Los cálculos del conducto biliar común (CBDS) son uno de los trastornos benignos más prevalentes del sistema digestivo. En la población general, la prevalencia de colelitiasis oscila entre el 10 % y el 15 %1, y aproximadamente entre el 10 % y el 20 % de los pacientes con antecedentes de cálculos biliares presentan CBDS asociados2. La incidencia de CBDS aumenta con la edad, lo que la hace particularmente frecuente entre los ancianos3. La patogénesis de CBDS es multifactorial, e incluye alteraciones en la composición de la bilis, obstrucción biliar e infección biliar4. Aunque algunos pacientes permanecen asintomáticos, las manifestaciones clínicas típicas incluyen dolor en el cuadrante superior derecho, ictericia y fiebre. Los casos graves pueden complicarse con colangitis aguda o pancreatitis biliar, lo que potencialmente representa riesgos mortales para los pacientes5.
Con los avances en la tecnología médica, las estrategias terapéuticas para el SDPC han evolucionado continuamente. Históricamente, la cirugía abierta era el tratamiento principal; sin embargo, debido al trauma quirúrgico significativo y los tiempos prolongados de recuperación, en gran medida ha sido sustituida por enfoques mínimamente invasivos6. Actualmente, las modalidades mínimamente invasivas predominantes en la práctica clínica incluyen principalmente la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) y la exploración laparoscópica del conducto biliar común (ELCPC). Específicamente, la ELCPC puede subdividirse aún más en coledocotomía laparoscópica para la exploración del conducto biliar común (ELCBCPC) y exploración laparoscópica transquística del conducto biliar común (ELTQBC)7.
La CLECDB es una técnica mínimamente invasiva para el manejo de la colecistólisis complicada por CDBP, logrando una tasa de eliminación de cálculos del 85–95%8. Este enfoque ofrece varias ventajas significativas. En primer lugar, preserva la integridad anatómica del tracto biliar y la función fisiológica del esfínter de Oddi9. En segundo lugar, evita las complicaciones asociadas con la coledocotomía y la colocación de una sonda en T, como el desplazamiento de la sonda en T, la estenosis biliar y el desequilibrio de líquidos y electrolitos10. Por último, se ha demostrado que la CLECDB facilita una recuperación postoperatoria mejorada, acorta la duración de la estancia hospitalaria y reduce los costos generales de hospitalización8.
Sin embargo, la CBDEL convencional suele ser técnicamente exigente debido a las variaciones anatómicas, particularmente un conducto cístico estrecho9. El enfoque modificado evaluado en este estudio—la dilatación con balón del conducto cístico por vía laparoscópica combinada con CBDEL—ofrece una alternativa viable para sortear estas limitaciones anatómicas. Estudios previos han indicado que la microdilatación controlada con balón puede expandir eficazmente el conducto cístico con un perfil de seguridad favorable, ampliando así las indicaciones para la exploración trans-cística en pacientes que de otro modo requerirían coledocotomía debido a limitaciones ductales11,12. Específicamente, la experiencia institucional sugiere que esta técnica es adecuada para pacientes con coledocolitiasis que cumplen ciertos requisitos anatómicos específicos: un diámetro del conducto cístico de ≥ 3 mm, un diámetro de cálculo en el conducto biliar común de <1 cm y menos de 10 cálculos. En consecuencia, esta modificación podría constituir un enfoque alternativo factible para el manejo mínimamente invasivo de pacientes seleccionados con coledocolitiasis de baja a moderada complejidad, con el objetivo de lograr una depuración biliar segura y eficaz como resultado primario, respaldado por resultados medibles representativos como las tasas de eliminación completa de cálculos, la incidencia de complicaciones postoperatorias, la duración de la estancia hospitalaria y los costos totales de hospitalización.