En los últimos años, el creciente número de diagnósticos de muerte encefálica le ha llevado a convertirse en el mayor proveedor de órganos y tejidos destinados a trasplantes. Este crecimiento, sin embargo, ha ido acompañado de un increíble aumento de las donaciones después de la muerte circulatoria. A pesar de su naturaleza multifactorial, la mayoría de los mecanismos desencadenantes de las causas de muerte comienzan después o acompañan a un traumatismo con una pérdida extensa del contenido sanguíneo 4,18.
En este contexto, los modelos experimentales de muerte encefálica, paro circulatorio y shock hemorrágico son herramientas importantes para el estudio prospectivo de las complicaciones asociadas a la causa de muerte del donante y su impacto en la viabilidad de los potenciales órganos destinados al trasplante 6,8,10. Se han sugerido varios linajes de animales para el establecimiento modelo, como cerdos, conejos, ratas y ratones. Los modelos de rata y ratón son más comunes en la literatura porque no son muy costosos e implican baja dificultad logística, a la vez que reproducen satisfactoriamente los eventos fisiopatológicos estudiados 8,13,14,15.
Cabe destacar que las guías y estudios recientes han avalado el uso de la analgesia preanestésica como parte integral de los protocolos quirúrgicos, incluso en situaciones agudas, con el objetivo de un manejo más integral del dolor perioperatorio y del bienestar animal. Recomendamos que los investigadores evalúen este enfoque en estudios futuros.
Muerte encefálica (BD)
Se encontró que el modelo BD era reproducible por medio de un aumento abrupto de la PIC. El uso de instrumental adecuado y personal capacitado permite el éxito quirúrgico y la reproducción de la técnica con unas pocas semanas de entrenamiento. Durante el desarrollo de la técnica BD, la trepanación debe realizarse con un taladro motorizado adecuado para que no haya holgura en el catéter, evitando así la proyección del tejido cerebral fuera del orificio. Además, durante la perforación, el movimiento hacia adelante del taladro debe detenerse tan pronto como se supere la resistencia inicial ofrecida por el cráneo.
Los investigadores deben permanecer alerta y asegurar un inflado rápido del catéter, ya que el inflado gradual promueve respuestas inflamatorias y hemodinámicas distintas21. Los cambios en la presión arterial, a su vez, deben ser monitoreados constantemente durante todo el protocolo, especialmente durante la insuflación del catéter, que debe ir acompañada de un aumento brusco de la PAM y durante la primera hora después del establecimiento de la ME (período de hipotensión post-inflado). Estos resultados concuerdan con la literatura, que muestra el establecimiento de un pico hipertensivo inmediatamente después de la insuflación del catéter, seguido de una disminución de los niveles de presión, en una probable respuesta al aumento transitorio de los niveles de catecolaminas circulantes22.
Mantener al animal en BD durante períodos prolongados puede provocar hipotensión seguida de muerte circulatoria, lo que hace que el experimento sea inviable. En consecuencia, la mayoría de los protocolos utilizados en la literatura establecen un período de seguimiento que varía de 4 a 6 horas, después del cual se deben administrar fármacos vasoactivos 12,13,21,22,23.
Además de las alteraciones hemodinámicas, el infarto cerebral y la isquemia promueven un aumento de la circulación sistémica de factores proinflamatorios, los cuales, cuando llegan a los pulmones, contribuyen a la lesión del parénquima pulmonar 24,25,26.
En nuestro estudio, la BD se acompañó de un aumento significativo de la expresión tisular de IL-1β (sobre la EC) y de la relación peso húmedo/seco, un índice de edema pulmonar. Estudios previos han indicado un aumento en los niveles circulantes de citoquinas proinflamatorias después de un evento de BD, lo que en última instancia puede favorecer la modulación de la expresión de moléculas de adhesión, el aumento de la permeabilidad vascular y la consecuente migración leucocitaria 27,28,29,30.
Shock hemorrágico (HS)
Establecido a través de la retirada o reinfusión de alícuotas sanguíneas con el objetivo de mantener la hipotensión durante un tiempo prolongado (≤ 50 mmHg), el modelo de presión fija de HS tiene como objetivo imitar la disminución del volumen sanguíneo causada por el proceso hemorrágico y, en consecuencia, la atenuación de la presión sistémica de llenado. Estos eventos conducen a una disminución de la PAM, acompañada de una disminución de la presión de perfusión pulmonar31,32.
Entre las ventajas de este modelo HS se encuentra la posibilidad de controlar el grado y la duración de la hipotensión, además de la mayor reproducibilidad de la técnica en comparación con los modelos basados en un volumen sanguíneo prefijado. En consecuencia, la mayoría de los protocolos utilizados en la literatura establecen un período de protocolo que varía de 15 min a más de 180 min, con niveles medios de presión arterial que oscilan entre 20-55 mmHg, dependiendo del análisis elegido en el estudio 6,32. En el presente estudio, la hipotensión se mantuvo durante 3 horas, lo que condujo a un aumento de la resistencia tisular, seguido de una disminución de la distensibilidad pulmonar en los animales sometidos a HS. Corroborando esto, diferentes estudios en la literatura han indicado una relación proporcional entre el tiempo de permanencia en HS y los impactos de la hipovolemia sobre la resistencia de la vía aérea y la distensibilidad pulmonar 6,33,34.
Además, en el presente estudio, la HS se acompañó de leucocitosis significativa y aumento de la expresión tisular de IL-1β (con respecto a la EC) y TNF-α. La lesión del endotelio de la microvasculatura pulmonar, inducida por la liberación de especies reactivas de oxígeno del proceso primario de hipoxia e isquemia establecida, aumentará la permeabilidad vascular, lo que, junto con el aumento de la presión arterial pulmonar, actuará como factor quimiotáctico para los leucocitos y la posterior liberación de mediadores inflamatorios 6,20,31,35,36, 37,38.
Muerte circulatoria (EC)
La principal diferencia entre los injertos marginales originados en los procesos BD y CD es el tiempo de isquemia caliente (WIT) al que será sometido el injerto, definido por algunos investigadores como el tiempo que transcurre entre la ausencia de pulsos periféricos y la interrupción del flujo sanguíneo debido a la retirada del equipo de soporte vital hasta la perfusión fría o regional del órgano17, 39,40.
En el presente estudio, los órganos y tejidos de animales derivados del modelo CD fueron sometidos a un periodo WIT de 180 min. Varios estudios en la literatura han revelado una relación proporcional entre el WIT y la disfunción postrasplante, sugiriendo que el tiempo de isquemia debe variar de acuerdo con las particularidades e integridad de cada órgano. En este contexto, se ha demostrado que los injertos pulmonares de ratas toleran hasta 3 h períodos de isquemia caliente41,42.
Con evidencia de lesión tisular causada por la fase simpática predominante, inestabilidad hemodinámica e inflamación sistémica resultante del proceso de BD, las donaciones después de la parada circulatoria han sido reconsideradas como una estrategia potencial para disminuir las complicaciones asociadas al trasplante 41,42,43. En este sentido, nuestros datos indican una disminución drástica de los niveles de IL-1β y TNF-α en el modelo de EC con respecto a los otros dos modelos estudiados. Corroborando esto, Iskender et al.4 observaron los bajos niveles de citoquinas tisulares en un modelo de reperfusión pulmonar en ratas con tejidos donados después del WIT a través de mecanismos que aún son poco conocidos.
Con base en lo anterior, la elección de la metodología y sus adaptaciones deben depender de los objetivos desarrollados por el investigador. Una vez determinados, estos objetivos deben guiar el tipo de modelo de donación, el tiempo de protocolo y los análisis a realizar. También es posible relacionar el tipo de donación con modelos animales de reacondicionamiento y reperfusión pulmonar.
Conclusiones
En conclusión, los modelos de donantes de órganos aquí descritos son herramientas potenciales en el estudio de los cambios asociados a diferentes metodologías de extracción de injertos y podrían proporcionar medios para obtener una comprensión completa del impacto de la calidad de estos órganos en los resultados post-trasplante, dada la reproducibilidad y fiabilidad de las metodologías aquí presentadas.