La complejidad y diversidad de razones para revisar la fusión intersomática lumbar posterior (PLIF) están bien documentadas. Los desencadenantes comunes incluyen indicaciones quirúrgicas iniciales débiles, intervención tardía, descuidos diagnósticos o juicios erróneos, descompresión insuficiente, complicaciones de la fijación interna, progresión o recurrencia de la enfermedad postoperatoria y degeneración del segmento adyacente. Los factores patológicos, como la degeneración del disco intervertebral, la degeneración de las articulaciones facetarias, la inestabilidad de la columna vertebral y la espondilolistesis en los segmentos operados, suelen causar compresión nerviosa, lesiones de la médula espinal o fracturas vertebrales. Estas afecciones se manifiestan como dolor lumbar, dolor nervioso irradiado y claudicación intermitente.
Los determinantes críticos para la revisión incluyen la edad del paciente, la técnica quirúrgica, el número de segmentos de PPPP operados, la edad en el momento de la cirugía inicial y el estado de laminectomía previa. La revisión tradicional implica una cirugía abierta para retirar las varillas de fijación, seguida de descompresión y reinstrumentación. Sin embargo, las adherencias del sitio quirúrgico aumentan la complejidad del procedimiento, con el riesgo de desgarros durales y lesiones de la raíz nerviosa durante la visualización directa. La descompresión endoscópica biportal unilateral (UBE) mínimamente invasiva ha surgido para tratar la estenosis unilateral del conducto radicular nervioso después de la fusión sin extracción de hardware. Si bien la UBE ha demostrado seguridad y eficacia, su adopción sigue estando limitada por las altas exigencias técnicas, lo que restringe el acceso de los pacientes.
Este artículo explora el papel de la EBU en la cirugía de revisión, haciendo hincapié en su capacidad para lograr la descompresión neural mientras se preserva la instrumentación. La empinada curva de aprendizaje de la técnica requiere capacitación especializada, lo que contribuye a las disparidades geográficas en la disponibilidad. Para ampliar el acceso, los autores abogan por aclarar la justificación y definir las estrategias de difusión de la UBE, incluida la capacitación estandarizada, las indicaciones quirúrgicas explícitas y los marcos de evaluación de resultados. Abordar estos desafíos podría mejorar los resultados de los pacientes y avanzar en la atención espinal mínimamente invasiva, particularmente en contextos de revisión donde los enfoques tradicionales plantean mayores riesgos de morbilidad. La democratización de los beneficios de la EBU requiere esfuerzos estructurados para mitigar las barreras técnicas y fomentar la colaboración interdisciplinaria, garantizando la integración equitativa de esta innovación.