La obesidad simple se define como la obesidad que existe de forma independiente sin otras comorbilidades, atribuida principalmente al desequilibrio energético resultante de estilos de vida poco saludables, como patrones dietéticos inadecuados y actividad física insuficiente1. La obesidad contribuye significativamente al aumento de la incidencia de enfermedades no transmisibles entre las poblaciones más jóvenes, caracterizadas por altas tasas de prevalencia, inicio temprano y complicaciones multisistémicas, lo que la posiciona como un desafío crítico de salud pública mundial2. El páncreas graso es una afección caracterizada por la deposición ectópica de lípidos en este órgano no adiposo durante la desregulación metabólica. El páncreas graso refleja una interacción crítica entre el tejido adiposo y la fisiopatología pancreática. La acumulación excesiva de grasa pancreática desplaza los tejidos acinares e islotes normales, induciendo alteraciones funcionales duales en las capacidades exocrinas y endocrinas 3,4. Este proceso patológico interrumpe las proporciones de células α/β, promueve la desdiferenciación de las células β con la consiguiente pérdida de la función secretora de insulina5 y media el daño lipotóxico directo a las células β6. Al mismo tiempo, la proliferación de células α y la liberación desregulada de insulina exacerban la inestabilidad glucémica, acelerando la progresión a diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y sus complicaciones asociadas7.
La investigación de la patogénesis del páncreas graso revela nuevos mecanismos subyacentes a la progresión de la enfermedad metabólica8. Si bien la investigación previa sobre la obesidad enfatizó la esteatosis hepática, la evidencia emergente identifica la deposición de lípidos pancreáticos como un evento temprano en la desregulación metabólica9. Este cambio de paradigma permite la construcción de un modelo de patología biorgánica para la obesidad simple, integrando esteatosis pancreática y hepática10. El estudio de su diafonía puede dilucidar vías críticas en todo el espectro de la enfermedad que abarcan el trastorno del metabolismo de los lípidos, la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes, ofreciendo nuevos conocimientos sobre los mecanismos de la enfermedad11. En el proceso patológico del páncreas, la manifestación inicial es una deposición significativa de grasa pancreática, acompañada de una expansión sustancial de los adipocitos pancreáticos. Esto se observa predominantemente en la cara ventral de la cabeza, el cuello y las regiones del cuerpo del páncreas, y se localiza principalmente dentro de las áreas intersticiales entre las células acinares y de los islotes. Al mismo tiempo, se presenta inflamación crónica de bajo grado del páncreas, mientras que las funciones endocrinas y exocrinas permanecen en gran medida intactas en esta etapa12,13. La infiltración grasa extensa afecta aún más la función de las células β pancreáticas a través de la lipotoxicidad y suprime la actividad de la insulina. Durante esta fase, las células acinares son reemplazadas progresivamente por adipocitos, contribuyendo así al desarrollo de DM2 14,15. Aunque la diabetes mellitus no es un factor de riesgo independiente para el cáncer de páncreas, los pacientes con antecedentes de pancreatitis aguda y diabetes exhiben un riesgo significativamente elevado de desarrollar cáncer de páncreas16.
Los análisis anatómicos macroscópicos cuantifican la gravedad de la esteatosis pancreática y los patrones de infiltración, mientras que las evaluaciones de IHQ a nivel microscópico caracterizan la morfología de las células acinares, el posicionamiento nuclear, la frecuencia de vacuolización y la dinámica de la población celular17. Este enfoque multimodal, que abarca desde la observación anatómica macroscópica hasta la IHC de resolución celular, permite una estadificación completa de la patología pancreática a lo largo de la progresión de la enfermedad. El presente estudio detalla un protocolo estandarizado que abarca una aclimatación de 1 semana, una inducción de obesidad de 14 semanas en ratas adultas y un procesamiento optimizado del tejido pancreático para el análisis morfológico, estableciendo un marco sólido para investigar los trastornos metabólicos asociados a la esteatosis.