En los últimos años, los crecientes problemas ambientales causados por las actividades antropogénicas y sus efectos adversos sobre la salud y el equilibrio de los ecosistemas han impulsado la búsqueda de sistemas de producción más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. Esto ha acelerado los procesos en las industrias y ha fomentado la implementación de tratamientos de biorremediación y el desarrollo de biocompuestos para mitigar estos efectos nocivos1.
Este contexto ha propiciado un importante crecimiento en el estudio de las microalgas, impulsado por la necesidad de encontrar soluciones innovadoras a los retos medioambientales y económicos actuales. Las microalgas prosperan en ambientes acuáticos, utilizando la luz solar y el dióxido de carbono como fuentes de energía y carbono, respectivamente. Esta característica los convierte en una alternativa sostenible y prometedora para la producción de diversos productos valiosos. La investigación en este campo se ha centrado en la comprensión de la fisiología y el metabolismo de estas células, así como en el desarrollo de tecnologías eficientes para su cultivo y procesamiento2.
Existe una clara necesidad de desarrollar herramientas accesibles y fiables para el estudio de las microalgas con el fin de acelerar los procesos de investigación y profundizar en la comprensión de su fisiología, metabolismo y posibles aplicaciones. Estas herramientas deberían permitir un análisis rápido del efecto de los factores ambientales y de producción sobre parámetros clave, como la concentración de clorofila, que es un indicador fundamental de la salud y el desarrollo de estos organismos. Una disminución en el contenido de clorofila puede indicar estrés ambiental, deficiencias nutricionales o enfermedades.
Estos pigmentos verdes juegan un papel crucial en la fotosíntesis, capturando la energía de la luz solar para convertir el dióxido de carbono y el agua en glucosa y oxígeno y constituyen entre el 0,5% y el 5% de la biomasa de las microalgas3. Más allá de su papel esencial en el mantenimiento de los procesos vitales, las clorofilas han encontrado aplicaciones en diversas industrias. Los extractos de clorofila se utilizan en el procesamiento de alimentos y bebidas como colorantes naturales, impartiendo tonos verdes vibrantes a los productos y al mismo tiempo proporcionando propiedades antioxidantes. Además, los suplementos a base de clorofila están ganando popularidad en el sector de la salud y el bienestar debido a sus supuestos efectos desintoxicantes y antiinflamatorios. Al aprovechar las propiedades multifacéticas de la clorofila, las industrias pueden desarrollar productos innovadores que contribuyan tanto al atractivo visual comoal bienestar del consumidor.
En este sentido, una microalga de gran relevancia biotecnológica es C. sorokiniana. Este microorganismo destaca por su rápida tasa de crecimiento, lo que lo hace altamente eficiente en la producción de biomasa. Además, C. sorokiniana exhibe un contenido diverso de compuestos altamente nutricionales, incluidas proteínas, lípidos y vitaminas, lo que la hace valiosa para diversas aplicaciones enla producción de alimentos, piensos y biocombustibles. Además, se ha descubierto que esta especie de microalga produce enzimas extracelulares con diversas funciones, lo que abre posibilidades para aplicaciones biotecnológicas como el tratamiento de aguas residuales, la biorremediación y los productos farmacéuticos4. Además de su rápido crecimiento y aplicaciones versátiles, C. sorokiniana también demuestra un potencial significativo para la producción de clorofila. Como microorganismo fotosintético, C. sorokiniana posee la maquinaria necesaria para la síntesis de clorofila, que constituye entre el 0,5% y el 5% de la biomasa de microalgas3. Esta capacidad hace que C. sorokiniana sea un candidato atractivo para la producción de clorofila a escala comercial y promete ser una solución sostenible a los desafíos ambientales y nutricionales urgentes5.
Por otro lado, otra especie de microalga de gran interés es H. pluvialis. Esta microalga es conocida por su producción de astaxantina, un potente pigmento antioxidante con numerosas aplicaciones industriales. La astaxantina sirve como mecanismo protector del fotosistema de H. pluvialis , protegiéndolo del estrés oxidativo inducido por factores ambientales. Este pigmento es muy buscado en las industrias de cosméticos, nutracéuticos y acuicultura, debido a sus propiedades antioxidantes y posibles beneficios para la salud. Con su abundante capacidad para producir astaxantina, H. pluvialis presenta una vía prometedora para el desarrollo de productos innovadores que satisfacen diversas necesidades industriales y de los consumidores6.
Estudios recientes también han puesto de relieve el potencial de H. pluvialis1 para la producción de clorofila, lo que aumenta aún más su importancia industrial. Por ejemplo, un estudio investigó el contenido de clorofila de H. pluvialis en diferentes condiciones de crecimiento y encontró que, bajo parámetros óptimos de cultivo, H. pluvialis exhibió tasas de producción de clorofila notables, superando a las de otras especies de microalgas7. Este hallazgo subraya el potencial de H. pluvialis como fuente sostenible de clorofila, ofreciendo nuevas oportunidades para su utilización en diversos sectores industriales.