La trombosis grave y sus consecuencias isquémicas, como el infarto de miocardio, la embolia pulmonar y el accidente cerebrovascular, son importantes problemas de salud en todo el mundo. La lesión por cloruro férrico es ahora una técnica bien establecida para inducir de forma rápida y precisa la formación de trombos en venas o arterias expuestas de pequeño y gran diámetro. Este modelo ha desempeñado un papel clave en el estudio de la fisiopatología de la trombosis, en el descubrimiento y validación de nuevos fármacos antitrombóticos y en la comprensión del mecanismo de acción de estos nuevos agentes. En este trabajo se presenta la implementación de esta técnica en un vaso mesentérico y una arteria carótida en ratones. El método describe cómo marcar los leucocitos circulantes y las plaquetas con un tinte fluorescente y observar, mediante microscopía intravital en el mesenterio expuesto, su acumulación en la pared del vaso lesionado, lo que conduce a la formación de un trombo. En la arteria carótida, la oclusión causada por la formación de coágulos se mide mediante el monitoreo del flujo sanguíneo con una sonda Doppler.