En el actual entorno empresarial altamente competitivo, las organizaciones dependen cada vez más de la innovación de los empleados para mantener una ventaja competitiva1. Según Scott y Bruce2 y posteriormente Janssen3, la conducta innovadora en el trabajo (IWB), definida como la generación, promoción y concreción de ideas novedosas, se ha convertido en un impulsor fundamental del desempeño organizacional y la supervivencia a largo plazo.
Sin embargo, el Índice de Tendencias Laborales de Microsoft informó que el 68 % de los empleados tienen dificultades para obtener tiempo ininterrumpido de concentración durante la jornada laboral, lo cual es esencial para el pensamiento creativo4. Este desafío es particularmente agudo en sectores intensivos en conocimiento, como la tecnología de la información, los servicios financieros y la investigación y el desarrollo, donde los profesionales deben gestionar habitualmente demandas concurrentes sobre su tiempo mientras se espera que generen soluciones novedosas a problemas complejos.
Estos comportamientos pueden representar estrategias adaptativas para gestionar recursos cognitivos limitados. El énfasis tradicional de las organizaciones en la productividad visible puede agotar inadvertidamente los recursos cognitivos esenciales para la innovación, creando una tensión fundamental entre las expectativas de la dirección y las condiciones psicológicas necesarias para el trabajo creativo5. Tradicionalmente, comportamientos como retrasar tareas, regular el esfuerzo o desconectarse selectivamente de actividades de bajo valor han sido estigmatizados como contraproducentes o indicativos de escaso compromiso6. Los directivos suelen equiparar la participación continua con productividad, ignorando la posible función estratégica de tales comportamientos al reservar recursos cognitivos para tareas más complejas7. ¿Podrían ciertos comportamientos tradicionalmente etiquetados como “perezosos” fomentar la innovación al permitir que los empleados gestionen sus recursos cognitivos de manera más eficaz?
La pereza estratégica, conceptualizada aquí como un ritmo deliberado del esfuerzo para conservar recursos cognitivos8, representa un concepto relativamente novedoso en la literatura sobre comportamiento organizacional, con investigaciones empíricas sistemáticas que apenas comienzan a surgir. Este concepto se alinea con la investigación sobre la procrastinación activa9, la descarga cognitiva de Risko y Gilbert10 y el ritmo estratégico de Gevers et al.11. La pereza estratégica se define como un estilo de trabajo deliberado que pospone actividades de bajo valor para preservar recursos cognitivos para tareas más exigentes. Estudios previos han relacionado la seguridad psicológica12,13, el intercambio de conocimientos14 y las culturas tolerantes al error15 con la innovación del empleado. Desde una perspectiva de recursos, los investigadores han utilizado la teoría de la conservación de recursos (COR) para comprender cómo los empleados adquieren e invierten recursos en actividades innovadoras16,17. Sin embargo, estos estudios se centran principalmente en la inversión activa de recursos y en cómo los empleados despliegan recursos para generar e implementar ideas.
Aunque estudios previos han examinado las pausas estratégicas18,19, la holgura cognitiva20 y la redundancia cognitiva21,22, se sabe poco sobre cómo las estrategias de conservación de recursos se traducen en resultados innovadores. Para llenar este vacío, este estudio utiliza la teoría de la conservación de recursos (COR) para desarrollar un modelo de doble vía que vincule la pereza estratégica con el comportamiento laboral innovador mediante procesos cognitivos y sociales específicos.
Desde esta perspectiva, la pereza estratégica funciona como una estrategia de conservación de recursos que apoya dos vías complementarias hacia la innovación. La primera vía implica redundancia cognitiva y eficiencia en el filtrado de información22, lo que preserva la capacidad mental necesaria para la generación de ideas novedosas23,24. Estos mecanismos cognitivos, a su vez, crean el espacio mental y la claridad necesarios para la generación de ideas novedosas25.
Una deficiencia importante en la literatura existente es la falta de atención a cómo los mecanismos cognitivos y sociales influyen conjuntamente en la relación entre los estilos de trabajo y la innovación. Aunque estudios previos han examinado los mecanismos cognitivos y sociales por separado, pocos los han integrado en un marco único26. Este estudio aborda esta brecha al proponer que la pereza estratégica opera a través de mecanismos cognitivos y sociales que son posibilitados por las características de la tarea y el clima organizacional. Además, desglosa los mecanismos mediadores de redundancia cognitiva, eficiencia en el filtrado de información, participación en redes informales e integración del conocimiento tácito a través de los cuales la pereza estratégica ejerce sus efectos.
El comportamiento innovador en el trabajo es una actividad que requiere muchos recursos dentro del marco COR27, ya que exige un esfuerzo cognitivo considerable e implica riesgos inherentes28. Por lo tanto, es más probable que los empleados participen en actividades innovadoras cuando disponen de recursos cognitivos suficientes29. La pereza estratégica no funciona como un indicador de desvinculación, sino como una estrategia proactiva para conservar recursos cognitivos30. Estos recursos conservados facilitan la innovación mediante la redundancia cognitiva, la eficiencia en el filtrado de información, la participación en redes informales y la integración de conocimientos tácitos. Se considera que una cultura tolerante al error es un recurso contextual esencial que refuerza este proceso de conservación e inversión de recursos31. La pereza estratégica difiere de la procrastinación tradicional32, ya que implica la postergación deliberada de actividades de bajo valor para conservar recursos cognitivos, en lugar de un retraso irracional33,34. A diferencia de la procrastinación activa o la descarga cognitiva, su propósito principal es la preservación estratégica de los recursos mentales para tareas de mayor valor35,36.
La complejidad de la tarea se refiere al grado en que una tarea implica múltiples elementos interconectados y elevadas demandas de procesamiento de información37. Desde una perspectiva de COR, la relevancia de la conservación de recursos aumenta en condiciones de alta demanda. Cuando la complejidad de la tarea es elevada, el rendimiento marginal de un filtrado eficaz de la información aumenta considerablemente38. La cultura tolerante al error es una percepción organizacional compartida según la cual se aceptan los fracasos inherentes a las actividades exploratorias. Compartir ideas incompletas conlleva un riesgo social; una cultura altamente tolerante al error protege contra la pérdida de recursos sociales y psicológicos al desestigmatizar el fracaso39. Esta red de seguridad hace que los empleados estén más dispuestos a participar en el intercambio arriesgado y en la integración del conocimiento tácito40. El modelo conceptual de esta investigación se presenta en Figura 1.

Figura 1: Marco Conceptual. Los factores habilitantes a nivel individual (Pereza Estratégica, Eficiencia en el Filtrado de Información) se distinguen de los mecanismos basados en redes (Participación en Redes Informales) y de los resultados organizacionales emergentes (comportamiento laboral innovador, Integración de Conocimiento Tácito, Cultura Tolerante a Errores). Las flechas o líneas de conexión indican relaciones direccionales hipotéticas entre estos grupos. Haga clic aquí para ver una versión más grande de esta figura.
La redundancia cognitiva se originó en la psicología cognitiva y recientemente se ha aplicado al comportamiento organizacional como un recurso que favorece el pensamiento profundo y la innovación7,20,34. Desde una perspectiva de la COR, la redundancia cognitiva representa un excedente de recursos creado mediante una conservación eficaz de los mismos. Cuando los empleados practican la pereza estratégica al reducir su participación en tareas de bajo valor, preservan recursos cognitivos, generando una redundancia cognitiva que favorece el pensamiento exploratorio y la resolución creativa de problemas8. Esta conducta de preservación de recursos mejora directamente la holgura mental necesaria para la generación de ideas innovadoras. En cuanto a la relación entre la pereza estratégica y el comportamiento innovador en el trabajo, por un lado, las estrategias de conservación de recursos pueden teóricamente generar un excedente cognitivo suficiente, estimulando así directamente la innovación. Sin embargo, la teoría de la COR sugiere que la mera conservación de recursos no es suficiente, a menos que dichos recursos se inviertan de manera eficaz22. Es necesario invertir estratégicamente los recursos para obtener rendimientos. Los empleados que ahorran recursos no necesariamente se orientan automáticamente hacia la innovación; estos recursos podrían redirigirse hacia la realización de tareas diarias o la recuperación personal. Si no existe un mecanismo intermediario claro que oriente los recursos ahorrados hacia actividades creativas, el efecto directo podría ser débil o inexistente. La redundancia cognitiva proporciona a los empleados la capacidad mental necesaria para el pensamiento exploratorio y la generación creativa de ideas8,19.
La teoría de la carga cognitiva sugiere que los individuos tienen una capacidad limitada de procesamiento, y cuando los recursos cognitivos se agotan, el pensamiento de orden superior se ve afectado34. La redundancia cognitiva alivia este agotamiento, permitiendo a los empleados participar en simulaciones mentales, planificación de escenarios y pensamiento divergente, procesos esenciales para generar ideas novedosas. Desde una perspectiva de COR, la redundancia cognitiva representa un excedente de recursos que los empleados pueden invertir en actividades relacionadas con la innovación sin temor a agotar sus capacidades fundamentales22. Cuando los empleados disponen de una capacidad cognitiva abundante, es más probable que participen en procesos de resolución creativa de problemas, característicos del comportamiento laboral innovador. Por lo tanto, se propone la siguiente hipótesis.
H1: La pereza estratégica está positivamente relacionada con la redundancia cognitiva.
H2: La redundancia cognitiva está positivamente relacionada con el comportamiento innovador en el trabajo.
H3: La eficiencia en el filtrado de información está positivamente relacionada con el comportamiento innovador en el trabajo.
Más allá de los mecanismos cognitivos internos, la conservación de recursos también facilita la innovación mediante procesos sociales de conocimiento. La participación en redes informales (INP) permite a los empleados acceder a una amplia gama de recursos sociales, especialmente conocimiento tácito, que es de carácter experiencial, difícil de codificar y se transmite principalmente a través de interacciones interpersonales14,16. De acuerdo con el modelo SECI de Nonaka, las redes informales facilitan el proceso de socialización al permitir el intercambio de conocimiento tácito mediante experiencias colectivas41,42. Según el marco de conservación de recursos (COR), la pereza estratégica preserva los recursos cognitivos de los empleados, posibilitando así una mayor participación en interacciones informales. Como resultado, los empleados pueden adquirir, interpretar e integrar mejor el conocimiento de sus colegas, mejorando así la integración colaborativa del conocimiento y el aprendizaje organizacional27.
Aunque conservar los recursos cognitivos es esencial, la mera conservación de recursos no garantiza la innovación. Los recursos conservados podrían redirigirse en su lugar hacia tareas rutinarias o hacia la recuperación personal, a menos que se asignen eficazmente a actividades creativas. La eficiencia en el filtrado de información (IFE), basada en la teoría del procesamiento de la información, permite a los empleados distinguir la información relevante de los estímulos irrelevantes, reduciendo así la sobrecarga cognitiva y dirigiendo los recursos cognitivos conservados hacia actividades generadoras de valor37,38,41. Al actuar como un filtro cognitivo, la IFE asegura que los recursos preservados mediante la pereza estratégica se inviertan en la resolución innovadora de problemas, en lugar de disiparse en procesamientos innecesarios de información.
De acuerdo con el modelo SECI de Nonaka, las redes informales actúan como los motores principales de la fase de socialización, convirtiendo interacciones personales directas en conocimientos colectivos integrados. Bajo el marco COR, la capacidad cognitiva ahorrada mediante la pereza estratégica proporciona a los empleados la energía relacional necesaria para participar activamente en estas interacciones informales, lo que les permite adquirir, interpretar e integrar las ideas de sus colegas en una base de conocimiento organizacional compartida. Por consiguiente, se formulan las siguientes hipótesis de trayectoria estructural.
H4: La participación en redes informales está positivamente relacionada con la integración del conocimiento tácito.
H5: La integración del conocimiento tácito está positivamente relacionada con el comportamiento innovador en el trabajo.
H6: La eficiencia en el filtrado de información media en la relación entre pereza estratégica y comportamiento innovador en el trabajo.
La complejidad de la tarea se refiere al grado en que una tarea implica múltiples elementos interconectados, resultados inciertos y altas demandas de procesamiento de información24,40. Las tareas complejas agotan rápidamente los recursos cognitivos, por lo que la asignación eficiente de recursos resulta particularmente crítica25,43,44,45,46,47,48,49. Desde una perspectiva de COR, la relevancia de la conservación de recursos y la asignación eficiente aumenta en condiciones de amenaza o demanda. Cuando la complejidad de la tarea es alta, el rendimiento marginal derivado de un filtrado eficaz de la información aumenta considerablemente, y dicho filtrado eficiente se vuelve esencial para prevenir la sobrecarga cognitiva y preservar los recursos necesarios para la innovación41,50. Por lo tanto, se propuso un efecto moderador.
H7: La pereza estratégica está positivamente relacionada con el comportamiento innovador en el trabajo.
H8: La complejidad de la tarea modera positivamente la relación entre la eficiencia del filtrado de información y el comportamiento innovador en el trabajo.
Más allá de las características de la tarea, el clima organizacional también influye en cómo los empleados utilizan los recursos sociales para la innovación. Edmondson definió la seguridad psicológica como una creencia compartida a nivel de equipo de que los miembros no serán castigados ni humillados por expresar ideas, preguntas, inquietudes o errores13. Zhou y Zhang15 conceptualizaron la cultura tolerante al error como aquella que desestigmatiza los fracasos, los considera oportunidades de aprendizaje y reduce el costo psicológico percibido de cometer errores. Por tanto, la cultura tolerante al error se define como una percepción organizacional compartida de que los fracasos inherentes a las actividades exploratorias son aceptados, siempre que se gestionen y aprenda de ellos adecuadamente. La CTE es un recurso contextual esencial que crea una "red de seguridad de recursos". Compartir ideas en etapas iniciales e integrar conocimientos tácitos no probados durante interacciones informales entraña un riesgo social; una alta CTE protege frente a la pérdida de estos recursos sociales y psicológicos al desestigmatizar el fracaso y fomentar la experimentación. Esta red de seguridad hace que los empleados estén más dispuestos a participar en intercambios arriesgados y a integrar conocimientos tácitos, fortaleciendo así el vínculo entre la IPN y la ITK5. Por consiguiente, se formulan las siguientes hipótesis.
H9: La cultura tolerante a errores modera positivamente la relación entre la participación en redes informales y la integración del conocimiento tácito.