Los métodos descritos en el presente documento proporcionan un flujo de trabajo estandarizado para investigar si la carga cardiometabólica y aterogénica se asocia con la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), basándose en la hipótesis de que la disfunción metabólica relacionada con el hígado contribuye a la aterogénesis temprana27,28. El flujo de trabajo propuesto establece procedimientos estandarizados para la selección de participantes, evaluación dietética, cuantificación de biomarcadores, imágenes cardiovasculares, control de calidad y validación de datos, con el fin de mejorar la consistencia y reproducibilidad metodológicas. Siempre que sea posible, todas las mediciones se realizan utilizando el mismo equipo, parámetros estandarizados de adquisición, personal capacitado, verificación por duplicado y análisis de imágenes enmascarado para minimizar la variabilidad dependiente del operador entre investigadores e instituciones. La evaluación dietética mediante un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos (FFQ) estructurado y apoyado con imágenes es un componente crítico, ya que el cálculo del DII depende de la precisión de la ingesta dietética autorreportada. El uso de porciones de referencia estandarizadas y ayudas visuales reduce el sesgo de recuerdo y mejora la comparabilidad entre individuos29,30. Asimismo, la estimación del Índice Dietético de Inflamación (DII) mediante la base de datos de referencia global de 45 parámetros dietéticos permite una evaluación estandarizada del potencial inflamatorio de la dieta en diferentes poblaciones8,9. Una clasificación errónea de la ingesta dietética en esta etapa podría atenuar las asociaciones con los resultados cardiometabólicos. Además, la integración de marcadores bioquímicos, la evaluación ecocardiográfica de la función diastólica del ventrículo izquierdo (E/e′) y el grosor íntima-media carotídeo (CIMT) proporciona una evaluación integral del riesgo cardiometabólico temprano. El estricto cumplimiento de los protocolos recomendados por las guías minimiza la variabilidad dependiente del operador y garantiza mediciones cardiovasculares confiables y reproducibles12,15,22.
Es importante destacar que el DII tiene como objetivo caracterizar la variabilidad interindividual en el potencial inflamatorio de la dieta, más que diagnosticar la EHGMC o predecir de forma independiente enfermedades cardiometabólicas. Por consiguiente, no se espera que todos los individuos con EHGMC presenten puntuaciones elevadas de DII, y un DII alto no indica necesariamente anomalías cardiometabólicas avanzadas. En cambio, este protocolo utiliza el DII como una variable de estratificación para investigar si un aumento en la carga inflamatoria de la dieta se asocia con alteraciones cardiovasculares subclínicas progresivas a lo largo del espectro de la EHGMC. Para mejorar la factibilidad, el protocolo incorpora un CCF adaptado a la población que facilita su implementación en entornos clínicos. Aunque los instrumentos dietéticos completos capturan un rango más amplio de nutrientes, los CCF simplificados han demostrado una validez aceptable para estimar el DII y los patrones inflamatorios relacionados con la dieta31.
El protocolo también incorpora procedimientos estandarizados de control de calidad para mejorar la reproducibilidad durante las evaluaciones de laboratorio y de imágenes. La recolección estandarizada de sangre, el procesamiento oportuno de muestras, las condiciones adecuadas de almacenamiento, la identificación codificada de muestras, las mediciones de laboratorio por duplicado y la inclusión de muestras de control de calidad minimizan la variabilidad analítica. Asimismo, la posición estandarizada del paciente, el alineamiento Doppler, los planos de adquisición y el promedio de múltiples ciclos cardíacos reducen la variabilidad en las mediciones ecocardiográficas, mientras que la evaluación bilateral del ICTM mediante un segmento estandarizado de la pared distal de la arteria carótida común libre de placas y la revisión independiente y enmascarada de las imágenes mejora la reproducibilidad de las mediciones vasculares. Este flujo de trabajo es adaptable a diferentes entornos de investigación, lo que permite a los centros con infraestructura de laboratorio limitada implementar la evaluación dietética, la evaluación antropométrica y la evaluación cardiovascular basada en ultrasonido antes de incorporar biomarcadores moleculares o inflamatorios adicionales, según los recursos disponibles y los objetivos del estudio.
Una ventaja adicional de este flujo de trabajo es su capacidad para identificar participantes con fenotipos discordantes, como individuos con un patrón dietético altamente proinflamatorio pero sin evidencia de anomalías cardiometabólicas o, por el contrario, aquellos con valores relativamente bajos del IDI a pesar de tener un deterioro cardiometabólico establecido. Estos hallazgos pueden proporcionar información sobre las complejas interacciones entre patrones dietéticos, sensibilidad a la insulina, adiposidad visceral, actividad física, factores genéticos y epigenéticos, terapia farmacológica, calidad del sueño y otros determinantes ambientales de la salud cardiometabólica. Estudios longitudinales que implementen este protocolo estandarizado podrían aclarar aún más la relación entre la carga inflamatoria de la dieta y la progresión de la enfermedad cardiometabólica en la MASLD.
Se deben considerar varias limitaciones de este protocolo. El diseño transversal impide realizar inferencias causales sobre la relación entre el potencial inflamatorio de la dieta y el daño cardiometabólico. Además, el IDI refleja patrones dietéticos habituales en lugar de respuestas inflamatorias agudas, y la evaluación dietética autorreportada es susceptible a sesgos de recuerdo32. La dependencia de la proteína C reactiva (PCR) como marcador sistémico de inflamación podría subestimar cambios inflamatorios sutiles en comparación con un perfilado más amplio de citocinas33. Asimismo, la reproducibilidad del ICTG depende del segmento arterial evaluado, de la selección de la pared, del momento en el ciclo cardíaco y del número de mediciones obtenidas. Por lo tanto, es preferible un análisis continuo del ICTG y una interpretación basada en percentiles específicos de la población, mientras que el umbral de ≥0,7 mm utilizado en los resultados representativos debe considerarse un punto de corte analítico predefinido específico del estudio, y no un umbral clínico universal. Es importante destacar que este protocolo está destinado a ser un flujo de trabajo para la evaluación temprana del riesgo cardiometabólico, y no un algoritmo diagnóstico o pronóstico. A diferencia de los enfoques convencionales de cribado cardiometabólico para pacientes con EHGMS, que se basan principalmente en mediciones antropométricas, evaluación de la presión arterial, estado glucémico, pruebas bioquímicas relacionadas con el hígado y perfilado lipídico para estimar el riesgo cardiovascular34,35, este flujo de trabajo integra cinco dominios complementarios: (i) carga inflamatoria dietética cuantificada mediante el IDI, (ii) perfilado bioquímico cardiometabólico, (iii) biomarcadores inflamatorios circulantes, (iv) evaluación ecocardiográfica de la función diastólica del ventrículo izquierdo mediante la relación E/e′, y (v) ICTG como marcador de aterosclerosis subclínica temprana. En conjunto, estas evaluaciones complementarias proporcionan un marco estandarizado, no invasivo y reproducible para identificar alteraciones metabólicas y vasculares tempranas antes de que se desarrolle una enfermedad cardiovascular clínicamente evidente, complementando, y no sustituyendo, el cribado cardiometabólico convencional1,3,12,15,34,35,36,37,38,39.