La biomecánica del ciclismo es una disciplina multifacética que integra principios de movimiento humano, fisiología muscular y transferencia de energía para optimizar el rendimiento y prevenir lesiones. En esencia, el ciclismo implica una alternancia cíclica entre la fase de potencia—donde los cuádriceps, los glúteos y el gastrocnemio generan la mayor parte de la fuerza propulsora—y la fase de recuperación, durante la cual los isquiotibiales y los flexores de la cadera facilitan el regreso de la pierna a su posición inicial. La transferencia eficiente de energía a los pedales no solo es función de la activación muscular de las extremidades inferiores, sino que también depende de manera crítica de la estabilización del core, lo que garantiza la eficiencia biomecánica y minimiza los movimientos compensatorios que podrían predisponer al ciclista a unalesión 1,2,3.
Actualmente, los investigadores se centran en la evaluación de los patrones de activación muscular, la fatiga y las respuestas termorreguladoras durante elciclismo 3,4,5. Este interés se debe al reconocimiento de que la fatiga muscular es un fenómeno complejo, que afecta el rendimiento y aumenta el riesgo de lesiones, y que su detección y gestión temprana son esenciales tanto para ciclistas de élite comopara recreativos 2,6. Entre la variedad de herramientas de evaluación disponibles, la termografía infrarroja (TI) se ha establecido como una técnica prometedora y no invasiva para monitorizar la actividad muscular y lafatiga 5. La IRT permite visualizar los cambios en la temperatura de la piel, que pueden reflejar la activación muscular subyacente y los procesos termorreguladores durante el ejercicio que tienen un efecto directo en el metabolismo de los atletas 5,7.
A pesar de su potencial, la aplicación de la TI en la investigación y práctica de la biomecánica ciclística se enfrenta a varios desafíos metodológicos. Aunque se han propuesto algunos procedimientos operativos estándar (SOP) en contextos deportivos y clínicosgenerales 8,9, existe una necesidad reconocida de refinar aún más los protocolos existentes para abordar las demandas fisiológicas y de refrigeración convectiva únicas del ciclismoamateur 7,10. La variabilidad en las condiciones ambientales, las inconsistencias en la preparación de los sujetos y la falta de consenso sobre la selección de regiones anatómicas de interés han limitado la reproducibilidad y comparabilidad de los hallazgos entrelos estudios 1,5,7,9. Estas limitaciones subrayan la necesidad de marcos metodológicos rigurosos para aprovechar todo el potencial de la IRT en el contexto delciclismo 7,10,11,12.
La literatura revela que los principales ejes temáticos en este campo incluyen la fisiología del ejercicio, la TI, el monitoreo de la temperatura cutánea, el rendimiento del ejercicio y la termorregulación 2,5,7. Los estudios han demostrado correlaciones significativas entre la temperatura cutánea y los parámetros de activación muscular, como los obtenidos mediante electromiografía superficial (sEMG), lo que sugiere que la TRI puede actuar como marcador sustituto de la fatiga muscular durante el ejerciciodinámico 5. Sin embargo, factores externos como la sudoración, la temperatura ambiente y las diferencias individuales en la capacidad termorreguladora podrían influir en los resultados termográficos, lo que requiere un control cuidadoso y la notificación de las condicionesexperimentales 7.
Del mismo modo, los avances en la monitorización de la fatiga muscular no invasiva se han ampliado más allá de la IRT para incluir técnicas como la sEMG, la mecanomiografía (MMG), la espectroscopía en infrarrojo cercano (NIRS) y la imagen por ultrasonido 13,14,15,16,17. Cada modalidad ofrece perspectivas únicas sobre la función muscular: el sEMG cuantifica la actividad eléctrica durante la contracción, el MMG captura vibraciones mecánicas, el NIRS evalúa la oxigenación muscular y el ultrasonido visualiza la deformación muscular. La integración de la IRT en este entorno multimodal tiene un potencial particular para el ciclismo, donde la monitorización continua y sin contacto es ventajosa. La IRT puede complementar otras modalidades proporcionando datos espacialmente resueltos en tiempo real sobre la distribución de la temperatura de la piel, que pueden reflejar activación muscular localizada, asimetrías y posibles sitios de sobreuso olesión 14,18.
Para superar las inconsistencias metodológicas identificadas en investigaciones previas, el protocolo propuesto en este estudio está estrictamente alineado con los estándares internacionales de termografía clínica y deportiva. Específicamente, los parámetros para la preparación de los sujetos y el control ambiental —como la restricción de estimulantes y actividad física, y el uso de periodos estandarizados de aclimatación— se basan en las directrices establecidas por la Academia Internacional de Termología Clínica (IACT), la Academia Americana de Termología (AAT) y el ProtocoloGlamorgan 8. Además, los entornos ambientales y técnicos, incluyendo la evaluación de emisividad y deformación térmica, siguen las normas ISO 9886 y las recomendaciones de la Asociación Europea de Termología (EAT). Al integrar estas normativas establecidas, este estudio garantiza que las mediciones de IRT reflejen de forma fiable las respuestas fisiológicas, proporcionando un marco sólido para monitorizar la fatiga muscular y la biomecánica en ciclistas recreativos.
No obstante, la aplicación exitosa de la TI en biomecánica ciclística requiere el establecimiento de metodologías estandarizadas. Esto incluye la definición de los periodos de aclimatación previos al ejercicio, el control de la temperatura y humedad ambientes, la preparación consistente del sujeto y la delimitación precisa de regiones anatómicas de interés para el análisis térmico 5,7. Además, el desarrollo de protocolos robustos de análisis de datos mejorará la interpretabilidad y utilidad de los datosIRT 5.
El presente estudio aborda estas carencias proponiendo y validando un marco metodológico integral para la integración de la IRT en el análisis biomecánico en ciclistas recreativos. Mediante el control sistemático de variables ambientales y relacionadas con el sujeto, y correlacionando los datos térmicos con marcadores establecidos de activación muscular y fatiga, este enfoque busca optimizar el seguimiento de la fatiga muscular, contribuir a la prevención de lesiones y mejorar los resultadosde rendimiento 2,5,7,14.