Auto-distanciamiento (es decir, creando distancia mental entre el yo y un estímulo mediante la adopción de una perspectiva menos egocéntrica) se ha estudiado como una manera de mejorar la regulación de emociones adolescentes y adultos. Estos estudios instruir a adolescentes y adultos a utilizar lenguaje o imágenes visuales para crear distancia de uno mismo antes de participar en las tareas de autorregulación y al pensar en pasado y futuro. Por ejemplo, los adultos piden recordar pasado, negativas experiencias emocionales desde una perspectiva de primera persona (no distancia) o una perspectiva en tercera persona (uno mismo-distanciado). Estos estudios muestran que una perspectiva propia distanciada permite adultos a más adaptativo al recordar sentimientos negativos. Sin embargo, el paradigma de uno mismo-distanciador utilizado con adultos no era apropiado para niños pequeños. Este paradigma de uno mismo-distanciador modificado implica instruir a los niños a pensar sobre sus pensamientos, sentimientos y acciones desde diferentes perspectivas que varían en su distancia de sí mismo al realizar una tarea de la autorregulación. El paradigma implica asignar al azar los niños a utilizar uno de tres perspectivas: uno inmerso, tercera persona o ejemplar. En la condición uno mismo-inmersa, piden los niños a pensar sobre sí mismos utilizando la perspectiva de primera persona (por ejemplo, "cómo siento?") y ninguna distancia nace de uno mismo. En la condición de tercera persona, los niños se les pide para crear distancia de uno mismo mediante la perspectiva en tercera persona (por ejemplo, "¿Cómo es [nombre de niño] siente?"). En la condición de ejemplar, la distancia más grande del ser es creada por pedir a los niños que fingir ser un personaje de los medios de comunicación y a pensar en pensamientos y sentimientos de ese personaje (por ejemplo, "¿Cómo es Batman siente?"). Utilizando el paradigma de uno mismo-distanciador con 4-6 años de edad los estudios han encontrado que la cantidad de distancia de uno mismo aumenta (auto sumergido < tercera persona < ejemplar), los niños se desempeñan mejor en tareas de autorregulación. Estos resultados sugieren que las estrategias implementadas en el protocolo de la uno mismo-distanciador pueden ser útiles incluir en las intervenciones de autorregulación para los niños pequeños.