Los plaguicidas organofosforados (POF) siguen siendo una de las clases más ampliamente utilizadas de agroquímicos en todo el mundo debido a la eficacia de amplio espectro y versatilidad de esta clase de plaguicidas en la protección de cultivos1. Aunque muchos POF se degradan en el medio ambiente más rápidamente que los plaguicidas organoclorados, la aplicación generalizada y recurrente de estos compuestos provoca su presencia continua en suelos agrícolas2. El suelo actúa como el compartimento ambiental principal que recibe los aportes de plaguicidas y puede funcionar como un reservorio temporal desde el cual los residuos pueden transferirse a los cultivos, aguas superficiales, aguas subterráneas y ecosistemas circundantes3. La presencia de residuos de POF es motivo de preocupación porque se ha asociado a efectos neurotóxicos en humanos mediante la inhibición de la actividad de la acetilcolinesterasa, así como a impactos adversos sobre organismos no objetivo, comunidades microbianas del suelo y el funcionamiento de los ecosistemas2. Por lo tanto, la presencia de residuos de POF en suelos agrícolas puede contribuir a la pérdida de biodiversidad, al desequilibrio ecológico y a la exposición ambiental a través de rutas en la cadena alimentaria y por agua3. La determinación confiable de residuos de POF es por ende esencial para generar datos de presencia de alta calidad, apoyar evaluaciones de exposición ambiental y mejorar la comprensión del destino ambiental de los POF bajo diferentes condiciones agrícolas. Además, los métodos analíticos desarrollados y optimizados utilizando un solo tipo de suelo no necesariamente ofrecen un rendimiento equivalente cuando se aplican a suelos con características fisicoquímicas contrastantes4,5, lo que resalta la importancia de evaluar la aplicabilidad del método en diversos entornos agrícolas. Sin embargo, la cuantificación a niveles traza sigue siendo un desafío porque los suelos agrícolas presentan una variabilidad fisicoquímica considerable, que influye en la eficiencia de extracción, los efectos de matriz (EM) y el rendimiento analítico general6.
Se reconoce ampliamente a la cromatografía de gases con espectrometría de masas en tándem (GC-MS/MS) como una técnica analítica de referencia para la determinación multirresiduo de OPPs a niveles traza en matrices complejas7,8. Sin embargo, la cuantificación precisa depende no solo del rendimiento instrumental, sino también de la eficacia de la preparación de la muestra. Los extractos de suelo comúnmente contienen componentes de la matriz coextraídos que llegan al sistema cromatográfico junto con los analitos objetivo y pueden alterar la respuesta del analito mediante supresión o potenciación de la señal4,5,6. La magnitud de estos efectos varía considerablemente entre diferentes suelos e está influenciada por factores como el contenido de materia orgánica, la fracción de arcilla, la composición mineral y el pH. En consecuencia, los efectos de matriz (MEs) siguen siendo una de las principales fuentes de incertidumbre analítica en la determinación de pesticidas basada en GC-MS/MS, lo que resalta la necesidad de estrategias de limpieza capaces de reducir la carga de coextractos mientras se preserva la recuperación del analito5,9,10. Además, la generación de datos de residuos confiables requiere el cumplimiento de criterios de desempeño analítico aceptados internacionalmente para garantizar la exactitud del método, la comparabilidad entre estudios y la idoneidad para aplicaciones de monitoreo ambiental11.
El método Quick-Easy-Cheap-Effective-Rugged-Safe (QuEChERS) se ha convertido en el enfoque más ampliamente utilizado para la preparación de muestras en el análisis multirresiduos de pesticidas debido a su simplicidad, bajo consumo de disolvente y amplia aplicabilidad en matrices agrícolas4,12,13. Su diseño modular y flexible ha permitido una adaptación extensa a diversos tipos de muestras y aplicaciones analíticas, lo que ha contribuido a su amplia adopción en el análisis multirresiduos contemporáneo y a su frecuente asociación con la química analítica sostenible debido al reducido consumo de disolventes y a la simplificación de la preparación de muestras. Esta adaptabilidad también permite personalizar el método mediante la selección de condiciones de extracción y limpieza según las características específicas de cada matriz. En el análisis de suelos, la eficacia del paso de limpieza mediante extracción en fase sólida dispersiva (dSPE) es fundamental, ya que la eliminación insuficiente de componentes de la matriz coextraídos puede afectar negativamente el rendimiento analítico de la determinación subsiguiente por GC-MS/MS4,14. Las combinaciones convencionales de sorbentes basadas en amina primaria-secundaria (PSA) y octadecilsilano (C18) a menudo proporcionan una eliminación limitada de los componentes húmicos polares, que son uno de los principales responsables de los efectos de señal inducidos por la matriz en extractos de suelos agrícolas14. La Florisil, un adsorbente de silicato de magnesio con afinidad por compuestos que abarcan un amplio rango de polaridad, ha demostrado un rendimiento prometedor en la limpieza de matrices alimentarias y vegetales15,16. Sin embargo, su contribución a estrategias de limpieza dSPE con mezclas de sorbentes para suelos agrícolas sigue estando insuficientemente caracterizada, particularmente en suelos con diversas propiedades fisicoquímicas17,18,19,20,21.
Este estudio presenta un protocolo QuEChERS modificado en el que se evaluaron siete combinaciones de sorbentes dSPE en seis suelos agrícolas con diferentes valores de pH, contenido de materia orgánica y textura. El estudio se basó en la hipótesis de que la incorporación del adsorbente de silicato de magnesio en la limpieza dSPE con mezclas de sorbentes mejoraría la eliminación de componentes de matriz coextraídos de extractos de suelo agrícola. La selección del sorbente se basó en la evaluación gravimétrica de la eliminación de coextractos, y la combinación que proporcionó la mayor eficiencia media de limpieza se sometió posteriormente a una validación analítica completa. El procedimiento optimizado se validó para la determinación simultánea de 12 OPP mediante normalización con patrón interno, calibración con matriz equivalente y GC-MS/MS. Además, se incorporaron protectores del analito (etilglicerol, L-gulónico ácido γ-lactona, D-sorbitol y ácido shikímico) en el protocolo final como estrategia complementaria para minimizar los efectos residuales de la señal inducidos por la matriz. Al integrar una optimización sistemática de la limpieza con una validación analítica exhaustiva en suelos con propiedades fisicoquímicas contrastantes, este protocolo proporciona un flujo de trabajo robusto y reproducible que puede facilitar la determinación de residuos de pesticidas en suelos agrícolas heterogéneos.