19.4
- [Narrador] El olfato, el sentido químico de oler,
inicia cuando moléculas en aire entran en las cavidades
nasales.
Arriba de la cavidad superior
se encuentra el epitelio olfativo,
un pequeño parche de neuronas receptoras.
Cuando odorantes llegan a esta área, una molécula
estimula
uno de miles de receptores en una neurona.
No importa cuál, porque cada neurona
solo tiene un tipo.
Sin embargo, el mismo tipo de moléculas
puede estimular varias diferentes neuronas.
Cuando suficientes receptores son estimulados,
la neurona genera potenciales de acción,
pasando la información de olor a los bulbos olfatorios,
que se encuentran justo arriba de la cavidad nasal
abajo del cerebro.
Aquí, las neuritas de neuronas olfativas similares
se encuentran en una estación tipo relevo llamada
glomérulos
en donde las células mitrales recopilan la información
convergente.
Los detalles sobre los tipos de receptores
y la fuerza de le estimulación
son únicos para cada molécula de olor.
Esta diversidad combinatoria nos permite distinguir
entre millones de diferentes olores.
La células mitrales entonces pasan la información
recopilada
a la corteza olfativa.
De ahí se divide en dos destinos,
el tálamo, en donde se integra
con otra información sensorial
para crear la percepción de olor y sabor,
y el hipocampo, en donde la información de olor
se vincula a la formación de memoria.
El sentido del olfato se logra mediante las actividades del sistema olfativo. Comienza cuando un olor transportado por el aire ingresa a la cavidad na…
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