El suelo orbitario, anatómicamente formado por las placas orbitarias del maxilar, hueso cigomático y hueso palatino, sirve como andamiaje principal para el soporte de tejidos blandos orbitarios. Los defectos en esta región, comúnmente derivados de resección tumoral o traumatismos, suelen conducir a enoftalmos y diplopía debido a la pérdida de continuidadestructural 1. Los enfoques reconstructivos actuales se basan principalmente en dos estrategias: materiales aloplásticos (por ejemplo, malla de titanio) o colgajos óseos libres autólogos (por ejemplo, injertos de fíbula o cresta ilíaca)2,3,4. La malla de titanio, a pesar de su maleabilidad intraoperatoria, conlleva riesgos de complicaciones a largo plazo, incluyendo fatiga del material, desplazamiento y reacciones a cuerposextraños. Las fracturas por fatiga estructural pueden traumatizar los tejidos blandos intraorbitarios, provocando enoftalmos y diplopía, mientras que las respuestas inflamatorias crónicas al implante pueden llevar a la exposición de placas de titanio debido a necrosis progresiva tisular. Los colgajos óseos libres, aunque evitan problemas relacionados con materiales sintéticos, requieren anastomosis microvascular con riesgos inherentes de trombosis, morbilidad en el sitio donante y tiempo quirúrgicoprolongado 6,7.
Para abordar estas limitaciones, desarrollamos una técnica novedosa: el colgajo pedicular coronoides-temporal (CTPF). Este método utiliza la proximidad espacial del proceso coronoide al suelo orbital y su resistencia biomecánica intrínseca como hueso portante. La Figura 1 muestra los pasos quirúrgicos de extracción y transposición del CTPF al suelo orbital. Al preservar el suministro vascular natural a través de inserciones intactas del músculo temporal, la CTPF elimina la dependencia de la anastomosis microquirúrgica manteniendo la viabilidad osteogénica.
La técnica es más aplicable a defectos aislados del suelo orbitario anterior de tamaño pequeño a mediano que no afectan la pared orbitaria medial ni el suelo posterior. No se recomienda para defectos grandes y complejos que requieran un volumen significativo o reconstrucción de múltiples pared debido a limitaciones anatómicas del alcance y tamaño del colgajo.
Nuestro caso clínico representativo demuestra que este colgajo pedicular permite una reconstrucción orbitaria anatómicamente sólida con una morbilidad mínima en el sitio donante. Aunque este enfoque ofrece una alternativa prometedora al injerto tradicional o a los materiales aloplásicos, aún no disponen de datos cuantitativos sobre los resultados, por lo que se requieren estudios adicionales para validar la efectividad a largo plazo.