previa breve, a menudo limitada a 5–15 minutos.7,8,9,10,11. Estos métodos han proporcionado una comprensión sustancial de los mecanismos neuronales de estos social a corto plazo memorias en ratones12,13. Sin embargo, los recuerdos sociales naturalistas y la función social deben incorporar los mecanismos distintos que intervienen en las relaciones a largo plazo, construido mediante cohabitación, a largo plazo jerarquías sociales o parejas de apareamiento Aunque algunos estudios utilizan el paradigma de las tres cámaras con camadas14 o ratones familiares cohabitados con el sujeto durante hasta 72 h15,16, el uso principal del paradigma aún se centra en la simple dicotomía entre novedoso y familiar. Esto limita las comparaciones entre múltiples ratones familiares diferentes. Con los paradigmas establecidos de reconocimiento social sesgados hacia estudio relaciones a corto plazo, identificamos una clara brecha en nuestro conocimiento sobre los mecanismos neuronales que subyacen al reconocimiento social de relaciones a largo plazo.
Para abordar esta limitación, desarrollamos el paradigma de las cuatro tazas: un ensayo sencillo y flexible diseñado para diferenciar reconocimiento de múltiples niveles de familiaridad social dentro de una sola sesión de prueba. En este paradigma, un ratón sujeto explora cuatro esquinas de una arena abierta, cada conteniendo a perforado copa sosteniendo a conspecífico o un vaso vacío de control. Los vasos contienen un congénere con el que se tiene una convivencia prolongada (compañero de jaula), un familiar a corto plazo conspecífico con exposición previa limitada (10 min), un novedoso ratón, y un vacío control. El tiempo de investigación sirve como un índice cuantitativo del reconocimiento social y de la preferencia social. Esta configuración permite comparaciones simultáneas entre diferentes niveles de familiaridad, al tiempo que minimiza la interacción física directa y los posibles encuentros agresivos.