Las lesiones articulares traumáticas, como la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) o las roturas de menisco, suelen provocar artrosis postraumática (PTOA) en un plazo de 10 a 20 años tras la lesión. Comprender los procesos biológicos tempranos iniciados por lesiones articulares (p. ej., inflamación, metaloproteinasas de matriz (MMP), proteasas de catepsina, resorción ósea) es crucial para comprender la etiología de PTOA. Sin embargo, hay pocas opciones para la medición in vivo de estos procesos biológicos, y las respuestas biológicas tempranas pueden confundirse si se utilizan técnicas quirúrgicas invasivas o inyecciones para iniciar la artrosis. En nuestros estudios de PTOA, hemos utilizado sondas activables de proteasa de infrarrojo cercano disponibles comercialmente combinadas con imágenes de reflectancia de fluorescencia (FRI) para cuantificar la actividad de la proteasa in vivo después de una lesión no invasiva del LCA inducida por compresión en ratones. Este método no invasivo de lesión del LCA recapitula fielmente las condiciones de lesión clínicamente relevantes y es completamente aséptico, ya que no implica alterar la piel ni la cápsula articular. La combinación de estos métodos de lesión e imagen nos permite estudiar el curso temporal de la actividad de la proteasa en múltiples puntos de tiempo después de una lesión articular traumática.