La cardiopatía isquémica (CI) representa un grupo de síndromes clínicos caracterizados por isquemia miocárdica, que conduce a una alteración del riego sanguíneo miocárdico y a un compromiso de la perfusión. Varias variables clínicas evaluadas a través de una prueba de esfuerzo, como el consumo de oxígeno (VO2) y el pulso de oxígeno de frecuencia cardíaca (FC/O2), se han atribuido como factores pronósticos cardiopulmonares en pacientes con CI. Sin embargo, otros factores como el estado de hidratación (HS), que pueden afectar a la respuesta cardiopulmonar, apenas se han abordado. El HS desequilibrado tiene un efecto a corto plazo sobre el volumen plasmático y el sistema nervioso simpático, lo que afecta al volumen sanguíneo y reduce el VO2 y la FC/O2. Recientemente, el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA), un método basado en la oposición de los tejidos corporales (incluido el volumen de fluido) a una corriente eléctrica baja, se ha utilizado ampliamente para evaluar la HS mediante la obtención de dos componentes: resistencia (R) y reactancia (Xc) y el uso de fórmulas de predicción. Sin embargo, varias limitaciones, como enfermedades crónicas o un estado anormal de líquidos, pueden afectar los resultados. En este sentido, los métodos alternativos de BIA, como el análisis vectorial de impedancia bioeléctrica (BIVA), han cobrado relevancia. R y Xc (ajustados por altura) dan como resultado un vector trazado en el gráfico R/Xc, que permite interpretar el SA como normal o anormal según la distancia del vector medio. Este estudio tiene como objetivo describir cómo determinar la HS mediante BIVA utilizando un dispositivo de frecuencia única y comparar los resultados con la respuesta cardiopulmonar en pacientes con CI.