El implante valvular aórtico transcatéter (TAVI) ha demostrado ser un tratamiento valioso para los pacientes ancianos que padecen estenosis valvular aórtica (EA) grave sintomática en todas las categorías de riesgo quirúrgico 1,2. Los datos y los resultados son más convincentes para aquellos pacientes en los que el procedimiento de TAVI se puede realizar por abordaje transfemoral (TF). También se puede considerar la TAVI por acceso alternativo, como el acceso transsubclavio, transaxilar, transcarotídeo, transcaval y transapical. Sin embargo, las tasas de complicaciones reportadas para TAVI por acceso alternativo son mayores que TF-TAVI 3,4. Esto también se refleja en las guías más recientes de la UE y los Estados Unidos sobre el manejo de pacientes con valvulopatía5, en las que existe un papel destacado para el TF-TAVI como opción de tratamiento para los pacientes con EA grave sintomática.
A pesar de que existe consenso en que el TF-TAVI debe ser la estrategia predeterminada para los pacientes con acceso iliofemoral adecuado5, la enfermedad arterial periférica (EAP) no es infrecuente en los pacientes programados para TAVI, dada su edad avanzada y a menudo múltiples comorbilidades6. En los últimos años se ha producido una rápida evolución tecnológica en el campo de TAVI, lo que ha dado lugar a dispositivos TAVI con perfiles de inserción más bajos y sistemas de administración más flexibles. Además, el aumento de la experiencia del operador ha aumentado el uso de un enfoque TF-TAVI totalmente percutáneo. En la actualidad, más del 90% de los casos de TAVI se realizan de esta forma en los centros de TAVI más avanzados7.
Aun así, un grupo de pacientes (5%-10%) siguen siendo buenos candidatos para TAVI, pero sufren de EAP severamente calcificada. Para muchos de estos pacientes, la introducción de la litotricia intravascular periférica (IVL) ha abierto la posibilidad de ser tratados con TF-TAVI. Cuando se utiliza IVL, se generan ondas de presión sónicas utilizando emisores de litotriptores miniaturizados integrados dentro de un globo. Se crea una burbuja de vapor dentro del globo que se expande y colapsa rápidamente mediante la entrega de energía eléctrica. Esto genera ondas de presión sónicas, similares en su forma de onda a las utilizadas durante la litotricia extracorpórea de la nefrolitiasis. Estas ondas viajan a través del vaso con una presión máxima positiva de alrededor de 50 atm, agrietando y modificando el calcio vascular tanto superficial como profundo, cambiando en última instancia la distensibilidad del vaso y permitiendo una expansión luminal controlada 8,9,10 (Figura 1). De esta forma, se ha demostrado que la IVL facilita la administración de TF de dispositivos TAVI en pacientes con EAP calcificada de forma segura 11,10,13. Estos balones IVL están disponibles en diferentes diámetros que oscilan entre 3,5 mm y 7 mm con una longitud de 60 mm.
El presente artículo tiene como objetivo proporcionar una descripción detallada de la realización de TF-TAVI asistida por IVL de manera segura y eficiente. Además, se incluye una revisión bibliográfica sobre los resultados obtenidos con esta tecnología, junto con una discusión concisa sobre este nuevo enfoque TAVI.
Los pacientes (hombres/mujeres) con una anatomía iliofemoral enferma que corresponda a los siguientes criterios podrían ser adecuados para TF-TAVI asistida por IVL (Figura 2): (1) enfermedad vascular iliofemoral con una longitud de lesión de <20 mm y un arco de calcio de ±270°, con un diámetro de luz mínimo de >3,0 mm, (2) enfermedad vascular iliofemoral con una longitud de lesión de <20 mm y calcio de arco ±360°, con un diámetro mínimo de luz de >4,0 mm, (3) enfermedad vascular iliofemoral con una longitud de lesión de >20 mm y un arco de calcio de ±270°, con un diámetro de luz mínimo de >3,5 mm, y (4) enfermedad vascular iliofemoral con una longitud de lesión de >20 mm y calcio de arco ±360°, con un diámetro de luz mínimo de >4,5 mm. Estas recomendaciones se basan en la opinión de expertos y en la práctica local.