El proceso de activación, proliferación, diferenciación y conversión en células T de memoria es fundamental para las respuestas inmunitarias específicas del antígeno1. Inicialmente, los linfocitos T se activan cuando sus receptores de linfocitos T (TCR) reconocen los péptidos antigénicos presentados en la superficie de las células presentadoras de antígenos (APC) por las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) 2,3. Este proceso de activación requiere no solo la unión del TCR a las moléculas MHC, sino también la coordinación de señales coestimuladoras, que son cruciales para la plena activación de las funciones de las células T4. Una vez activados, los linfocitos T entran rápidamente en la fase de proliferación, generando numerosos clones que comparten la misma especificidad antigénica que el linfocito T original. Durante esta fase de proliferación, las células T se diferencian aún más en función de su función, principalmente en células T CD8+ y células T CD4+ 5. Estas células diferenciadas median la muerte citotóxica y ayudan a las respuestas inmunitarias, respectivamente. Después de la infección inicial, una parte de las células T activadas se transforman en células T de memoria de larga vida6. Estas células T de memoria pueden persistir en el sistema inmunitario durante períodos prolongados, respondiendo rápidamente al mismo patógeno tras la reexposición. Como resultado, generan una respuesta inmunitaria más fuerte y eficiente, proporcionando protección inmunitaria a largo plazo para el huésped7. Todo este proceso es crítico para el diseño de vacunas de células T, ya que ayuda a mejorar la eficacia y durabilidad de las vacunas8.
En este contexto, el cultivo in vitro de linfocitos T específicos de antígeno se vuelve esencial. Este protocolo se desarrolló con base en métodos establecidos para el cultivo in vitro de células T humanas, con adaptaciones necesarias para el sistema inmune aviar9. Al cultivar estas células fuera del cuerpo, los investigadores pueden estudiar la respuesta de las células T bajo diferentes estados inmunológicos, como la activación, la proliferación, la diferenciación yla formación de memoria. Este enfoque in vitro es muy valioso para comprender las funciones que desempeñan las células T en las respuestas inmunitarias. Además, en condiciones de cultivo in vitro, se puede monitorizar la secreción de citocinas (como el IFN-γ) por los linfocitos T11,12. Este seguimiento es crucial para evaluar la calidad, la intensidad y la persistencia de las respuestas inmunitarias, así como para estudiar las interacciones entre las células T y otras células inmunitarias. Además, la expansión in vitro de las células T específicas de antígeno permite el enriquecimiento a gran escala, aumenta la sensibilidad de detección y mejora la evaluación de los niveles de respuesta de las células T13. Por lo tanto, el cultivo in vitro de células T específicas de antígeno sirve como una herramienta poderosa para comprender mejor el papel de las células T de aves de corral en las respuestas inmunitarias, lo que aumenta la sensibilidad de detección y mejora la evaluación de los niveles de respuesta de las células T. Si bien se han establecido métodos in vitro similares en los sistemas de mamíferos, la aplicación de dichas técnicas en especies de aves sigue siendo limitada. Esto es especialmente relevante en la inmunología avícola, donde las herramientas para analizar las respuestas de las células T están poco desarrolladas. Los patos, en particular, sirven como reservorios naturales de varios virus de la influenza aviar, pero se sabe poco sobre su inmunidad de células T específicas de antígeno. Por lo tanto, el desarrollo de un protocolo estandarizado de cultivo de células T in vitro adaptado a los sistemas aviares es esencial para avanzar tanto en la investigación básica como en la inmunología aplicada en aves de corral.
Una citocina clave involucrada en estos procesos es el IFN-γ, un interferón de tipo II producido principalmente por las células T CD8+, las células T CD4+ de tipo 1 y las células NK14. El IFN-γ desempeña un papel crucial en la inhibición de la replicación viral y la regulación de las respuestas inmunitarias15. El nivel de expresión de IFN-γ refleja el estado inmunitario y sirve como marcador de la activación de las células T, lo que permite a los investigadores evaluar los niveles de respuesta de las células T a través de su expresión16,17. Un método común para detectar la expresión de citocinas en las células inmunitarias es la tinción intracelular de citocinas (ICS)18,19. Sin embargo, debido a las limitaciones de los materiales y técnicas experimentales, la investigación sobre patos ha quedado rezagada con respecto a la de los mamíferos5. En la actualidad, muchos investigadores confían en la qPCR para medir los niveles de expresión de IFN-γ, aunque este método tiene ciertas limitaciones11. En nuestro laboratorio, desarrollamos con éxito un anticuerpo contra el IFN-γ de pato que es compatible con la citometría de flujo. Sobre la base de ese éxito, en este estudio, establecimos un método ICS para detectar la expresión de la proteína IFN-γ en las células T de pato, proporcionando una herramienta confiable para estudios posteriores sobre las respuestas de las células T de pato.