Los avances en tratamientos antitumorales, como los inhibidores de puntos de control inmunitarios y las terapias dirigidas, han mejorado significativamente la supervivencia del paciente, pero también han incrementado la incidencia de toxicidades pulmonares no infecciosas, conocidas colectivamente como lesión pulmonar relacionada con el tratamiento del cáncer (CTLI)1,2,3,4,5,6,7 . Cabe destacar que la neumonitis inhibidora de puntos de control (CIP) ha surgido como un evento adverso fatal relacionado con el sistema inmune, con tasas de incidencia globales del 2–19% y tasas de mortalidad que alcanzan hasta el 35%8,9,10. El diagnóstico de la LCT presenta un gran desafío clínico porque sus síntomas respiratorios inespecíficos y manifestaciones radiológicas —como opacidades del vidrio esmerilado, consolidación o opacidades reticulares— imitan estrechamente los de neumonía infecciosa o progresióntumoral 11,12,13,14.
Actualmente, un diagnóstico de LCT debe determinarse excluyendo cuidadosamente otrasetiologías 15. Los flujos de trabajo diagnósticos tradicionales dependen en gran medida de biomarcadores sanguíneos y cultivos microbianos estándar, que son lentos y con frecuencia no logran un diagnósticodefinitivo 16,17,18,19,20,21,22,23. Aunque la biopsia quirúrgica pulmonar proporciona evidencia histopatológica clara, su invasividad la hace inadecuada para pacientes con cáncer crítico. Por ello, existe una necesidad crítica de un enfoque diagnóstico eficaz y mínimamente invasivo. En la práctica clínica, el protocolo descrito aquí debe aplicarse a pacientes con cáncer que hayan recibido previamente o estén recibiendo tratamientos antitumorales (por ejemplo, inmunoterapia o terapia dirigida) y presenten nuevos síntomas respiratorios y cambios en la imagen pulmonar. Se recomienda especialmente cuando se sospecha clínicamente de la LCT, las pruebas estándar no invasivas no proporcionan un diagnóstico claro y el paciente no puede tolerar exámenes quirúrgicos invasivos.
La broncoscopia combinada con lavado broncoalveolar (BAL) actúa como una "biopsia líquida" mínimamente invasiva del tractorespiratorio inferior 24. Al integrar el análisis citológico de BAL fluid (BALF) con la secuenciación metagenómica de próxima generación (mNGS), este enfoque mejora significativamente los flujos de trabajo diagnósticos existentes. En primer lugar, la citología BALF proporciona una instantánea directa del microambiente pulmonar; puede identificar características inflamatorias25, como la linfocitosis y una relación invertida CD4/CD8 en la CIP, mientras simultáneamente se detecta células malignas para descartar la progresióntumoral 26,27,28,29,30. En segundo lugar, la mNGS logra una detección rápida, altamente sensible e imparcial de patógenos, superando las bajas tasas de detección y los retrasos de los cultivos tradicionales, especialmente para bacterias exigentes o patógenosatípicos 31,32,33,34,35. Se ha demostrado que el uso combinado de estas modalidades mejora significativamente la detección de infecciones mixtas y guía tratamientos precisos, reduciendo drásticamente la mortalidad delos pacientes 4,5.
A pesar de este potencial clínico, actualmente no existe un protocolo estandarizado para la recogida y análisis integral de BALF en el contexto de la CTLI. Aquí introducimos un protocolo estandarizado para obtener y procesar BALF mediante broncoscopia, combinando explícitamente la evaluación citológica con la mNGS. La novedad metodológica de este flujo de trabajo radica en su capacidad diagnóstica dual: utiliza la citología para mapear el microambiente inmunitario y excluir malignidades, junto con la mNGS para descartar o descartar de forma definitiva infecciones activas. En comparación con los métodos diagnósticos tradicionales, este protocolo integrado ofrece la ventaja clara de diferenciar rápida y con precisión el CTLI de las etiologías infecciosas y la progresión del tumor oculto. En última instancia, este flujo de trabajo estandarizado acelera el calendario diagnóstico y guía intervenciones clínicas oportunas y dirigidas (Figura 1).